Pierde Gaza y pierde Israel

por DANIEL TOPAZ, Psicólogo, U. Diego Portales.

 

Durante cerca de cincuenta días, el ejército israelí se enfrentó con la organización palestina Hamas, cuya base de operaciones y donde posee todo su capital político, y probablemente donde habitan sus militantes de base, es la Franja de Gaza. Este enfrentamiento supuso que, una vez más, este emprobecido y hacinado rincón del planeta quedara en el suelo, su infraestructura destruida, además del drama humanitario que conlleva.

Los apresurados de siempre, de todos los lugares del mundo y en ambos bandos, argumentaron desde su ideología. Por un lado, que es inadmisible que un territorio soberano tenga que tolerar ser bombardeado con mísiles a diario, con lo que es imposible estar en desacuerdo. Por otro lado, que la agresión israelí carecía de toda simetría, tampoco tan descabellado, y que incluso tiene un carácter genocida.

Los argumentos vinieron ya pauteados por los medios de comunicación. Es fácil sólo repetir las cifras de la tragedia, suponiendo que eso da cuenta de la verdadera dimensión. Y cada uno fue tomando posiciones, mayoritariamente condenando el actuar del “enemigo” y de apoyo a su respectivo bando.

Extraño reflexiones más serias acerca de las causas del actual conflicto, el por qué se desarrolla con la dínamica de la que fuimos testigos, cualés son los factores socioculturales que lo hacen posible, los factores políticos, económicos y geopolíticos. Reflexiones sobre cualés son las consecuencias de este enfrentamiento y cómo esto reconfigura o no los equilibrios de poder dentro de cada sociedad en dispusta, o cómo se proyectan los balances en la región.

El argumento dado por válido como “casus belis” para la respuesta israelí es un buen punto de partida, porque encierra un peligro, y reconocer la validez de este argumento fuerza de alguna manera a desconocer una historia social y política muy particular. El derrotero del movimiento terrorista Hamas es un patrón común para muchas otras agrupaciones que se han levantado contra los estados laicos de Medio Oriente, provocando erosiones importantes que repercuten en la fragmentación de dichos estados, creando bolsones de estados-fallidos.

Hamas no era un actor político relevante antes de ganar elecciones en 2005. Antes de esto, el factor político más importante de la Autoridad Nacional Palestina (FATAH) había sido asfixiado cómo interlocutor válido por considerársele un movimiento terrorista. Además, el contol militar israelí sobre la Franja de Gaza y la existencia hasta el 2005 de asentamientos judíos en el territorio, creaban una especial situación de toque de queda permanente para los palestinos de Gaza.

En ese ambiente represivo de expresión, la mezquita surge cómo único espacio de sociabilización. No es de extrañar que las prédicas fueran tomando cada vez un tono más político y contestatario. Por otro lado, al no existir un estado Palestino, Hamas vió en este abandono de la población gazatí una oportunidad para cosechar una base social, creando infraestructura y apoyo comunitario. Seguramente, el financiamiento extranjero hace esto posible. Hamas continuó creciendo hasta convertirse en una verdadera fuerza política, reconociendo la violencia cómo método y la eliminación del estado judío cómo objetivo.

Una vez en el poder, desconocieron acuerdos tomados por Arafat con potencias imperiales para la explotación de enormes reservas gasíferas en el sub-suelo y en el mar soberrano de un eventual estado Palestino, abriendo una nueva arista de reflexión acerca de este conflicto en relación con posibles intereses económicos de grupos extranjeros en los recursos naturales de un eventual Palestina, y que destino tendrían esos recursos con uno u otro grupo en el poder, es decir, si van a ser prácticamente regalados como Chile con su cobre, o si existe una voluntad de soberanía con una mirada estratégica.

¿Quién se beneficia con la Franja de Gaza destruida? El partido Likud y la figura de Netanyahu continúan manteniendo sus cuotas de poder, mostrando un liderazgo duro y fuerte, ciertamente el clima electoral les favorecerá. Pero Hamas, aunque en términos materiales se vea fuertemente disminuido, sin duda, como ideología y símbolo de la resistencia para los gazatíes, se fortalece. Irán sigue manifestando un odio hacia Israel y se le acusa estar detrás de todo esto, como financista y soporte logístico, pero también se sospecha que el financimiento podría venir de Qatar, uno de los pocos países de la región que no registra enfrentamientos directos con Israel y que incluso colaboran en el plano científico, lo cual hace surgir más dudas que elementos de análisis.

Por el lado israelí, es de suma importancia dar cuenta que Hamas responde a ciertas lógicas, y que si ha encontrado terreno fértil para su discurso terrorista, es porque mucha responsabilidad en el sentimiento del palestino existe en la ocupación, el bloqueo y los asentamientos, con toda la violencia que eso reproduce y que rodea la vida diaria de la población en Gaza y Cisjordania. En el documental “The Gatekeepers”, ex-jefes de los cuerpos de máxima seguridad israelí comentan algo bastante similar.

Finalmente, la invasión a Gaza es una ganada de largo plazo para cualquiera que sea el enemigo de Israel, debilitando aún más su posición internacional. Como judíos, debemos ser responsables de construir otra realidad.

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4 Respuestas a “Pierde Gaza y pierde Israel

  1. Muy buen análisis, aunque me gustaría complementar un contexto mas global del problema…Hamas representa el fundamentalismo islámico, es apoyado por gobiernos y la gran mayoría del mundo musulman…para el Islam no hay posibilidad de dos estados, Israel esta en tierra musulmana y bajo ese punto de vista la lucha va a continuar hasta que nuevamente Palestina este bajo el control de Islam o se obtengan victorias militares contundentes que obliguen a firmar la Hudna, que es una tregua…es muy ingenuo pensar que si se devuelve territorio y se baja el control fronterizo va a ver Paz, es una ilusión llevar 66 años ofreciendo la Paz y solo se obtiene guerra…en Israel ya saben muy bien que el Islam permite mentir, hacer tratos que se pueden romper cuando les convenga y que respetan mucho la fuerza militar…nuestro desafió es conocer al bien el Islam y la vida de su profeta, con eso uno entiende porque no hay posibilidad de Paz como la entendemos acá en occidente

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