La sensación de falsa satisfacción en las sociedades occidentales.

por SEBASTIAN MORALES, Est. Ingeniería Civil, U. de Chile.

 

“(…) Porque no venimos a la vida para desarrollarnos en términos generales, venimos a la vida intentando ser felices. ¡Porque la vida es corta y se nos va! Y ningún bien vale como la vida, y esto es elemental. (…) Pobre no es el que tiene poco, si no que, verdaderamente, pobre es el que necesita infinitamente mucho, y desea, y desea, y desea, más y más.”

El fragmento corresponde al discurso del Pdte. Uruguayo José ‘Pepe’ Mujica, presentado en Río de Janeiro en la cumbre medioambiental Rio+20, organizada por la ONU, en el mes de Junio. Un discurso de algo así como 10 minutos que remeció todas las bases de la estructura social que en occidente estamos llevando a cabo.

¿A qué apunta Mujica? O mejor dicho, ¿a qué apunta la estructura social de occidente?

Nacemos con una calidad de vida que depende de la productividad laboral de nuestros padres, una variable imposible de manejar y que termina marcando varios de nuestros primeros años de vida. ¿A qué colegio vamos? ¿Qué ropa usamos? ¿Adónde vamos en el verano? ¿Adónde vivimos cuando somos niños?

La respuesta a muchas de esas preguntas, lamentablemente, no depende de nosotros, sino además de la voluntad de nuestros padres, depende de su posición en el mercado del trabajo y la productividad laboral. En pocas palabras, de un número, un número llamado sueldo, renta, mensualidad, dinero. Es la cantidad de dinero que tenemos la que determina la posibilidad de elegir un lugar para vivir o simplemente aceptar lo que venga. Es la cantidad de dinero que tenemos lo que determina si elegimos la ropa que usamos o simplemente aceptamos lo que venga. Y así con varios tantos ítems más. Es la cantidad de dinero que tenemos lo que finalmente parece definir si somos nosotros quienes guiamos nuestra vida, o si es el sistema el que nos presenta la vida a la cual podemos, y en definitiva tenemos que optar. ¿Qué porcentaje de la gente que vive en Lo Espejo realmente desea vivir ahí? ¿Qué porcentaje de la gente que vive en Vitacura realmente desea vivir ahí? Creo yo que algo nos quieren decir esos números.

Creo yo que no somos quién para cortarle las alas a los sueños de otras personas por el simple hecho de ser un motor generador de dinero menos potente. ¿Quién les da a ciertas personas el poder de controlar la vida ajena? ‘Venimos a la vida intentando ser felices. (…) Ningún bien vale como la vida’. Y si para ser consecuentes con el sistema imperante necesitamos priorizar a la gente según un criterio monetario, permítanme estar en desacuerdo con dicho sistema. Es que no hay bien más valioso que una sonrisa. Nada, ningún bien, ningún fajo de billetes, ningún cheque podrá nunca comprar una sonrisa. Ni un deseo. Y toda persona, sea gerente, profesor, ingeniero, maestro de construcción o lo que sea, tiene deseos y tienen sonrisas.

Es curioso que esta clase de errores se presente desde los orígenes más profundos que tenemos en nuestra sociedad. La educación que tanto se pelea es un grandísimo síntoma. ¿Cuántos años seguidos llevan las encuestas revelando que el colegio de origen de un alumno influye mucho más sobre el rendimiento de los alumnos que la propia capacidad del alumno? Y adivinen qué define el colegio de origen de los alumnos. La mercantilización de la educación genera estar más preocupados de la demanda por la educación, que de incentivar la oferta de una buena educación. Y no se trata de tener educación superior gratuita, se trata de idear un sistema en el que el que pueda pagar más no tenga una mejor educación por un hecho tan banal. ¡Qué egoísta que suena! Pero finalmente, que cotidiano resulta. El mismo análisis podríamos hacer en salud, vivienda, etc.

En la sociedad capitalista actual, si no tienes lo que quieres, ¿qué debes hacer para conseguirlo, para lograr tus deseos? Tener la posibilidad de escoger tu vida y no aceptar lo impuesto. ¿Cómo se logra eso? ¿Generando, y generando, y generando dinero. Trabajando y trabajando? Tu tiempo de trabajo es sólo un camino que debiese conducir a la realización de nuestros sueños. ‘La vida es corta y se nos va’. ¿Realmente eso queremos? ¿Gastar nuestras vidas generando lo suficiente para cumplir nuestros “sueños”? ‘Venimos a la vida intentando ser feliz’. La sociedad que hemos creado desvirtúa el objetivo de la vida. Ya no es cumplir nuestros sueños, es intentar cumplirlos. El bien más preciado no parece ser la sonrisa, parece ser el dinero, el dinero como paso  de transición desde el querer cumplir, a la realización.

Me pregunto yo, ¿no será que el final del camino al que conduce el trabajo ya no es la felicidad, sino el dinero? Lo que solía ser una transición, se transformó ya en algo sólido, estable, lamentablemente duradero.

 

El saludo del Rabino ALEJANDRO BLOCH, Decano de la Sede Chile del Seminario Rabínico.

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2 Respuestas a “La sensación de falsa satisfacción en las sociedades occidentales.

  1. Bien seba, algo que es muy cierto son las faltas de oportunidades… quizas el dinero podria perder parte de su hegemonia si se le entregasen oportunidades a las personas, no dandoles trabajo exactamente, sino que dandoles las herramientas que necesitan para cumplir sus sueños.

    Luego de los juegos olimpicos, Tomas Gonzalez recalco los estados precarios en los que se encontraba su centro de entrenamiento… justamente eso es lo que limita a muchos a salir adelante y son muy pocos desgraciadamente que siguen luchando para llegar alcanzar sus sueños (…) y bueno, esto se repite en todos lados, en especial en paises subdesarrollados.

  2. El dicho popular dice, 2 judíos, 3 opiniones, y hoy estamos celebrando 100 jóvenes, 240 ensayos. Ensayos que nos hicieron pensar, que nos ayudaron a reforzar nuestras ideas o que contradijeron nuestras ideas, que nos incomodaron, y que nos regocijaron, que fueron en nuestra línea política o que atravesaron lo que para alguno puede ser políticamente correcto.
    Hoy estamos celebrando la creatividad, la libertad, el coraje, y también la capacidad de reflexionar a partir de la mirada de otro y modificar la nuestra propia.
    El diario judío ha traído aire nuevo y fresco, con todo lo bueno y con todo el riesgo que ello supone. El pueblo judío es un pueblo que nunca le tuvo miedo a la ideas y que en su propio interior generó debates que permitieron abrir horizontes nuevos para nosotros y para otros.
    El diario judío durante este año permitió que la vos de los jóvenes intelectuales se pudiera oir, replicar y expandir. Ken Irbu, que se multipliquen y que su impulso ayude a construir un espacio judío autentico, amplio e inclusivo. Lejaim por los ensayos escritos, y por los cientos que vendrán.

    RABINO ALEJANDRO BLOCH
    Decano Sede Chile
    Seminario Rabínico
    Rabino Comunidad B’nei Israel

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