editorial

Desintegración Social

Si miramos hacia afuera, algo pareciera ser que se está disolviendo, por no decir que se está cayendo a pedazos. Hay un orden que ya no estamos avalando, hay un cansancio frente a lo establecido, y en este contexto, distintos mecanismos buscan desintegrar la realidad.

Pero este clima de tensión social no es para nada un fenómeno local que vive nuestro país desconectado del resto del mundo, como lo fue el Chile-Isla hasta el siglo pasado, sino que todo lo contrario. Amplios movimientos sociales se están dando a lo largo de toda la sociedad global, luchando por justas reivindicaciones de pueblos que están despertando frente a la corrupción de lo establecido.

Mirar los procesos de cambio social como una forma de desintegración va mucho más allá de una mirada conservadora de pensar que la sociedad está en peligro y que debemos rescatarla de estos males. Al contrario, la sociedad está claramente enferma, y debemos con nuestras luchas de reivindicación, sanarla de las enfermedades que se encuentran en la base de nuestro actual sistema.

Debemos mirar el contexto actual de desintegración como una real posibilidad de generar cambios concretos, y convertir este escenario en una oportunidad de construir la sociedad que todos nos merecemos.

No lo hacemos por pena, por compasión, porque somos misericordiosos. Lo hacemos porque creemos que la dignidad humana es un derecho, para todos y en todo lugar.

 

Nico Riethmüller

Director – El Diario Judío

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