La humanidad es un cáncer

por GABRIEL MINOND, Est. Medicina, U. de Chile.

 

Las células conforman tejidos, los tejidos conforman órganos, los órganos a su vez, sistemas, y los sistemas en conjunto le dan forma y vida a los seres vivos.

Normalmente, en los inicios de nuestro mundo celular había “células madre”, ellas dieron hijos, que dieron hijos, y éstos, por señales químicas, fueron diferenciándose para cumplir una función en particular (por ejemplo: llevar el orgullo de ser una célula del hígado). Cada célula, en cada rincón de nuestro organismo (salvo contadas excepciones), después de nacer, gracias a señales químicas, maduraron, trabajaron, tuvieron hijos, siguieron trabajando y luego se murieron.

La muerte de ellas, al igual que nosotros, se puede deber a dos grandes causas: una es por accidente, sea porque nos cayó un camión encima o por alguna enfermedad (necrosis). Y la otra es de forma programada, es decir, por viejas o porque tenían que morir por un bien común (apoptosis).

En el primer caso, el accidental: todas las células vecinas, al ver la atrocidad, se vuelven locas, comienzan a gritar, llaman a los bomberos y carabineros (inflamación) para apagar este incendio, llegan los “reparadores” para cubrir la situación, las neuronas como buenos periodistas le informan al cerebro lo que sucede, y se genera el padecimiento a manera de síntomas. Eventualmente con el tiempo, todo sigue su camino casi-normal y todas olvidan lo sucedido. En el segundo caso: muere porque así tenía que ser, era su momento, nadie hace escándalo, la ayudan a irse al más allá, y luego vuelven a hacer sus vidas recordandola.

El cáncer, o neoplasia maligna, es una enfermedad – mortal si no se interviene a tiempo – producida por un desorden celular: un descontrol de las células que componen nuestros tejidos. Este descontrol ocurre porque la célula (que ahora llamaremos maligna) encontró la fórmula de la inmortalidad. Una vez inmortal, decide seguir su vida normal (es decir, reproducirse hasta el infinito y el más allá) generando una colonia de células eternas.

El problema es que si bien no mueren de viejas, aún pueden morir de hambre; lo que significa que para existir comienzan a formar sus propios vasos para nutrirse. Si lo logran, siguen reproduciéndose a costa de los nutrientes de todo el resto. En el proceso, las células se van “desdiferenciando”, es decir, si antes eran nobles células del hígado, ahora se les olvidó que lo eran, y son células distintas, anormales, acaparadoras, prepotentes, en otras palabras odiosas. Ya no recuerdan que son iguales que el resto de células del cuerpo, se les olvidó el propósito para el cual existen, y solo deciden existir a costa del resto.

En algún momento, deciden ir a “civilizar” y colonizar al resto del cuerpo (metástasis), llegando a otros órganos, reproduciéndose, y secando de recursos su nuevo hábitat, hasta la inexorable muerte de los tejidos, y como dije al principio, los órganos forman sistemas, y los sistemas al individuo. Si los sistemas fallan, el individuo muere.

Me imagino que la analogía ya se entiende. El ser humano, siendo un animal más, otra pieza en el sistema, descubrió que mediante la selección artificial, la medicina y las comodidades de la ciencia se puede hacer eterno. Inicialmente, destruía en cierto grado su ambiente para poder mantener este boom demográfico, siendo aún supervivencia. Pero al pasar el tiempo, se fue olvidando que era una necesidad para sobrevivir, y siguió con su conducta arrogante, “desdiferenciándose” del resto de los seres vivos, creyéndose mejor y más importante.

Comenzó a abusar de su entorno para producir más, se olvidó de sus raíces, le robó el alimento a los otros animales, abusó de ellos, deforestó los bosques, usó y contaminó las aguas, llenó de asfalto el suelo para construir carreteras tal cual como el cáncer sus vasos. Cuando no le bastó lo que tenía, decidió exportar su sistema de civilización, y fue a otra parte del planeta a colonizar, extraer recursos y expandirse. Y no solo se desdiferenció del resto de los animales, sino también del resto de los humanos, creyéndose mejor y más importante que el resto, llevando a la discriminación y las conductas genocidas que se han visto en la historia.

No nos “desdiferenciemos”, no nos creamos especiales y distintos al resto de los seres vivos ni entre nosotros mismos. No nos olvidemos que tenemos que cuidar nuestro planeta. Nunca nos olvidemos por qué hacemos lo que hacemos, quiénes somos, de dónde venimos, y que somos todos iguales. No seamos prepotentes. Cuando empecemos algo en nuestras vidas, no nos olvidemos del propósito por el cual comenzamos; a veces, nuestras empresas o proyectos se perpetúan por orgullo o para solo ser eternos. Pensemos a quienes dañamos con nuestros actos.

Hoy en día, ya no es por sobrevivir que se deforesta. Se matan animales, se ensucian los mares y el aire. Se tala mucha más madera de la que sirve para hacer viviendas, solo por negocio. En los mataderos, se asesinan muchos más animales de los necesarios para sobrevivir; incluso se eliminan incontables kilos de carne diariamente que no se vendió y se pudrió. Este alimento (que viene de la vida de otros seres vivos) ni siquiera fue utilizado para permitir la sobrevivencia de otros humanos, ya que esta carne llega a donde se paga, mientras en las regiones pobres, millones de personas se mueren de hambre.

Aún no ha llegado el fin, el planeta está dañado pero no muerto. Nunca vamos a transar la inmortalidad que hemos logrado gracias a la ciencia y la tecnología; pero lo que sí podemos hacer es recordar nuestros orígenes y no desdiferenciarnos. Si ya vamos a ser un tumor, seamos uno benigno (son inmortales pero no desdiferenciados). Antes de hacer las cosas que hacemos, recordemos el por qué lo empezamos a hacer. Podemos limitar nuestra existencia a una “cómoda supervivencia” sin destruir de más la tierra y sus recursos.

Si la humanidad no se frena hoy, el planeta morirá de cáncer. El cáncer tiene cura si se trata a tiempo.

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3 Respuestas a “La humanidad es un cáncer

  1. ¿cómo curar este cáncer? pienso que lo que nos falta crear son las “conexiones” correctas entre las personas (nuestro “entorno” humano), el cambio va por lo colectivo, una célula sana no sirve de nada si no está conectada al resto del cuerpo (la humanidad) :), este tumor benigno debe aceptar que es parte de la naturaleza, no que está por sobre ella!

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