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Despedida de Nico Riethmüller como Director de El Diario Judío

Por NICOLÁS RIETHMULLER, Rabino en Formación, Instituto Rabínico Reformista. Director El Diario Judío 2011-2021.

El 2011, se me dio la oportunidad de trabajar para la Comunidad NBI, presidida entonces por Tomás Münzer. Partí armando un grupo de formación intelectual, reuniendo a jóvenes judíos a estudiar y, como resultado del avance de los encuentros, los participantes tendrían que escribir ensayos con una mirada crítica hacia la realidad; lo que ellos quisieran. Y así nació El Diario Judío, reuniendo al más diverso grupo de jóvenes judíos, todos juntos demostrando una comunidad pluralista y heterogénea.

El 2013, ya igualábamos en número de lecturas al principal medio web judío de aquel entonces, y para el 2014, duplicamos nuestras lecturas y nos convertimos indiscutidamente en el principal medio web judío de Chile. Además, en sus primeros años especialmente, organizamos junto a la FEJJ, instituciones que nacieron juntas y hermanas, compartiendo directivas en ambos proyectos junto a Ariel Bohorodzaner y Nicky Arenberg, decenas de paneles de debate y exposiciones con los principales líderes comunitarios y académicos judíos sobre los temas más candentes. En poco tiempo, El Diario Judío se posicionó como algo fresco, juvenil, vanguardista, intelectual y sobre todo, crítico.

Durante años, El Diario Judío puso el debate comunitario sobre la mesa y, lo más importante, construyó un espacio único para todas las voces de jóvenes judíos independientes. En los 10 años que tuve el honor de dirigir este proyecto, publicamos más de 1300 columnas, reuniendo a más de 350 jóvenes judíos como columnistas a fomentar su capacidad de pensamiento crítico. Además, realizamos ciclos de capacitaciones en todos los movimientos juveniles judíos de Chile y hasta en Argentina, y también hicimos diversos seminarios, varios presenciales en cabañas en la playa con más de 50 personas, o en pandemia grandes encuentros virtuales con más de 100 personas, siempre para construir comunidad.

No todo fueron alegrías, llevar la carga del debate comunitario pesa mucho. Tantas veces que compartí opiniones que no me reflejaban, y luego bancarme las respuestas de los detractores. Un medio crítico tiene como objetivo sacarnos de nuestra zona de confort para llevarnos a un lugar incómodo y poder ver lo que antes no estábamos viendo. Y a nadie le gusta que lo hagan pasar por esto. Pero sólo así podemos ser mejores personas y ayudarnos a mejorar.

Y hoy, con gran alegría y orgullo, me toca despedirme de El Diario Judío. Fueron 10 años ocupando el cargo de Director y Editor, enseñando a cientos de jóvenes a escribir mejor y manifestar una opinión más seria y de manera formal. El Diario Judío me empoderó como líder comunitario y este rol me hizo crecer y me construyó como persona. Pero hace ya un tiempo comencé a dedicarme a construir comunidad desde la manera más literal posible, formando una nueva comunidad judía en Chile, esta vez como Rabino. Por esto, llegó el momento de entregar la batuta.

Quiero darle las gracias a todos los que participaron en esta primera década de El Diario Judío, especialmente a todos los jóvenes que se animaron a ser columnistas, compartiendo su opinión y aportando nuevas miradas críticas a la sociedad. Agradecer también a todos los que han apoyado la construcción de este espacio, a nivel personal o institucional. A la comunidad NBI por su apoyo directo en su fundación y primera etapa, sin ellos no habríamos nacido. A la Comunidad Judía de Chile por su apoyo, y a ROI Community por apoyarnos en el financiamiento de tantas actividades y seminarios que sin ellos no podríamos haber realizado. A todos, muchas gracias.

Sólo me queda darle la bienvenida al nuevo Director, Gianfranco Raglianti, a quien elegí para liderar y en quien tengo toda la confianza que llevará El Diario Judío a una exitosa segunda década, volviéndolo a conectar con los jóvenes judíos de hoy. Mientras exista El Diario Judío, hasta la voz más marginal y silenciada del mundo judío tendrá un lugar central para expresarse y hacernos reflexionar. Gran orgullo por todo lo que se hizo, y mucha alegría por haber inventado algo que hoy me trasciende. Por muchos años más de El Diario Judío, y que sea un orgullo para toda nuestra comunidad, y una enorme contribución a nuestra sociedad, al entendimiento entre los pueblos, y a la paz.

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