Las tres mujeres de Jerusalén

por MICHELLE HITES, Est. Arquitectura, U. del Desarrollo.

Hay muchas cosas de las que podría escribir sobre esta maravillosa ciudad, por algo la llaman la ciudad de oro. Es una ciudad inesperada, llena de historias que contar y de las cuales aprender. Cada día es algo diferente, cada minuto, cada paso se ve algo distinto que enciende a la curiosidad.

En búsqueda de un asiento en el “Light Train” de Jerusalén, miro hacia la derecha y veo a una monja, una judía ortodoxa y una musulmana, sentadas una al lado de la otra. Las tres cubrían su pelo, las tres con ropas largas, a pesar del intenso calor, las tres con un pequeño libro en la mano, leyendo. Sea la Biblia, un Sidur o el Corán, ninguna levantaba la cabeza, la concentración las consumía. Tantas similitudes, pero tantas diferencias. La primera se baja en Shivtei Israel, cercano a un barrio judío ortodoxo. El camino sigue, y la siguiente se baja en la Puerta de Damasco, barrio árabe. La siguiente se baja en la municipalidad, en un área central pero cerca de la ciudad antigua y algunas Iglesias, ahí se baja la monja. Las tres unidas por algo más que esta ciudad.

¿Por qué las tres cubren su cabello y visten ropas largas? Tanto en el Corán como en la Biblia, está escrito que las mujeres se cubran o se nombran los velos, en el caso del judaísmo, esta en distintos textos cabalísticos.

Corán:

“El Profeta: di a tus mujeres y a tus hijas y a las mujeres de los creyentes que se ciñan sus velos. Esa es la mejor manera de que sean reconocidas y no sean molestadas. Dios es indulgente, misericordioso.” (Corán, 33, 59)

“Di a los creyentes que bajen sus miradas y sean castos. Esto es lo más conveniente para ellos. Dios está bien informado de lo que hacen. Di a las creyentes que bajen sus miradas y sean castas, y que no muestren de sus adornos más que lo que se ve. ¡Que cubran su pecho con sus velos! […](Corán, 24, 31-32).

Y cuando les pidáis algo a ellas hacedlo detrás de un velo: es más puro para vuestros corazones y para los suyos. No podéis ofender al enviado de Dios ni casaros jamás, después de él, con sus esposas. Ello es, para Dios, un gran pecado.” (Corán, 33, 53).

Biblia:

“Y toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta a su cabeza; es como si estuviera rapada. Por tanto, si una mujer no se cubre la cabeza, que se corte el pelo. Y si es afrentoso para una mujer cortarse el pelo o raparse, ¡que se cubra!(Primera Epístola del Apóstol San Pablo a los Corintios, capítulo 11, versos 5 y 6)

Fuentes Judías:

Vatomer el-ha’eved mi-ha’ish halazeh haholej basadeh likratenu vayomer ha’eved hu adoni vatikaj hatsa’if vatitkas.” y dijo al siervo: ¿Quién es este hombre que viene por el campo hacia nosotros? Y dijo el siervo: El es mi señor. Y tomó el velo, y se cubrió. (Bereshit 24: 65)

“…Maldito sea el hombre que deja a su mujer mostrar su cabellera. Esta es una de las reglas de re-cato en la casa. Una mujer que expone su cabello para adornarse trae pobreza a su hogar, sus hijos no cuentan en su generación y hace que en su casa more un mal espíritu. Si es así, cuando la mujer hace esto en la casa, cuánto más ocurre cuando lo hace en el camino abierto; y mucho más aún resulta esto de otra clase de desvergüenza. R. Judá dijo: El pelo de la cabeza de una mujer si es expuesto conduce a que sea expuesto y dañado el Pelo de otra clase. De ahí que una mujer que no demarque su pelo no ha de ser vista ni si-quiera por los maderos de su casa, y mucho menos en lo abierto. Observad que como la regla es más estricta en el case; del cabello de un hombre ermitaño, así es con el de una mujer. Que el Misericordioso nos libre de su impudencia. Así una mujer ha de cubrir su pelo en los cuatro rincones de su casa. Cuando lo hace, ‘tus hijos como plantas de olivo’.” (Zohar)

Mientras, el Shulján Aruj de Yosef Caro dice en Even Haezer 21:2 “que tanto las mujeres casadas como no casadas deben cubrir su cabello, sin embargo los Asquenazí dicen que esto solo rige para mujeres casadas”.

Maimónides no incluye cubrirse el pelo en los 613 mandamientos, sin embargo, dice que “la mujer no puede salir de casa sin su velo que el marido debe proveer y que se debe comportar con extrema modestia. En caso que no lo haga es razón para divorcio y ella pierda dinero de su Ketubah”.

En el caso del Islam, la mujer se debe cubrir para mantener su pureza y respeto propio, para que el hombre la respete y no sean molestadas. La mujer cristiana debe cubrirse cuando reza o es lo mismo a que no tenga su cabeza en el acto. Finalmente, la mujer judía debe cubrir su cabello para no provocar al hombre y mantener modestia.

A pesar de todo, siguen siendo razones relacionadas unas con otras. Pero, ¿qué nos ha llevado a interpretar de maneras diferentes las reales razones de cubrirse? ¿por qué las vemos tan distintas y nos da miedo acercarnos a ellas y conocerlas, pero no hablar a sus espaldas? Al fin y al cabo, ellas son tres mujeres, tres personas, como todos nosotros y debemos aprender a conocerlas, al igual que otras personas que nos rodean.

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2 Respuestas a “Las tres mujeres de Jerusalén

  1. en mi opinión, esta practica de las 3 religiones mas importantes es simplemente una practica discriminatoria hacia la mujer y que busca mantenerla en un lugar poco visible, lo peor sucede cuando en el Islam se las asesina por no usar el velo. Una normativa inaceptable en los 3 casos. Si las mujeres eligen esa norma con total libertad me parecería aceptable, pero se les impone.

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