Darío Teitelbaum: “Si Israel no va a ser democrática, se despertarán serias preguntas sobre el ser judío en países democráticos”

por NICO RIETHMÜLLER, Lic. En Sociología, U. de Chile. MA en Resolución de conflictos y Mediación, U. Tel Aviv. Director Editor El Diario Judío.

Director de Hashomer Hatzair para América Latina, Darío lleva toda una vida como educador judío. Ya sea en los años 70 cuando era moré de historia judía en el Instituto Hebreo de Macul, o en la actualidad donde guía a la tnua como actor relevante al cumplir 100 años de vida en el mundo, sus ideales se mantienen firmes junto al humanismo y la enseñanza judía en lo valórico y cultural, exigiendo de Israel siempre un actuar más responsable frente al conflicto árabe israelí, y una actitud crítica de nuestra identidad frente al sistema neoliberal imperante en el mundo occidental actual.

¿En qué está el conflicto árabe israelí?

Especialmente en el público israelí, hoy en día está despertando el dilema de si estamos o no en una situación irreversible. Los protagonistas son los mismos, las circunstancias han cambiado porque la concepción geopolítica de la región también cambió, ya no estamos solamente hablando de Medio Oriente puramente. Pero aun teniendo en cuenta que podrían existir las voluntades necesarias, la situación actual con: la colonización en Judea y Samaria y el número de israelíes que viven ahí, los poderes políticos en Israel, las voluntades palestinas, la duplicidad de la Cisjordania y la Franja de Gaza, y además los apoyos gubernamentales de gobiernos vecinos con intereses político-religiosos en la región, provocan este cuestionamiento sobre la irreversibilidad de la situación. Estamos cumpliendo ya 46 años de ocupación.

Un niño que nació el mes que Itzhak Rabin fue asesinado, ahora está cumpliendo 18 años, osea tiene la facultad de votar, y la obligatoriedad de ir al ejército, y fue un hecho que marcó dos generaciones completas. La primera estuvo en las calles el 2011 y no trajo el cambio político que estaba buscando, si bien si trajeron los aires de movimiento social, y se habló de justicia social, cuando se llegó a la urna este enero, eso no solamente no se capitalizó, sino que además fue un retroceso por la elección de Lapid.

¿Por qué la elección de Lapid fue un retroceso?

Porque el público de centro y centro izquierda votó a un liberal que tiene un pacto de hermandad con la derecha religiosa y los colonos, Lapid con Bait HaYehudi. Un vínculo absolutamente abierto. La gente dio a entender que está a favor de los colonos en estas últimas elecciones, su campaña la abrió en la ciudad de Ariel, donde apoyó la creación de transformar a Ariel como centro de estudios y Universidad.

¿Cómo quedaron entonces las alianzas políticas en el gobierno?

Desde lo estratégico en los partidos políticos israelíes, el Likud sigue siendo una bisagra entre fuerzas, antes entre los colonos  y la derecha extrema, y los ortodoxos. Cohabitan los intereses de los ortodoxos de no ir al ejército y que les sigan pasando dinero para quien estudia Tora, y el de los colonos de seguir desarrollando la población de Judea y Samaria. Esa estructura, que podría haber cambiado, no cambió. Solo los protagonistas; salen los ortodoxos que quedan fuera del gobierno, y entra Lapid, pero a la misma bisagra.

Las fuerzas no cambiaron, la izquierda no logró transformar la protesta social. Fue burguesa, que no quería cambios, quería mejoras. Ahí, parte de los líderes de los movimientos sociales están en el parlamento, por lo menos tres de los principales. Algo parecido a lo que estaría ocurriendo en las próximas elecciones aquí en Chile.

¿Cómo fue que los ortodoxos quedaron fuera del gobierno?

Eso es una respuesta de indignación y rechazo de la población a la posición de los ortodoxos en lo político. Si Netanyahu adquiere gobernabilidad sin los ortodoxos, y da respuesta a esa voz indignada con los ortodoxos, salió ganando. Esa voz indignada, quizás desde la retórica iba más en contra del capitalismo y por la justicia social, pero viendo los resultados de las elecciones, desde lo concreto de las urnas, no. Quizás la gente castigó a Netanyahu como persona, pero no castigó a la concepción neoliberal. Acá no se giró hacia un proyecto más social, hacia un Estado Benefactor. Existe en todo caso un Estado Benefactor, se llama Judea y Samaria, los colonos. Lapid tiende cortinas de humo, porque si bien proviene de un medio muy neoliberal anticlerical, viene también de un medio muy racista frente al conflicto. Y él está a cargo del programa económico de Netanyahu, es decir, nuevos recortes a los servicios sociales, subir el IVA, pero por otro lado, su cortina de humo como lucha ortodoxa. Justicia social mientras me beneficie a mí, y por el otro, aplacar a los ortodoxos.

¿Dónde se fueron los indignados?

Cuando se siembra la semilla de la justicia social, no sabemos cuál será el resultado. Desde lo retórico, lo centramos en el discurso socioeconómico de Yachimovich y el laborismo, pero que en realidad está cada vez más al centro desde lo político, ya que no habla ni una palabra del conflicto en absoluto, con una agenda de social democracia muy especial que no incluye a otros fuera de ellos. Meretz aún sufre su catalogarización de partido pro palestino con menor incidencia en lo social.

Por otro lado, hay un despertar de pequeños movimientos sociales desde la acción cooperativa concreta, jóvenes abriendo comunidades urbanas, ya que comprendieron que el cambio no vendrá desde lo político formal, sino desde la reestructuración de redes solidarias, micro emprendimientos, contrariando la importancia de la democracia gubernamental y el camino político partidario. Naciendo desde la decepción de los resultados de las protestas, decidieron no tratar de cambiar el régimen, sino tratar de cambiar sus vidas. Pero esto no es un fenómeno mayoritario, alcanzando solo un par de miles de personas, pero los movimientos juveniles y su creación en el kibbutz nunca fueron mayoría, no obstante su impacto va mucho más allá cualitativamente. No son solamente convivencias de estudiantes compartiendo gastos.

Hoy el movimiento está latente, tiene células, pero ligeramente dormido porque aún no se aprueba el presupuesto nacional con todos los nuevos recortes en el sector social. En el momento en que una familia de clase media comprenda que el resultado de la protesta social es que cada mes va a recibir en su salario neto 500 o 600 shequels menos, va a comprender el resultado real de estas últimas elecciones, y ojalá despierte algún tipo de pasión.

¿Y dónde se fue la justicia social que peleaban los indignados?

Yair Lapid pertenece a la tribu blanca de Israel, más carismática, menos comprometida con lo social, esa es la esencia del israelí hoy día, no es social demócrata, es neoliberal, urbano, Tel Aviv, y encontraron a su líder. La gente no entiende que para que haya justicia social tiene que renunciar a parte de su salario, al poderío de las 25 familias que controlan a Israel. Justicia social significa que yo voy a pasar de mi bolsillo vía impuestos, aportes directos y redistribución de los bienes materiales del Estado a los que estén más necesitados y con el objetivo de que toda la plataforma de crecimiento se eleve. Israel no es como en otros países donde hay un gran patrimonio de recursos naturales que se pueden privatizar o estatizar de manera que sean bienes sociales, Israel no tiene esto, sus ingresos vienen directamente de su población. En Israel encontramos una pobreza del 20%, en los criterios israelíes que son claramente más altos que en gran parte del resto del mundo, donde parte de éstos son el 50% de la población árabe y el 70% de los ortodoxos.

¿Cómo está la situación actual en Cisjordania y Gaza?

La población de Judea y Samaria son más o menos 400.000 inscriptos, nadie sabe en realidad cuántos viven, pero de ellos más de 250.000 están en los cordones urbanos: Kfarsaba, Ariel, Emanuel, Barkan, y en los cordones alrededor de Yerushalaim, ni hablar de los barrios plantados en la parte oriental. Cuando hablamos de los “colonos”, nos referimos a aquellos que están en asentamientos más pequeños y ciudades más aisladas, emplazados en lugares altos de cruces de camino para dominar estratégicamente a la población árabe.

Ramallah está pujante, las ciudades urbanas palestinas en Cisjordania están desarrollándose, cosas muy lindas están pasando. A nivel rural es distinto, porque la tensión que implican los colonos alrededor es mucho mayor. Pero la irreversibilidad de la situación se manifiesta especialmente en la realidad de Gaza, en que no solo está desconectado a nivel territorial, sino que además a nivel filosófico. Son dos historias completamente distintas. En Gaza, los palestinos no tienen nada que perder.

¿Se ha fortalecido el Hamas en Gaza?

El Hamas no recibió la ayuda que esperaba de los Hermanos Musulmanes en Egipto, por eso el gobierno egipcio salía a matar terroristas del Hamas en el Sinaí. Seguro hay nexos retóricos, pero no lo esperado a nivel de apoyo concreto, Egipto se preocupa a su propia economía e imagen internacional. Tampoco desde Siria, donde Hamas y Hezbolá se enfrentan entre ellos con la exigencia de que el Hamas abandone el Líbano. Es un escenario dinámico, donde erróneamente hablamos de una primavera árabe, más bien deberíamos hablar de un invierno musulmán. No es el panarabismo de Nasser, es otro orden valórico. No obstante, la Liga Árabe salió con una iniciativa que, si bien Meretz abrazó, no tuvo ninguna réplica del gobierno israelí, iniciativa que implicaba un reconocimiento del Acuerdo de Ginebra, es decir, la comprensión de la imposibilidad de volver a los límites previos al 67, y el gobierno de Israel nada.

¿Cómo puede ser que después de esta primavera árabe, después del despertar de los movimientos sociales de los indignados, y más encima con el pequeño cambio de elecciones, que no hayan nuevos actores en el conflicto árabe israelí?

Los actores no cambian, los funcionamientos de los actores cambian. Hoy estamos siendo testigos en Irán, con un Egipto debilitado en su propio régimen y en su imagen internacional, de la lucha de los dos grandes titanes: Irán y Turquía, por el liderazgo del mundo musulmán, y ninguno es árabe. Acá se han debilitado actores centrales: el Líbano que depende de Hezbollah e Irán, Siria en guerra civil, Jordania con su monarquía represiva en un mundo árabe que estalla en revoluciones. Arabia Saudita juega un rol pragmático y moderado, y es el rostro de la nueva iniciativa de la Liga Árabe.

¿Qué tan viable crees tú que es una intervención externa en Siria, o que Siria solucione sus problemas independientemente, y cómo juega esa caída del régimen en Medio Oriente?

Parte de la doble moral occidental aplica exactamente en Siria. Hay una gran voluntad rusa de volver como protagonista en el ring global, y se expresa en el apoyo al régimen con armas y dinero, pero el régimen de Assad es básicamente laico, y quizás el único que queda con Jordania. Por otro lado, hay que comprender que las motivaciones de los rebeldes contra el régimen no son completamente democráticas, sino más bien causas que terminan en masacres. Por esto, el mundo occidental camina por el filo de una navaja: no quiere validar el régimen de Assad, pero tampoco quiere apoyar que suba un régimen islámico extremista con una cadena internacional que le dé a Irán salida al mar.

¿Y cómo nos afecta eso en Israel?

Como patriota israelí, mi obligación es remover toda piedra posible para no llegar a la irreversibilidad del proceso en que no se pueda levantar un estado palestino. Acá se está en un proceso de reeligitimizar, y eso no es la Hasbará, ni encontrar a alguien no judío de una seudo izquierda que hable en favor de Israel, sino desde una voluntad real de Israel y el pueblo judío de resolver el conflicto. Lo que está en juego es el derecho de existencia de Israel en la familia de los pueblos, cada vez vemos más países que se oponen a él en sus votaciones frente a la continua colonización de Israel en Cisjordania.

La continuación del conflicto y de la ocupación israelí, con la imagen de opresión que esto crea, está llevando a un conflicto entre lo sionista y lo democrático. Jóvenes judíos del mundo que tienen una profunda identificación judía, y que esa identificación también es profundamente democrática, no van a poder convivir en el tiempo con el hecho que Israel no sea profundamente democrático. Hoy en día, el derecho de existir judío en la diáspora está basado en lo democrático. En la mayor parte de la diáspora, las comunidades judías están estables en su número, salvo en casos como Venezuela donde lo democrático está discutido, y ahí hay problemas. Alguien básicamente liberal podría decir que si en tu patria (Israel) no hay democracia, entonces el judío no tiene ningún derecho de estar en otros países como judío. Esto no es una contradicción filosófica, sino que viene desde el lugar de validación, donde al judío diaspórico no se le valida en su país porque Israel no es percibido como una completa democracia.

¿Cómo se va a resolver el dilema de ser un estado judío y democrático?

Mi concepción sionista está basada en un estado judío y democrático, donde el carácter judío está sostenido desde la democracia. Tiene que haber una política compensatoria en los grupos minoritarios desde su carácter de minoría, no es suficiente la igualdad, porque no están parados en el mismo lugar. Deben asignarse recursos estatales especiales en salud, vivienda, recursos en construcción, reconocimiento, educación, tema laboral, preferencias hacia estas poblaciones, etc. La igualdad formal es demasiado fácil, tiene que haber una política artificial de compensación, la naturalidad de la igualdad no basta. Tiene que haber una política de pacificación en la región. No se puede desligar al palestino en Israel del contexto general, esto no es algo político, es una cosa humana. Esto va más allá del tema demográfico, tiene que ver con voces no solamente poco democráticas, sino poco comprensivas, poco pacientes y tolerantes frente al otro, tanto en Israel como en el pueblo judío, que no ven al otro. Seguro es algo mutuo, la educación palestina es atroz, por lo menos en la educación israelí se dan algunos esfuerzos. Acá hay un dilema moral, no todo al fin y al cabo es algo cuantitativo. La necesidad y urgencia de solucionar este conflicto no son solo razones demográficas, acá hay dilemas morales, éticos y judaicos profundos y más importantes.

¿Cómo se va a poder avanzar realmente en la solución al conflicto árabe israelí?

Primero, va a haber que llegar a acuerdos intermedios. La búsqueda de acuerdos absolutos va a impedir las negociaciones. Todo tiene que bajar de los planos simbólicos y trabajarse desde lo concreto, logrando ejercer un diálogo, y con el ámbito internacional correcto para que esto ocurra. Se necesitan muchos esfuerzos y ambientes para llevar a las partes a sentarse a negociar. Hay igual esfuerzos interesantes por parte del poder político central por producir acercamientos, pero no son suficientes. Acá tiene que haber un arreglo, ya sea incluso obligado, desde EE.UU o Europa. Pero son siempre arreglos para un futuro lejano en el largo plazo. Mientras, tienen que darse acuerdos intermedios con un norte de acuerdo general. El proceso de revertir esto va a durar varias generaciones, pero hay que comenzar ahora.

¿Por qué Oslo no funcionó?

El Acuerdo de Oslo finalmente nadie lo implementó, sí algo hizo Israel. Sino, los palestinos no tendrían Autoridad Palestina, ni Arafat no habría vuelto a Gaza y después a Cisjordania, no tendrían policía propia, municipalidades propias, represión propia, Israel salió de las grandes ciudades, salió de Hebrón, quizás no se cumplió con todos los términos, pero los palestinos cumplieron muchísimo menos.

¿Y qué pasa con Jerusalem?

El futuro de Jerusalem debería ser trazar las líneas de división de soberanía según las líneas de población actual, sin pretender exigencias de compensación de traspasos de territorios porque va a ser prácticamente imposible, y retratar la división demográfica y no la geográfica inexistente. De ninguna manera se puede dividir Jerusalem, no porque esté unificada, sino porque es una sola. Se tiene que dividir como sentido común, y va a depender completamente de las voluntades. El que busca colocar el tema de Jerusalem retóricamente al principio, quiere seguro trabar las negociaciones desde el inicio. Hay que hablar de entes municipales en conjunto. No hablemos de soberanía, teóricamente debería haber soberanía desde el mundo cristiano también. La solución es mucho más pragmática. Todo esto exige una gran contención internacional: muchas ONG’s y dinero y mejorar la calidad de vida de los musulmanes y los ortodoxos en Jerusalem. No todo es simbología y soberanías. Más allá de la pregunta de la soberanía, la división de facto de la Jerusalem seudo unificada pasa por lo social, no por la pregunta de la soberanía, que termina siendo simbólica y no concreta. Desde el Monte Scopus en la noche, según la cantidad de luz, uno puede determinar fácilmente que partes son árabes y que partes judías.

La voz que otorga la partición y que valida la existencia, es la voz que llama hoy a Israel a redividir la tierra, terminando la ocupación. Esa voz que dio validación internacional a fines de los 40, podría también ser una voz que no otorgue más validez. Sí veo el proceso en que Israel se transforma en un paria.

¿Y qué pasa con el tema de los refugiados?

Lamentablemente, el pueblo palestino cuatro generaciones después, todavía no renuncia a su condición de refugiados, hay dineros que se reciben anualmente. La UNRWA lo valida todos los años. El pueblo palestino va a tener que renunciar al asunto de los refugiados como algo simbólico y tienen que manejarlo como algo práctico, obteniendo así mucha mayor disponibilidad del lado israelí.

¿Cuál es el mensaje del Hashomer Hatzair en estos 100 años en el mundo y 70 años en Chile?

¿Cómo puede ser que a lo largo de estos 100 años se abrieron tantos clubes, sinagogas, comunidades, partidos políticos, y después de 100 años la idea de Hashomer Hatzair sigue vigente? Son 5 esencias centrales que van más allá de los pilares ideológicos o posturas políticas. La esencia de la educación como motor de cambio y no como eternizador de la situación actual. La esencia de la kvutzá, no como aula con la mayor cantidad de gente, sino como un grupo humano que sueña juntos y se realizan juntos. El tema de la rebelión contra el sistema, ofreciendo alternativas reconstructivistas. El pionerismo, ya que estos jóvenes, si bien nunca fueron mayoría, su impacto y vanguardia siempre fue enorme. Y el tema de la hagshama, la relación entre lo que yo digo y lo que hago en concreto, encausando las 4 esencias anteriores.

¿Y cómo ha evolucionado la relación entre la tnua y la kehila en Chile?

La comunidad judía debe reconocer el lugar del Hashomer Hatzair en la construcción del ishuv en Chile, y su contribución en todos los campos sociales posibles. La tensión se anula en el momento en que se comprenden la diversidad de roles, de un lado para el otro. La responsabilidad de esa comprensión debe provenir desde el mundo adulto, y el nivel de exigencias erróneas hacia el mundo juvenil es pretender que el joven se comporte como adulto. Tiene que haber una mayor comprensión y una menor crítica, así como también la tnua en Chile debería asumir su propio rol y realizarlo. Hashomer Hatzair tiene primero un desafío sionista, de realizar sus valores en Israel, y un desafío de izquierda y construccionista, trayendo esas cosas que un humanista y socialista real valorarían en todo caso, asumiendo como un interlocutor mucho más válido y cercano frente a ese público. Ese rol es profundamente sionista, buscando evitar la polarización de la población en Israel y mostrar otros caminos al judaísmo, más abiertos, tolerantes, culturales, filosóficos y siempre abiertos al diálogo.

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Una respuesta a “Darío Teitelbaum: “Si Israel no va a ser democrática, se despertarán serias preguntas sobre el ser judío en países democráticos”

  1. Sr Director,
    Los datos biográficos sobre Dario Teitelbaum, son totalmente incorrectos.
    Conozco a Dario aproximadamente 30 años , hemos emigrado a Israel En el año 1978, terminamos juntos el colegio secundario, y he dido miembro del Kibutz dondo aun Dario recide hoy en dia.
    Dario ha nacido en el año 1962, por lo tanto por más talentoso y precoz que sea, dudo mucho que en los años setenta haya sido “more de Historia judia” como usted lo ha presentado..tampoco los 100 años de guia espiritual y Salvador de los ideales , no cierran bien cronológicamente y biograficamente con el Dario Teitelbaum – Director de la shomer hatzair para Latinoamérica que conozco.
    Si se trata de otra persona, pido disculpas de antemano. de ser la misma, no creo que sea necesario reinventar una biográfia y atribuir titulos inexistentes, para vertir su opinión sea la que sea…
    Gracias

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