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Movilizaciones sociales en Chile: el despertar ciudadano para corregir las Injusticias de nuestra Sociedad.

por DAN PONIACHIK, Est. Economía, U. de Chile.

Son las 18.30 hrs en Santiago centro. Comienza a caer la noche, en una oscuridad interrumpida por incesantes bocinazos, luces de automóviles y los coloridos destellos de los locales comerciales. Sin embargo, no muy lejos de ahí, existe un despacho en el que acaloradamente discute un grupo de personas. Unos se paran, otros se sientan. Uno, medio gordito, saca su celular y hace rápidas llamadas. Otro escribe en un cuadernillo, y mira de reojo a sus colegas. La tensión es insoportable.

–Saben qué, ya me harté de todas estas movilizaciones. Voy a hacer todo lo que me piden los estudiantes y más todavía. Punto final. Hoy mismo lo anuncio en una cadena nacional.- Sebastián Piñera finalmente golpeó la mesa y pareciera que por fin se terminan las movilizaciones… ¿O no?

Esa misma noche, irónicamente, las plazas de la ciudad se llenen nuevamente de gente haciendo sonar sus cacerolas.  Y es que, lo que está detrás de las protestas, no es un petitorio específico. Es un sentimiento profundo de rabia, de tristeza y principalmente, de impotencia. Es la gran injusticia social, que ha caracterizado  en las últimas décadas a nuestro país. En Chile, lamentablemente, la familia en la que uno tiene la suerte (o mala suerte) de nacer, hace toda la diferencia.  La vergonzosa distribución de la riqueza, el sobreendeudamiento y las escasas posibilidades de movilidad social, configuran la realidad social de nuestro país.

El Coeficiente de Gini, indicador que mide la desigualdad en la distribución del ingreso, arroja para Chile un preocupante nivel de 0.55, uno de los más elevados del mundo. Países vecinos como Uruguay y Argentina tienen coeficientes del orden de 0.45, mientras que, por ejemplo, Canadá e Italia gozan de un índice de 0.32. En Israel este índice es de 0.39. Ahora bien, más sorprendente aún, es calcular el Gini para Chile si se deja de considerar el décimo decil (10% de personas con mayores ingresos).  En este caso, el Gini sería de 0.3, significando una distribución del ingreso prácticamente idéntica a la de Dinamarca, que es uno de los países con más bajo Gini del planeta.  Es decir, en Chile el 10% más rico se está llevando prácticamente todas las riquezas.

Andrés Zahler, de la UDP, grafica esta situación comparando los ingresos de cada decil con un país. De esta manera, el 10% más rico tiene un ingreso mayor al de EEUU. El siguiente decil, tiene ingresos similares a los de Eslovaquia o Croacia. Luego, el siguiente decil vive como el promedio de la población de México o Argentina. El cuarto como Kazajstán. El quinto como Perú, el sexto como El Salvador. Para el séptimo, sus ingresos son comparables a los de Angola y en el octavo como los de Bután.  Para el noveno como la Republica del Congo y para el último grupo, Costa de Marfil. Esto, simplemente implica que el 50% de Chile vive con ingresos  iguales o menores a un residente de El Salvador…

Chile es un país enormemente desigual e injusto. Las manifestaciones actuales no son luchas aisladas entre ellas, son el cansancio de la ciudadanía de corregir estas injusticias a nivel global, y de comenzar por una vez a corregir esta triste realidad y construir el país que realmente deseamos y nos merecemos.

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