Irán, la nueva potencia del Medio Oriente y los orígenes del conflicto del próximo decenio.

por EZEQUIEL SPORN, Lic. En Administración, U. de Buenos Aires.

Vivimos en occidente y no son muchas las noticias que nos llegan sobre Irán. Intuyo que por los kilómetros que nos separan de este país, es limitado el interés que mostramos por lo que allí ocurre y escasa la trascendencia que damos a los acontecimientos que están sucediéndose en los últimos años.

En su mayoría predomina información relacionada con la cuestión nuclear y los niveles de enriquecimiento del uranio que producen. Visitas del Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA), inconducentes reuniones con el Grupo 5+1 (formado por Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia, China y Alemania), pero poco es lo que nos cuentan sobre este país y cuál es, en términos reales, la problemática y el origen de un conflicto que más temprano que tarde acabará estallando.

Irán es un país paradojal, lleno de matices. Miran series y películas occidentales, leen libros occidentales, escuchan música occidental. Según Technorati, el farsi – idioma persa – es uno de los 10 lenguajes más utilizados en blogs mundiales. El mismo Mahmoud Ahmadinejad, escribe en su blog[1] de manera periódica y hasta tiene sus posts traducidos al inglés.

Los signos del cambio y la “modernidad” están por doquier. Una de sus novelas televisivas más exitosas de los últimos tiempos – Zero Degree Turn[2], trataba acerca del “Oskar Schindler Iraní”. La historia real de un diplomático de este país que, facilitando pasaportes apócrifos, salvo la vida de cientos de judíos perseguidos por los Nazis en Francia durante la Segunda Guerra Mundial.

Las mujeres se casan a una edad promedio de 25 años, mientras que durante la época del Sha era de apenas trece. Las operaciones de cambio de sexo en Irán son más comunes que en cualquier otro país del mundo con excepción de Tailandia, y es el gobierno el que se hace cargo de hasta la mitad del costo de la intervención. A contraposición de Arabia Saudí, son más laxas las políticas religiosas que refuerzan el “orden moral”.

Sin embargo, también, es el Irán que ahorca y cuelga a los homosexuales en plazas públicas por su orientación sexual. Es el Irán que expulsa, persigue y segrega a los Baha’i[3], como en el caso de Shervin Falah, por sus creencias religiosas. Es el país que alberga a las “Madres del parque Laleh”[4], compuesto principalmente por mujeres cuyos hijos desaparecieron o fueron asesinados o detenidos tras las elecciones de 2009, que se reúnen en ese parque, ubicado en el centro de Teherán, para hacer campaña contras las violaciones a los derechos humanos.

Resulta ser un país en el que se prohibió el ingreso, exposición y venta de las muñecas Barbie por ir contra las buenas costumbres y en el que bloggers críticos del régimen, como Saeed Malekpour, pueden ser condenados a muerte por expresar sus puntos de vista.

Ahora bien, ¿son estos dos últimos párrafos el origen de la problemática con Irán? ¿Son estos flagrantes atropellos al ser humano y sus derechos la causa de tanto alboroto? ¿Quiere el “policía mundial” restablecer la democracia y la libertad en el régimen de los Ayatolas? Ciertamente no. Entonces cabe preguntarnos ¿Qué lleva a Irán a estar en el centro de un nuevo conflicto?

En Octubre del 2000, el Ayatolá Jamenei, líder supremo Iraní sucesor del Ayatolá Jomeini y único poder ejecutivo real del país, dejó en claro aquello que la victoria y el éxito obtenidos en el Líbano significaban para su país.

Fue durante una reunión secreta del Consejo de Seguridad Nacional estatal. Luego de su extensa prédica habitual, laureada con citas y frases del sagrado Corán, Jamenei puso ambas manos sobre el púlpito. Miró a su alrededor para asegurarse que todo el público estuviera oyendo. “Líbano -dijo haciendo uso de su sonido en árabe Lubnan- es la conquista más importante de la política exterior de nuestro país. La repetiremos y la implementaremos a través del Dar al-islam[5] hasta que todo el Islam sea liberado”.

Esta no fue una de las tantas propagandas que los iraníes están acostumbrados a escuchar de parte de sus líderes. Los oyentes de esta conferencia estaban previamente convencidos de que el poderío de Irán, o tal vez el destino, los llevaría a dominar todo el Medio Oriente de la misma manera en que ya lo hicieron en el Líbano.

Desde hace décadas, Irán está embarcado en una guerra silenciosa y no declarada contra Occidente y los sunitas mediante su estrategia de proxies, perfeccionada con Hizballah en el Líbano y exportada hacia la región. Es conocido que Irán ya controla partes significativas de Irak, gracias al favor de los Estados Unidos al derrocar a Saddam Hussein, y que está extendiendo su influencia chiita sobre Palestina, Siria, Jordania, Egipto y otros estados del golfo como Bahréin. De hecho, la amable cesión de Irak a Irán por parte de USA se ha convertido en la primera vez, desde el Califato Fatimí en el Siglo X, que los chiitas toman el control de facto de un país árabe.

Con estos antecedentes, no llama la atención la aparición y contagio de la denominada “Primavera Árabe” o el “Despertar Islámico” como prefieren llamarlo los persas. El crecimiento chiita fogoneado por Irán era inevitable. Los sunitas perdieron 4 guerras contra Israel (1948, 1967, 1973 y 1982), mientras que Saddam Hussein el “escudo de los sunitas de los países del Golfo” perdió toda guerra que peleó (1980-1988 versus Irán, 1990-1991 Guerra del Golfo y la última desde el año 2003). Los sunitas fallaron. Fallaron en unir a los árabes, fallaron al atraer apoyo de parte de los árabes y fallaron en recuperar tierras de Israel.

El control Iraní de fracciones del petróleo de Irak, estimado en 2.4MM de barriles diarios combinado con su producción local, de 4.1MM de barriles diarios, posicionaría a Irán como un jugador aún más importante dentro del mercado petrolero. Y ello, sin considerar la creciente influencia en los países previamente mencionados.

En suma, todo lo anterior equivale, aproximadamente, a controlar más del 60% de las reservas probadas mundiales de petróleo y la ruta que va desde el Golfo Pérsico hasta el Golfo de Omán y que involucra a países que suplen el 70% de las necesidades mundiales de petróleo.

¿Se observa lo clave que resulta evitar esto para garantizar la salud y la viabilidad de la economía global?

A este cóctel, sumémosle una retórica beligerante, negadora del Holocausto, antiimperialista (aunque en realidad aspire a lo contrario) y nuclear, y nos encontraremos ante un escenario que prontamente será el conflicto del próximo decenio. Resta esperar y ver.


[3] Religión monoteísta cuyos fieles siguen las enseñanzas de Bahá’u’lláh, su profeta y fundador, a quien consideran la Manifestación de Dios para la época actual

[5] Dar al islam es conocido como el mundo islámico o todo aquella tierra que fue o es habitada por musulmanes

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Una respuesta a “Irán, la nueva potencia del Medio Oriente y los orígenes del conflicto del próximo decenio.

  1. Excelente y muy interesante. Es una lectura imperdible con un punto de vista balanceado pero claro en su mensaje. Hemos de tener cuidado con Irán y no todo el mundo lo está viendo.

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