El profesional, el técnico y el feo

por LEON VALDES, Ingeniero Civil Industrial, U. de Chile. Est. Ph.D en Gestión de Operaciones, MIT, EE.UU.

 

En el marco del debate sobre la Reforma Educacional en Chile, que sin lugar a dudas será uno de los temas centrales durante el próximo gobierno (esta vez con varios de los dirigentes estudiantiles en la Cámara de Diputados), más allá de la calidad y el financiamiento, ¿cuántos y qué profesionales y técnicos queremos como sociedad?

Ya sea por el hecho de ser financiada por el alumno, por sus padres, o por el Estado (por quienes pagamos impuestos), si es que avanzamos hacia la gratuidad en el sistema educacional, es a la vez injusto y una mala inversión destinar un monto excesivo de recursos en profesionales y técnicos que una vez terminados sus estudios no podrán ejercer como tales. Estrechamente ligado con el alto grado de segregación social en Chile, hemos cometido a mi juicio dos grandes errores, los que a su vez han sido explotados por un sistema completamente desregulado de Educación Superior: (i) la excesiva sobrevaloración de las carreras profesionales por sobre las técnicas; y (ii) dentro de las carreras profesionales, la sobrevaloración de ciertas carreras en particular, en desmedro de las demás.

Si queremos mejorar nuestro sistema educativo, debemos necesariamente pasar por un cambio cultural de envergadura, que incluya dar cabida a todas y todos. En este sentido, si bien es cierto que es injusto cobrar millones a un estudiante o al Estado por una carrera universitaria con bajísima empleabilidad, es aún más injusto reducir el número de carreras aceptadas socialmente o “con futuro” a tan solo un puñado de ellas. Incluso asumiendo que logramos llegar a la situación donde sólo el mérito determina dónde y qué puede estudiar cada joven en Chile, y donde las carreras impartidas son de calidad, seguiremos teniendo un gran problema si mantenemos la segregación actual, con carreras de primera, segunda y tercera categoría.

El cambio necesario va mas allá de la Educación Superior, e incluso más allá del mero sistema educativo. La razón de la pregunta en este ensayo apunta a la sociedad que queremos construir. Una respuesta simplista, y a mi juicio errada, podría centrarse únicamente en entregar la información adecuada y dejar que el mercado “se autorregule”, construyendo por ende una sociedad simplista y errada. Siguiendo esta lógica, si yo fuese un estudiante recién egresado de Enseñanza Media, vería que en la actualidad algunas de las carreras con menor empleabilidad son Actuación Teatral, Licenciatura en Historia y Licenciatura en Arte (www.mifuturo.cl), y por lo tanto, debiese pensarlo más de una vez si quisiera proseguir estudios en una de esas áreas, incluso si esa fuese mi vocación. ¿Es esa la respuesta que como sociedad buscamos entregar?

Para abordar el problema de la saturación de ciertas carreras, creo que hace falta mayor regulación respecto de los cupos, posiblemente con un rol más activo por parte del Estado. Sin embargo, tal medida debe necesariamente ir acompañada por abrir más espacios para quienes prosigan estudios no-tradicionales, así como también por brindarles a las carreras técnicas el respeto y lugar que se merecen. Para ello, es necesario comenzar por reconocer y reforzar los talentos de todas y todos durante la Educación Primaria, en todas las disciplinas, sin distinción. Pero por sobre todo necesitamos asegurar que como país ofrecemos un futuro digno, tanto social como económicamente, para todos.

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