Género

En el siglo XXI, la Globalización debería habernos mostrado hace ya un buen tiempo, si es que no lo entendimos de Simone de Beauvoir y Marguerite Yourcenar, que el género es la construcción cultural en torno a las diferencias sexuales. No nacemos “hombres” y “mujeres”, sino que somos educados como tales.

La sociedad y la cultura construyen lo que un hombre o una mujer deben ser. Cada cultura pensará lo que es aceptable para un niño o una niña, para una mujer o para un hombre en un caso específico y en un determinado lugar y momento histórico.

El problema ocurre cuando los distintos regímenes alrededor del mundo censuran a sus propios individuos a vivir sexualidades e identidades que no corresponden a los deseos y orientaciones de sus habitantes. Pero no solo desde la clase política dominante se vive esta opresión sexual y de género, sino también del resto de los ciudadanos que limitan las posibilidades del abanico humano y suprimen todo lo que es distinto y diferente.

Abramos los ojos y comencemos a ver realmente lo que está pasando a nuestro alrededor. Destapemos los oídos y escuchemos todos los gritos desesperados que están siendo ahogados y callados por morales arcaicas y anacrónicas.

Nuestra sexualidad es lo que como sociedad queremos construir desde nuestra identidad. Nuestro género es nuestra forma de expresión.

 

Nico Riethmuller

Director – El Diario Judio

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7 Respuestas a “Género

  1. Felicitaciones! este, tipo de artículos, son los que deberíamos leer, todes!, solo, así, podremos crecer y desarrollarnos, como una sociedad, constituída por, muchísimas y variadas, personas, siendo, incluivxs e integradores, claves, para terminar, con el círculo vicioso de la discriminación!

  2. Carta al Director enviada por el Sr. Marcel Neumann Salingre

    Tras leer su artículo titulado “GÉNERO” publicado en “B’nei News N° 126” del día 3 de Diciembre, no puedo dejar pasar la ocasión de expresar mi más absoluto desacuerdo con el contenido de éste y mi profunda molestia y rechazo por sus ofensivas expresiones, al tratar de “morales arcaicas y anacrónicas” a quienes no piensan igual que usted.

    En lo personal, me es absolutamente indiferente lo que hayan pensado Simone de Beauvoir y Marguerite Yourcenar. El término “GÉNERO” no es y nunca ha sido la construcción cultural en torno a las diferencias sexuales, sino que concretamente es la expresión idiomática que define las diferencias sexuales, o sea, de los únicos 2 sexos existentes para todas las especies vivas de nuestro mundo. Dios creó al universo y a la vida en éste, y Él dio a todos los seres vivos uno de los 2 sexos claramente definidos. La Globalización no tiene absolutamente nada que ver en lo que es la única y clara definición de los 2 únicos sexos existentes.

    Por lo tanto, nosotros SÍ nacemos hombres y mujeres, y la diferencia es claramente visible para cualquier persona que tenga una vista medianamente buena. Y los que tenemos nuestro sexo bien puesto, SÍ nos comportamos cada uno como hombres y mujeres, en concordancia con el sexo con el cual Dios decidió enviarnos al mundo, por algún karma que nos toca pagar en esta vida. Los que no logran o no desean entender este principio universal y divino, son quienes en esta vida se rebelan y se desvían del sexo con el cual les tocó nacer. En la infancia, el niño hombre que tiene su sexo bien puesto, no se va a sentir bien jugando con muñequitas, y la niña, no se sentirá cómoda jugando con pistolas o al boxeo.

    Ahora bien, si el niño o niña es criado y/o educado erradamente con respecto al sexo que Dios le dio, y/o además en él existe alguna alteración hormonal, orgánica o física, por supuesto que va a crecer con una tendencia que no corresponde a dicho sexo, detonado y potenciado por dicha errada crianza. Esto sí justifica claramente la frase de su artículo que dice “La sociedad y la cultura construyen lo que un hombre o una mujer deben ser”.

    Cada persona es libre de pensar y sentir lo que quiera con respecto a la homosexualidad, y si aun existe un gran rechazo universal a actitudes y tendencias anti-natura, es porque afortunadamente y gracias a Dios, aun la gran mayoría de los seres humanos del mundo tienen su sexo bien puesto y lo aceptan como corresponde. Pero, aquí la Globalización sí tiene algo que ver, ya que ésta lamentablemente ha ayudado a expandir y esparcir actitudes y conductas anti-naturales, a través de, entre otros, Internet, además de los medios de comunicación, que en sus enfermizas ansias de vender y lucrar con lo que sea, le dan primera y amplia cobertura a toda clase de barbaridades y aberraciones que jamás debieran ser siquiera publicadas.

    Lamentablemente, ya tenemos los ojos demasiado abiertos y los oídos demasiado destapados viendo y oyendo actos, actitudes y toda clase de aberraciones que a diario realmente están pasando a nuestro alrededor. Los que deseen vivir su “distinta” sexualidad, que lo hagan, están en todo su derecho y nadie se los impide, pero que sea donde la mayoría de la gente, que son los que tienen su sexualidad bien puesta, y los padres que deseamos que nuestros hijos sean y crezcan normales, no tengan la obligación de ver ni oír el anti-natural y a veces hasta grotesco espectáculo que sin ningún pudor ni vergüenza ya es protagonizado por estas personas hasta en plena vía pública.

    Soy bien hombre desde el día que nací, he tenido siempre mi sexualidad bien puesta, y tengo una moral y valores morales intachables, al igual que toda mi familia. No acepto que mi única hija, pequeñita ella, tenga que andar viendo toda clase de perversiones morales y sexuales en la calle, en la TV, en Internet o donde sea, ya que ella es y se siente bien mujercita, tal como la hemos orgullosamente criado, con todos sus intachables valores morales. Por ello, NO ACEPTO que ella tenga que ver el grotesco espectáculo de lesbianas u homosexuales abrazados, agarrándose el trasero y besándose descaradamente en la calle o en la plaza donde ella inocentemente va a jugar. Por ello también, NO ACEPTO que vea fotos de pésimo gusto, como la que aparece en la sección “HOME” del Diario Judío, fechado “DECEMBER 1, 2011”, en donde aparecen dos hombres desnudos durmiendo juntos. Jamás le permitiríamos a nuestra hija ver un diario que fomente artículos e imágenes de ese tipo, y ella a sus 8 años ya sabe perfectamente que ese tipo de tendencias y situaciones son anormales, anti-naturales y anti-Dios, porque nosotros le hemos inculcado ese tipo de moral y de valores de comportamiento humano.

    TAMPOCO ACEPTO que se insulte y ofenda liviana y gratuitamente a las personas honradas y decentes que queremos tratar de conservar aun los pocos valores morales que van quedando en este mundo, y en especial en este país, en el cual tenemos que vivir el día a día con nuestros hijos. Actualmente ya no soy tan joven, y cuando lo fui, mi pensamiento y mis valores eran exactamente los mismos, por lo que no le permito que se sienta con el derecho de calificar mi moral y mis valores morales decentes, rectos e intachables, como arcaicos y anacrónicos, nada más que por no comulgar con ideas libertinas como las que usted, su diario y sus colaboradores han publicado.

    Lamentablemente, y gracias a toda esa gente que tiene tal mentalidad demasiado libertina, es que la decencia y los valores morales tanto en el mundo como lamentablemente en este país (otrora un “oasis” de decencia y buenas costumbres), ya están por los suelos.

    Atentamente

    Marcel Neumann Salingré

  3. Estimado Sr. Marcel Neumann:

    Afortunadamente, la sociedad es de todos, no solo de los que usted cree que se la merecen.
    Agradezco su interés en debatir, pero no puedo dejar de manifestar mi más completo rechazo ante las ideas y valores que promueve con su carta. Usted se ofende porque califican sus ideas de arcaicas y anacrónicas, pero los homosexuales no están luchando por sus ideas, sino por su vida y sus derechos, tan válidos como los suyos.

    Si la cultura es un constructo social, por supuesto que el género también lo es. Es solo cosa de revisar la manifestación y comportamientos de hombres y mujeres alrededor de todas las culturas y sociedades del mundo, donde encontraremos desde los cazadores más salvajes y despiadados, hasta tribus indígenas donde los hombres tienen un excesivo cuidado por la forma de usar su cabello: todas son expresiones del mayor ideal de masculinidad. El cazador no es más hombre que el otro, son construcciones diferentes y propias de cada cultura y contexto determinado.

    El género es la definición de lo masculino y lo femenino. El sexo define si somos sexualmente hombres o mujeres (si tenemos pene o tenemos vagina), y además debemos hacer una tercera distinción: nuestra orientación sexual, siendo heterosexuales, homosexuales, etc. El que existan solo dos sexos, el que tiene pene y el que tiene vagina, no limita en lo absoluto las otras distinciones. La forma en que los sexos expresan sus diferencias de roles es lo construido culturalmente, y las posibilidades son tan amplias como la simple multiplicación de las categorías anteriores.

    El que se refiera a los hombres masculinos y mujeres femeninas heterosexuales como “los que tenemos nuestro sexo bien puesto” es de un mal gusto tremendo, como si los niños afeminados no sufrieran ya bastante bullying de la crueldad de sus compañeros para además lidiar con este tipo de frases del mundo adulto supuestamente responsable. Los niños que juegan con muñequitas se sienten mal exclusivamente porque el resto se rie de ellos. El problema, nuevamente, es social y construido.

    Así como D-s decidió enviarnos al mundo como personas con pene o vagina, también decidió enviarnos como heterosexuales u homosexuales (sin entrar en las demás calificaciones). El homosexual no eligió su orientación sexual. Es usted el que no desea entender este principio universal y divino. Es usted el que está rebelándose ante D-s al descalificar, desligitimar, discriminar, ofender y condenar a los hijos de su creación. Ante eso, una sola palabra: vergüenza!

    El problema no es la homosexualidad, es la homofobia. Muchos nacen homosexuales, sin embargo, nadie nace homofóbico. No es al homosexual al que debemos cambiar, es al homofóbico al que debemos educar. Menos ignorancia, más cultura, una mejor sociedad.
    Afirmar que “cada persona es libre de pensar y sentir lo que quiera con respecto a la homosexualidad” es solo justificar y aprobar actitudes de odio y discriminación. En la Alemania Nazi se hizo lo mismo, y el resultado fue catastrófico. Es tarea de todos condenar estas actitudes, y deseo que todas las personas que lo conocen, y también los que no, condenen sus pensamientos. Ya no estamos para permitirnos este tipo de razonamientos, menos desde el pueblo judío. Es que acaso no aprendimos nada de nuestra propia historia?

    La televisión e Internet está constantemente invadida de propaganda sexista heterosexual, denigrando a la mujer y vendiendo a las personas como meros objetos sexuales. Que descaro como estos grotescos espectáculos son para usted parte de la normalidad que quiere mostrar a sus hijos.

    Que califique una foto de dos hombres abrazados durmiendo juntos como algo de “pésimo gusto” lo encuentro preocupante. Una imagen que solo expresa amor, para usted es una aberración. Mas aún, usted alega el grotesco espectáculo que protagonizan homosexuales en la vía pública cuando se “agarran el trasero”, pero no se detiene a pensar que ese destape desenfrenado de los jóvenes gay no es más que producto de actitudes fascistas como la suya al condenar que estos “anti natura” tengan que vivir y desarrollarse a cuatro paredes, donde usted no los vea ni los oiga. Es usted finalmente el culpable de todo esto.

    Afortunadamente los jóvenes están cambiando a pasos que ni siquiera nos imaginamos, y estos dilemas existenciales para usted, para ellos ya son parte de la normalidad. Así también con su hija que, a menos que se aferre en repitir sus enseñanzas y forma de pensar, donde seguro terminará siendo la homofóbica e intolerante del curso, crecerá en un ambiente mucho más pluralista y democrático.

    Que D-s lo perdone por inculcar el odio y el rechazo ante los hijos de su creación, y fomentar un mundo fascista, discriminador, excluyente y opresor. Tikun Olam no tiene nada que ver con los valores “rectos e intachables” que usted promueve.

    Si se siente incómodo con la mentalidad libertina que estamos construyendo en Chile, en Irán piensan bastante similar a usted con respecto a la homosexualidad.

    Don Quijote le dice a Sancho: dejad que los perros ladren, es señal que vamos avanzando. Gracias por sus ladridos, algo debemos estar construyendo.

    El Diario Judío

  4. Bravo Nico, tu respuesta es brillante.
    En términos generales, D`s nos ha puesto en el mundo para entregar y recibir amor y tolerancia, si no somos capaces de amar y respetar al otro en sus diferencias, de que sirve la Torah, es todo lo que enseña, como dijo Hillel: “NO hagas al otro lo que no quieres que te hagan a ti, el resto es comentario, ve y estudialo”, Que tristeza que las personas no puedan entender algo tan básico.

  5. No me acuerdo de haber jugado mucho con muñecas, odiaba las barbies, jugaba a la pelota y al “hoyito patáa” y le sacaba la cresta a mis compañeros cuando chica, y tengo mi sexualidad súper bien puesta, soy bien mujercita (como decía el sr.Neumann). Creo que el problema está en la obligación a cumplir esos roles impuestos, no digo que esté mal que una niña juegue con muñecas o a la cocina, puede que sea parte de, pero creo que no debería ser una imposición, si ella no quiere bailar ballet y prefiere hacer otra cosa que no es típica de una niñita, debería poder hacerlo, porque ahí es donde nacen las confusiones, en la obligación a ser algo que no eres y que no sientes como propio. Leí el artículo, y las respuestas, y me sigue asombrando la estrechez de miras de mucha gente. Si una niña quiere jugar a la pelota con sus amigos en vez de jugar a la mamá, que lo haga, y si un niño no quiere jugar a la pelota y prefiere jugar con muñecas, que lo haga también, nada peor que embarrarle la infancia a un(a) niño(a). Esos niños reprimidos son los que crecen para escribir respuestas como la que se da más arriba. Es una pena, porque finalmente es la educación misma (sea desde la familia como desde la sociedad) la que se encarga de instaurar el machismo, homofobismo y fanatismo en la cabeza de una niña o un niño, no tienen posibilidad de defenderse. Por eso le agradezco a mis padres haberme dado la educación que me dieron, súper abierta e informada, porque cuando crecí fui capaz de tomar mis decisiones y hacer mis elecciones de manera informada y de acuerdo a mi propio sentir.
    Al final, el tema está en la idea de la imposición, cree lo que quieras y piensa lo que quieras, pero no me obligues a mí a vivir de acuerdo a tus parámetros. El señor Neumann debería guardarse sus comentarios intolerantes para sí mismo, o por lo menos exponerlos de una manera no ofensiva y abierta al diálogo. Que no me vengan con que, si fuera el caso, no me puedo divorciar, o que no puedo abortar, o que no me puedo casar con una persona de mi mismo sexo. Si no les gusta, no lo hagan, pero déjenme vivir mi vida tranquila. Falta respeto en este mundo.

  6. Y señor Neumann, lo que encuentro arcaico y anacrónico no es su manera de pensar, no soy quién para juzgarlo por eso. Lo que encuentro arcaico y anacrónico es la violencia en su manera de exponer sus ideas (y la contenida en ellas)

  7. En tu ensayo no hay fundamentos científicos ni argumentos convincetes del por qué defender esa cultura gay que nos invade hoy en día. El caer en las garras del homosexualismo debe ser a todas luces sanado o erradicado ya que afecta a la sana convivencia de nuestras sociedades modernas que se precian de inteligentes. El homosexualismo no es una “simple inofensiva “preferencia” sexual. Es toda una cultura siniestra que condena a nuestras autoridades, que invita a la promiscuidad, por eso los maricones visten como maricones, hablan gritando como mariones, les encanta exhibirse y escandalizar por ss mentes torcidas e invitan a no respetar a nadie, ni a su cuerpo, ni a la familia traicional y normal, e instan a la rebeldía y el degenere en todos sus ámbitos. Evitemos esa cultura nociva y aborrecible.

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