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El Desafío de un nuevo Paradigma, de la Cabeza al Corazón en el Sistema Social y nuestra forma de vida actual

por EDUARDO SVART, Est. de Psicología y Música, U. Católica.

“Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén diciendo: ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? No se lavan las manos cuando comen pan. Respondiendo, él les dijo: Hipócritas. Bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, ensañando como doctrinas mandamientos de hombres […] No lo que entra en la boca contamina al hombre, más lo que sale de la boca, esto contamina al hombre […] Dejadlos. Son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo”

(Mateo, 7, 1-23: “Lo que contamina al hombre”)

Levanto esta reflexión frente al acontecer  ciudadano de nuestros días. Alzo un pensamiento frente a la muerte de la palabra poética y  la victoria fatal de la técnica, de la razón calculadora, del control y de la eficiencia. Levanto este escrito contra la maquinización del hombre. Contra la robotización (y burocratización) de la vida. Contra las preguntas fundamentales omitidas. Contra el absurdo circense del “desarrollo-progreso” y contra el fatal reinado de la competencia como base de la convivencia.

El escenario social se ha visto conmovido y removido por una serie de sucesos de público conocimiento: las marchas contra Hydroaysen, contra la privatización y robo de la semilla indígena, contra la educación bancaria, y un largo etcétera. El tratamiento político de esta contingencia se ha esforzado por mostrar de manera atomizada y técnica este conjunto de problemáticas. De manera eficaz se ha logrado aislarlas y reducirlas a un asunto de decisiones legislativas y/o judiciales.  Esta atomización[1] nos impide ver la raíz común de todas estas situaciones y demandas. El “velo técnico” nos hace creer que hay muchas problemáticas independientes y que es cuestión de tiempo antes de que encontremos la operación adecuada que las resuelva una a una (salvaguardando así el modelo de fondo que sostiene todas estas situaciones). Hemos caído en un error profundo, producto de una ilusión inducida.

El descontento ciudadano no se compone de varias causas, sino de un problema central en el modelo de vida que hemos adoptado. Para ilustrar esta problemática retrocedamos unos 2000 años y recordemos una de las luchas políticas más significativas (y tantas veces omitida) de la historia del pueblo judío: la revolución de Jesús de Nazaret.

Uno de los ejes fundamentales de la lucha que estableció Jesús fue una guerra en contra de la dominación ejercida por la elite del pueblo judío a través de su forma de administrar, interpretar y utilizar la ley. Jesús fue extremadamente agudo al darse cuenta de que la presunta coherencia y apego a la legalidad escondía una forma sutil de dominación y control social. Jesús se levanta una y otra vez diciendo que no son las acciones apegadas a la ley las que hacen que el hombre actué según la voluntad de Dios, sino que son las acciones que emanan del corazón las que el creador ve con beneplácito. Jesús comprende que un actuar exclusivamente legalista reduce el vivir a un cumplimiento ciego de reglas, y en esa automatización se pierde la vida misma. Jesús ve que la ley ha sido interpretada por el hombre para el beneficio de unos pocos, y que si no salimos de esas reglas de juego, nunca podremos jugar a otro juego, es decir, vivir otra vida.

Jesús comprende que un positivismo ciego y un vivir conducido exclusivamente por la derivación lógica de proposiciones a partir de premisas pre establecidas, redunda en un representar la vida carente de toda sustancia interior. Entabla su lucha contra una vida actuada, que nos pasa por encima, que nos fuerza a una sobre-vivencia absurda y carente de sentido. Jesús lucha contra una conducción social que intenta hacer creer al pueblo en la necesidad de las decisiones administrativas, basada en la coherencia entre lo que se hace y lo que está escrito.

Del mismo modo, las autoridades de hoy nos conducen por “EL” camino que debemos transitar. Las nociones de desarrollo y progreso se han instalado como fórmulas necesarias y unívocas. Los indicadores económicos son hoy la única medida de bienestar. Los índices basados en las posesiones materiales son la definición de riqueza y pobreza. Nos han obligado a pensar que crecer significa producir más. Nos han convencido de que encerrarnos en un cubículo por 8 horas frente a un computador es sinónimo de estar vivos, y que la libertad se ejerce cuando tengo completo control sobre lo que compro, lo que veo en la televisión o la marcha a la que decido adherirme.

Lo que Jesús intentó instaurar (aunque la tradición cristiana posterior abandone este cometido) es un cambio de paradigma del vivir, una redefinición de la noción de cultura. Jesús denuncia el exceso de intelectualismo en el judaísmo, el desequilibrio provocado por un vida conducida exclusivamente desde la fría racionalidad. Si el judaísmo era el culto a la mente, Cristo viene a recordarnos la existencia del corazón. Esta metáfora tiene un contenido político asombroso: la ley debe existir para regular la vida del hombre, pero no puede la vida del hombre ser la pura obediencia de la ley. Debe el hombre desarrollar otras formas de aproximarse a la vida y sentirla en su plenitud, pues de lo contrario se hace esclavo de su legislación.

Propongo que Jesús logra quebrar el debate técnico (cómo interpretar la ley) para mostrar que no estamos amarrados a unas reglas en juego. Lo que Jesús intenta hacer es romper con una racionalidad que se ha creído necesaria para mostrar en qué grado es inducida, contingente y tergiversada para el beneficio de unos pocos.

Si queremos enfrentarnos a la contingencia ciudadana que nos aqueja, debemos partir por ver que no es necesario encontrar una solución técnica dentro de las alternativas que se nos ofrecen. No debemos seguir desarrollando soluciones aisladas en cada una de las aéreas de conflicto, sino que debemos preguntarnos por la lógica que está animando nuestra vida y desarrollo social y pensar como revertirla. Pero ese paso no es fácil, requiere romper con un esquema mental rígido (condimentado con la lógica matemática, la causalidad del método científico y el progreso lineal) para volver a conectarnos con la potencia creadora de la vida que está en constante acontecer. Implica un esfuerzo creativo tremendo, y un desprendimiento de algunas pseudo-seguridades que creemos hemos conquistado. Implica volver a la pregunta por el cómo hemos de vivir la vida, y desde ahí adaptar nuestra organización. No propongo respuestas ni alternativas, solo traigo un recuerdo lejano que se hace próximo, y nos puede ayudar a romper con tantas condiciones que creemos necesarias.

Cuando Jesús hace el llamado de pasar de la cabeza al corazón, está llamando a sentir la vida y no solo vivirla por derivación lógica. Del mismo modo, el malestar cultural que nos aqueja nos impone que salgamos de nuestras cabezas pre-programadas para que podamos (en primer lugar) ver que esta lógica necesaria es solo una posibilidad y no el único camino. Solo de esta manera podremos repensar nuestro destino sin las amarras ideológicas de la dominación que ha imperado. Podremos ver que en el fondo no nos manifestamos por causas puntuales (solamente), sino porque reivindicamos la vida. Porque nos aburrimos de esta muerte social, porque ya experimentamos la soledad colectiva, porque ya sabemos que tener más cosas no implica ser más felices, porque producir con desenfreno nos aleja aún más de nosotros mismos, y porque en algún sentido sabemos que le hemos estado regalando la vida a otros.

[1]             Esta atomización es solo una de las múltiples aristas de lo que se ha denominado “dominación por la diferencia”. Si hace cuarenta años, el control operaba a través de lo uniforme y homogéneo,  hoy (gracias al desarrollo tecnológico) opera a través de “lo diferente”, de crear subjetividades autónomas, yoes definidos, ilusiones de oportunidades y de opciones que desmembran al colectivo social. Tengamos cuidado con la palabra “diverso”.

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6 comentarios

  1. Muy buen ejemplo al utilizar a lo acontecido con el Judaismo durante el tiempo de Herodes, pero me hace pensar sobre algunas cosas:

    Esta atomización del que tu hablas, sera en parte debido a la desinformación del sujeto que sale a protestar, ya que no posee un poder critico suficiente, debido a que se informa de manera aislada de los hechos dejándose llevar por unas pocas lineas escritas en alguna de las redes sociales. Lo cual hace que el poder critico de estas manifestaciones no sea el que sus organizadores anticiparon, ya que al tener personas que son superfluas en cuanto a la adherencia a estos ideales se transforma sin quererlo (si es que no fue pensado) en el mayor método de control que hemos visto hasta ahora. Ponga me gusta en el grupo de la MANIFESTACIÓN X, vaya al evento en cuestión, y al poco tiempo se termina el evento, y siga con otro más en nuestro baner de Facebook. Todo esto desde la comodidad de nuestro cubículo.

    La carencia critica de la sociedad actual… creo humildemente yo, es debido a la eficiencia de todo nuestros sistemas de organización. Se mantiene constantemente distraída a la gente bombardeada constantemente de mensajes de que es lo que debe hacer compensándonos a la vez con una dosis de endorfina. Setiándonos de esta forma a pensar de una manera estrecha, dejándonos lejos del camino de la observación y el pensamiento meditativo.

  2. Antes que todo aclaro que valoro profundamente la emoción y el encanto del artículo, pero en ciertos aspectos discrepo o alego falta de preicision en algunos puntos importantes y sensibles.

    1) «El Tecnisismo»: No me considero para nada leído en este tema pero pertendo simplemente proponer un punto de vista ojalá distinto y que estimule la discusión.
    Efectivamente las recientes protestas en Chile responden, en gran medida, a las emociones. No tan así quizás con sus respectivos líderes y minorías mejor informadas (véase el comentario de Abaud), pero sí en su gran mayoría. Y por tanto concuerdo con el artículo en que independientemente de cada causa específica se manifiesta un mismo descontento social transversal a todas ellas. Discrepo, sin embargo, en la crítica realizada a la respuesta Política. Esta crítica se basa en un tecnisismo del Estado, «el tratamiento político de esta contingencia se ha esforzado por mostrar de manera atomizada y técnica este conjunto de problemáticas.» NO niego este tecnisismo político, sino discrepo en criticarlo (en relacion al tema de las protestas). A continuación argumento por qué.
    Me permitiré hacer una abstracción simplificante para poder tratar mejor el tema. Sabemos que no todos somos inteligentes en el mismo sentido. Se dice que hay inteilgencias emocionales, analíticas, motrices, etc. y que cada tipo predomina en una persona. La crítica política de este artículo (caricaturizadamente) apela justamente a esto: quienes gobiernan y legislan tienen una predominancia de la «inteligencia técnica». Quienes protestan están, mediante su «inteligencia emocional», apelando a que los que gobiernan utilicen más su «inteligencia emocional», por sobre la «técnica». Aceptemos esta -admito- gran simplificación. Entonces si creemos que ese es el problema (que el grupo gobernante piensa de manera «poco emocional» y «demasiado técnica»), entonces el objetivo debe ser cambiarle la forma de pensar a los gobernadores, o (si esto fuera imposible porque son definitivamente demasiado testarudos) lograr al menos manifestar nuestra emocionalidad «reprimida» y a la vez obtener lo que pedimos.
    Sin embargo cuando lo vemos así dejamos de lado algo muy importante. El tecnisismo del Estado no se debe (únicamente) a que aquel conjunto de personas son personas «técnicas». En realidad el espacio Estado requiere tecnisismo. Estar en el grupo gobernante demanda el uso de pensamiento técnico. No son personas técnicas que conforman el Estado, son personas técnicas PORQUE conforman el Estado. ¿De qué otra manera, que no fuera la técnica, nos gustaría que se trataran los problemas políticos? ¿Según cuál otro criterio?
    Reconozco y me identifico con el tono y el llamado de este artículo. Reconozco que hoy vivimos en un mundo «desencantado». Pero hay que saber también que el Estado no es quien puede llenar ese vacío espiritual. Tampoco es a quien debemos echarle la culpa por ello. Hay que limitar el Estado a lo que es (lo que es no lo sé exactamente, pero no creo que incluya ser aquel órgano que llene de sentido sustantivo la vida de las persnoas, o algo por el estilo). Hay que protestar (¡y mucho!) cuando creemos que se hace algo mal, cuando pensemos que su «tecnisismo» está mal enfocado. Pero para eso tiene que ser una protesta informada, «técnica», en defintiva una protesta también política (¿cuál sería el sentido (y la legitimidad) de una protesta apolítica?) La protesta contra Hydroaisén o por la educación es una protesta contra el Estado. La protesta contra el «desencantamiento» es una protesta contra nosotros mismos. Casi todos los grandes filósofos políticos lo han dicho: somos personas antes de siquiera pertenecer a un Estado. La reconexión con el «amor» se debe buscar en algún otro sistema social, pero no el político.

    2) «Jesús y la Halajá»: Valoro la emocionalidad de la doctrina de la reforma de Jesús. Deseo aclarar que la doctrina judía, incluso (y sobre todo) la más ortodoxa, no deja en absoluto «el corazón» afuera en aras del cumplimiento de las leyes («halajá»). No deseo lanzarme a explicar esto en más profundidad (porque hay otros que lo harían infinitamente mejor) pero tan solo decir que hasta el estudio más básico (aunque serio) de la filosofía judía dará a entender cómo es que el judaísmo, de hecho, se funda en las fuerzas de la emoción, de la mística, de todo eso que llamamos «corazón». Un interesante texto sobre cómo este tipo de elementos que se alegan ausentes en la filosofía judía de hecho fundamentales en el judaísmo es «Letters To a Buddhist Jew» (trad.: «Cartas a un Judío Budista) del rabino Akiva Tatz.
    No estoy alegando que el artículo hace directamente esta crítica al judaísmo religioso, sino que podría llegar a desprenderse de él en la mente de los lectores.

  3. que bueno que hallan comentarios….
    lo primero que quisera decir es que el ensayo aborda muchos temas y no profundiza en ninguno. Esto es deliberado, pues lo que se busca es estimular en el lector como se podria romper un paradigma epistemologico y por sobre todo generar una conciencia sobre el caracter contingente de nuestra racionalidad social, versus la necesidad en la que muchas veces creemos. En este sentido NO es un ensayo, es mas bien un escrito, un estimulo….
    – Con respecto a la atomizacion la cuestion va mas alla del tema de las marchas o movilizaciones, apunta a la tecnica post-moderna de dominar a traves de lo diverso. Se genera una ilusion de multiples oportunidades, modas, estilos, vanguardias, corrientes, y se instala la busqueda por la subjetividad hiper-diferenciada. Esto genera una idea de libertad, pero en el fondo esconde unas cadenas invisibles que nos oprimen a traves de la soledad y la distancia.
    – Con respecto a la tecnica: este es un tema q no surge de mi imaginacion, sino que viene siendo desarrollando por muuuchos autores (harendt, foucault, la escuela de frankfurt en general, bergson, heidegger, levinas, etc etc etc) y lo que yo busco transmitir es que un debate exclusivamente tecnico es una tapadera para no ir al fondo del asunto. Lo tecnico aborda solo la forma pero no toca la esencia. De esta manera un debate tecnico solo modifica un paradigma reinante. Me parece que la diferenciacion de las inteligencias no viene al caso. No se pide que las autoridades tengan «inteligencia emocional» (de hecho me parece que todo ese tema es un buen negocio que hicieron en YALE, no se cuan util sea realmente).
    – Por supuesto que el judaimos habla del corazon, como ignorar el klezmer, los bailes, la mistica, etc etc etc… pero la critica de jesus apunta a la dominacion a traves de la ley, al acomodo de la palabra escrita en favor de una elite, proceso en el cual el corazon queda afuera.
    ojala se mas gente se una a este debate…
    saludos!

  4. Adhiero al analisis del Edu y agrego otra arista al asunto…
    En Chile gran parte de esa robotización, del triunfo de la tecnica, de la logica desarrolo- eficiencia, es el triste reflejo del aplastente y omnipontente poder del «fundamentalismo del mercado». En Chile desde ya 30 años que reformas estructurales a todas las areas de relevancia social, han logrado que la fuerza de este nuevo ethos elimine cualquier nueva forma de hacer las cosas que no sea a traves de un riguroso estudio de mercado apegado a las leyes de la oferta y la demanda. Con esto no quiero decir que el mercado no sea una excelente forma de solucionar infinidad de problemas, de seguro que lo es, mas hasta que punto vamos a dejar que esa idea impregne todo el tejido social, etico, emocional y mental de la sociedad y de sus individuos?. Se ha perdido la inventiva de nuevas soluciones, de nuevas miradas, de la inclusión de otros valores -mas humanos quizas- en las discuciones, y no solo en el proceso mental de su creación sino incluso en una especie de inhibición autoimpuesta basada en el castigo social al que las propugna. Sin embargo, propongo que la causa y solución a esta enajenación de la que somos parte comienza y termina en el individuo. Es él el que se deja seducir por estas logicas estrechas, somos nosotros los que caemos en este juego. Una mente reflexiva y consciente va a tomar recaudos contra esta amenaza y finalmente va a erguirse triunfante. Nosotros también somos culpables en permitir que este fundamentalismo de mercado entre en nuestras casas, nuestras mentes , nuestra moral y nuestras decisiones. En esto hay que ser como Abraham, que fue llamado el Ivri justamente por estar del otro lado del rio, el en un lado y todo el mundo (idolatra ante estos y otros idolos) en el otro.

    Con respecto a la revolución de Jesus, creo que es cierta la posibilidad de caer en una enajenación por medio del cumplimiento ciego y estricto de la ley, mas esta posibilidad surge por el error, inexperiencia o desconocimiento del obligado a la ley en su cumplimiento. El cumplimiento de la ley, como bien decia Benjamin, es el vehiculo para la expresión del corazón y la emoción humana. Si la ley no se cumple de esa manera, entonces es correcta la critica de Jesus, el problema esta en la dificultad de muchas de las leyes que prescribe el Judaismo , lo que abre y hace latente la posibilidad de caer al hoyo en que caen los ciegos de los que jesus hablaba.

    Saludos!

  5. si la respuesta de Eduardo es un condensado de su artículo, me parece de una obviedad absoluta, ¿existe alguna organización social, desde clubes deportivos hasta paises, en cualquier época, desde tribus primitivas hasta los países desarrollados de hoy en día, en que la ley no represente y se adecúe a la organización social-económica preponderante y dominadora?, contrario sensu: cuando esta Ley entra en conflicto con grupos emergentes que no se ven representados, o con la organización de la economía es cuando se producen los cambios, sean evolucionarios o revolucionarios (no esta de mas repasar a Marx).

    respecto a la critica revolucionaria de Jesus creo que hay otra cita que vale la pena recordar, dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, o sea: mueran pollo mientras esten en la tierra, el premio viene despues,

    respecto a lo de corazon y mente recomiendo leer Como una Hoja al Viento,

    dicho lo anterior, creo que la disyuntiva entre corazon y mente es falsa, todos somos las dos cosas, el tema es la busqueda de sentido, y en eso creo que nuestra tradición la lleva….

  6. Edu, muy interesante el artículo, y con respecto a el cambio de paradigma, me gustaría que la gente que le interesa el tema, vea éste video:

    http://www.youtube.com/watch?v=MV0DH3di6dU&feature=related

    yo lo encuentro interesante, la verdad no se si vá al caso especificamente, pero a mi me estimuló muchos pensamientos..

    PD: obviamente si les sigue interesando luego de ver el video, vean mas de Sir Ken Robinson.

    saludos!

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