La Responsabilidad de nuestro Pensamiento y Acción en la Construcción de la Realidad y la Reparación de la Sociedad.

por MARIANA HERRERA, Actriz. Est. MA en Historia del Arte, U. de Haifa, Israel.

Por definición, sabemos que próximo es algo que está cercano a nosotros en tiempo y espacio. Contrariamente, lejano es algo que dista de nosotros en las mismas variables. De lo que hay entre ambos conceptos, poco se sabe. Para efectos de esta reflexión, lo próximo estará asociado al presente  y a un espacio concreto, el futuro a lo lejano y a un espacio indefinido.

¿Que hay entre lo próximo y lo lejano? ¿Dónde se encuentra aquello que cohabita entre ambos conceptos? ¿Cuál es nuestro deber y derecho para con lo lejano y lo próximo? ¿Para con el presente y el futuro?

Entre lo próximo y lo lejano habita la certeza íntima de que todo cuanto existe en este universo es cuestión de energía dinámica materializada, a veces accesible y a veces distante, pero energía al fin. Entre lo próximo y lo lejano habita la posibilidad dinámica de que todo cuanto creemos próximo se vuelva lejano en cualquier momento y viceversa. Entre lo próximo y lo lejano habita la idea de realidad como desafío a la barrera del tiempo y espacio. Nuestro objetivo en este mundo es entender que nuestro deber es vivir cuidando y amando lo que tenemos próximo-presente, y que soñar con lo lejano-futuro enriquece el alma y crea realidad, solo si se hace con sabiduría, desapego, humildad, generosidad y altruismo.

Sabemos que algo está cerca de nosotros porque lo vemos, sentimos, olemos, tocamos, escuchamos, todo en tiempo presente y en un espacio definido. Nos relacionamos con lo próximo de forma inmediata y sensorial. En lo próximo habitan la certeza, lo indiscutible, la valentía, el agradecimiento y la satisfacción.

Por otro lado, sabemos que algo está lejos de nosotros, porque en el momento presente-actual nos hace falta, carecemos de él, lo necesitamos y no está, hay ausencia o vacío. En lo lejano entonces habitan la incertidumbre, el desafío, el deseo, la angustia, la esperanza y el miedo, todo hacia algo potencial, a lo cual solo nuestra mente le da vida y poder. Por lo tanto, podría decirse que lo lejano finalmente está situado en tiempo futuro y en espacio abstracto, y que nuestra relación con él es una relación mental, intelectual, racional, como también supersticiosa y prejuiciosa.

Si ambos estados comparten su experimentación primera en el aquí y el ahora, ¿qué diferencia un estado del otro? ¿qué cohabita entre ellos? Lo próximo y lo lejano están diferenciados solo de forma relativa,  en el fondo ambos estados no son más que dos formas de ver y apreciar la realidad.

La realidad en su concepción tradicional es única y exclusivamente lo que sucede en el aquí y ahora. La realidad en su concepción vanguardista es todo cuanto sucede, ya sea en tiempo presente como en tiempo futuro. Lo que nos es próximo sucediendo en el aquí y ahora según nuestros sabios kabalistas no es más ni menos que una expresión concreta de lo que alguna vez nuestra mente pensó/deseó que sucediera. De este modo, la energía intangible del pensamiento se materializa creando realidad concreta y dinámica. Concreta por que se materializa en lo próximo-presente y dinámica por que deviene en lo lejano-futuro. Si todo lo anterior tiene sentido, tenemos como seres humanos un gran desafío por delante.

Debemos comprender que todo lo que es hoy, así como lo que nos es dado hoy, todo lo que es próximo a nosotros, podría definitivamente no serlo mañana y viceversa. Por otro lado, todo lo que no es hoy, como todo lo que nos es negado hoy, todo lo que nos es lejano, podría no serlo mañana. Deberíamos también entender que somos socios de la fuente creadora de todo en este mundo, que tenemos el don del pensamiento para usarlo fértilmente, por lo tanto, es nuestro deber entender que donde está nuestro pensamiento, estará nuestra realidad y nuestra vida.

El desafío ya está dicho: debemos comprender que nuestro objetivo en este mundo es vivir cuidando y amando lo que tenemos próximo-presente, y que soñar con lo lejano-futuro enriquece el alma y crea realidad, solo si se hace con sabiduría, desapego, generosidad y altruismo. Pensamiento y acción como creadores de un lejano próximo. Agradecimiento como garante satisfecho del presente que nos es dado, alcanzado y construido.

Desde la reciente festividad de Shavuot, se inicia en el calendario judío el tiempo de la responsabilidad. El producto del ejercicio de la Libertad con el cumplimiento de la Ley. Deberíamos poner mucha más atención en nuestra relación con lo más próximo y presente de nuestras vidas, actuando con mayor cuidado hacia el resto, y buscar siempre construir un futuro más enriquecedor, relevante y realmente abocado en una mirada social y humana, un mundo donde ni lo próximo ni lo lejano tengan que ver con pobreza, desigualdades, explotación, discriminación, injusticia ni opresión. Somos todos responsables de poner fin a esto y reparar el mundo para construir un futuro mejor.  Somos todos responsables del otro,  tanto del próximo como del lejano.

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