El Judío Cagado

por ANDRES VILENSKY, Ingeniero Civil Industrial, U. Adolfo Ibáñez. Vocalista banda Sofia.

A todo judío lo han molestado más de alguna vez con eso de ser un judío cagado, tacaño, avaro, codicioso, etc. (Bueno, a veces es justificado). Pero esto es solo uno de los ítems, dentro de una larga lista de estereotipos y prejuicios sobre el judaísmo.

Quizás muchos lo crean así, y en cierta medida es algo un poco obvio, pero para los que ni lo han pensado, mi teoría es que los judíos sí hemos sido tacaños. Una particularidad que se ha repetido en generaciones, yendo de mayor a menor grado y volviendo a repetirse. Y es obvio. ¿Qué harías tú si de pronto te quitan absolutamente todo lo que tienes y obligan a trabajar gratuitamente, te echan de tu país, te prohíben participar, te quitan tu libertad y finalmente tu humanidad?
Ante un nuevo comienzo, ¿No es lo normal que uno se aferre a lo que tiene, lo que gana o lo que consigue como si pudieran quitártelo nuevamente?

Creo que no es necesario hacer un recuento de las persecuciones contra judíos a lo largo de la historia, pero si nos pusiéramos en el lugar de alguno de los judíos que pasaron por esos trágicos acosos, comprenderíamos la razón de ser de uno de los mejores ingredientes dentro del humor judío.

Aclaro que esto no es una generalización. No se pretende decir que absolutamente todos los judíos que tuvieron un nuevo comienzo luego de una persecución fueron o son tacaños, pero si es una justificación a quienes lo fueron o lo son. Si alguien lo sigue siendo en estos tiempos, no tengo cómo justificarlo. Ya sea por la educación en casa o por cualquier otra razón, todos pueden serlo y, bueno… están en su derecho, al final es una característica parte no solo de la comunidad judía sino de la sociedad en general, egoísta e individualista. A medida que una generación se establece, las venideras van viviendo normalmente y perdiendo su temor a perderlo todo. Retoman confianza.

Y así como lo primero que hicieron los judíos que llegaron a un nuevo país fue cuidar lo suyo, también decidieron invertirlo todo en lo único que podían llevarse consigo una vez que los volvieran a echar; educación. Algo por lo que algunos creen que el judío se caracteriza.

Por ende, podemos confirmar la idea de que todo bien tiene su mal, o el ying y el yang (o como quieran verlo), y decir que a pesar de que se generó gente tacaña, se generó gente educada. Virtud que con el tiempo, también tambalea.

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