editorial

Lo Próximo y lo Lejano

En la sociedad global, la distinción entre lo que se nos encontraba cerca y lo que estaba distante parece hacerse más confusa. Los límites ya no son los geográficos, navegamos por las culturas de todo el mundo, las cuales viven procesos de hibridación constante, mezclándose unas con otras y haciéndose cada vez más difícil distinguirnos según nuestras identidades.

Los brotes de tribus urbanas como rescate de la identidad en lo distinto y lo diferente están sumidos en una ética y estética de consumo sin generar ideologías relevantes.

La distancia entre las personas se puede medir desde muchas unidades de medición. Según sus libertades individuales y colectivas, según el respeto de sus derechos humanos y fundamentales, o según sus condiciones y calidad de vida. El ejercicio de medir nuestras distancias nos debería llevar a darnos cuenta que hay una gran población a lo largo del mundo que no goza ni siquiera de cosas básicas que todos nosotros damos por obvias, y los niveles de injusticia y desigualdad son vergonzosos para cualquiera.

En lo temporal, es quizás donde podemos hacer nuestras reflexiones más profundas. A través del tiempo, viendo el pasado lejano, somos capaces de realizar interpretaciones históricas más responsables. Así también, para el futuro, es donde nos tenemos que enfocar en una construcción a largo plazo, y ser críticos en analizar y diseñar la sociedad que queremos construir.

Somos todos parte de la sociedad global, y hasta el habitante más lejano merece todo mi compromiso y esfuerzo para luchar por sus derechos.

 

Nico Riethmüller

Director – El Diario Judío

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