Las Mitzvot y el Amor

por MIJAEL EVEN DAVID, Rabino.

 

En la parashá de la semana, Vaetjanan, seguimos leyendo el discurso de despedida de Moisés poco antes de su muerte. Repite los 10 Mandamientos casi palabra por palabra, lo que ya hizo en el Libro de Shmot y que se presenta allá como un reporte de la Revelación. Moshé considera estas leyes tan importantes y centrales que las trae nuevamente ahora.

En medio de estas conmovedoras palabras, D´s promete mostrar “bondad a los que Me aman y cuidan mis preceptos”. ¿Por qué D’s distingue entre aquellos que Lo aman y aquellos que cuidan sus mitzvot? ¿Acaso no va de la mano? Un judío que ama a D’s probablemente cuida Sus mitzvot y alguien que cuida mitzvot probablemente ama a D´s. ¿O no?

A veces no pensamos que las preguntas difíciles que enfrentamos hoy, nuestros antepasados ya lidiaron con ellas también. Los judíos del pasado también tuvieron que enfrentarse con el desafío de cuidar su fe en un Mundo donde D’s aparece a veces escondido o débil, y cuestionaron la autoridad de la tradición judía y el carácter sagrado de la Torá. Por supuesto que las escrituras tradicionales judías, fruto de milenios de estudio de rabinos, filósofos y sabios, responden a las mismas preocupaciones y se preguntan las mismas difíciles preguntas que nosotros nos hacemos hoy.

A lo largo de la historia judía, tal como hoy, muchos judíos que profesan amor hacia D´s, no observan las mitzvot de manera estricta, y muchos judíos celosos en su cumplimiento, parecieran no entender las hermosas implicaciones de un D’s que nos ama.

Para los primeros, el amor de D’s se convierte en una especie de adoración a sí mismo, donde D’s nos tiene que amar obligadamente a todos en nuestros propios términos. Me siento judío, D’s me quiere como soy. Por ahí cumple algunas mitzvot por su belleza, fuerza emocional o sabiduría, pero carece del sentimiento de estar ordenado a cumplir mitzvot por un D’s que no solo ama, sino que también tiene exigencias morales y por una tradición que exige el cumplimiento de mitzvot como la expresión concreta de ideales milenarios.

Para el segundo grupo, el cuidado de las mitzvot se convierte en una forma de verse a sí mismos como piadosos, donde la piedad y el bien se miden en sí mismos y en los otros por lo estricto y meticuloso de su cumplimiento. Las mitzvot se vuelven una especie de “marcador cósmico”, donde se anotan nuestros puntos y el que anota más gana.

Ambos grupos corren el peligro de convertirse en formas de idolatría: un grupo idolatra sentimientos cálidos y autonomía individual, el otro idolatra práctica estéril y obediencia ciega.

Sin embargo, un judaísmo tradicional y completo, el cual aparece en parasha Vaetjanan y que ha sido desarrollado con mucho amor a través de los siglos, que insiste en la observancia de las mitzvot como un método de cultivar el amor por D´s, y de responder al llamado divino de moral y justicia, promete significado y continuidad.

A través de la repetición de tradiciones expresamos nuestra voluntad de abrirnos a estándares más allá de nuestros egos individuales. Respondiendo a un llamado que no emerge sólo de nuestros propios corazones e intereses, aprendemos a ser sensibles a las necesidades de otros y finalmente, también del Único de Israel.

La Mejilta, un antiguo libro del Midrash, reconoce la misma dinámica, explicando que “aquellos que Me aman” se refiere a Abraham y aquellos como él. La grandeza espiritual de Abraham yace en su intimidad con D’s, una intimidad de lealtad, fidelidad y también de la posibilidad de discrepar, pero con amor.

“Los que cumplen mis mitzvot”, según la Mejilta, se refiere a los profetas y los ancianos, en otras palabras, a Moisés, el padre de los profetas, y los 70 ancianos que lo ayudaban a implementar las leyes de la Torá, transformando teoría legal en práctica viva. El judaísmo de los rabinos estaba enraizado en ambas aproximaciones, buscando integrar una pasión por D´s con el deseo de un divino vivir a través de los preceptos.

Somos los herederos de Abraham y Moisés, de una rica vida interior cultivada por una profunda práctica ritual. El desafío de los judíos contemporáneos es el que siempre ha sido: implementar las enseñanzas del judaísmo para reorientarse a sí mismos y a nuestro Mundo al orden de prioridades que revelan y avanzan una visión distinta y sagrada de la humanidad.

Al vivir las Mitzvot y ofrecer nuestros actos sagrados como actos de amor, demostramos nuestra fidelidad a nuestro pueblo, nuestros sabios y a nuestro D’s.

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