Falsos Derechos del Trabajador

por MATIAS HOFMAN, Est. Derecho, U. Adolfo Ibáñez.

 

En Chile, existen diferentes y activas organizaciones que defienden los derechos del trabajador, ya sea en el ámbito laboral, económico o social. Dentro de estos organismos, existen gremios, sindicatos, ONGs, y además organizaciones estatales, como lo son el Ministerio del Trabajo y Previsión Social (1959), el Código del Trabajo (1994), el Fondo Nacional de Formación Sindical (1994), etc. Sin embargo, la realidad laboral existente en  nuestro país es bastante precaria.

Es más sencillo salir a la calle y apreciar cuanta gente está día a día realizando trabajos que requieren de gran desgaste y en condiciones cuestionables (en el cual pueden llegar a pasar fácilmente 10 horas en esas circunstancias), que buscar información de las medidas del código de trabajo o escuchar alguna demagogia proveniente del gobierno. Pregúntenle al conserje de su mismo edificio, condominio o hasta a su propia nana el cuántas horas trabajan y cuál es su salario. ¿Trabajo o explotación?

El sueldo tiene mucha relación con los derechos del trabajador. La falta hacia el trabajador va más allá de si posee un respaldo jurídico ante un abuso laboral, porque el abuso proviene de aquellos mismos que lo regulan, de aquellos que crean distintos tipos de fiscalización y legislación para “resguardarlo”, siendo que el trabajador promedio en Chile gana hasta 40 veces menos (o cantidades aún más abismales), que los propios políticos que se disfrazan de superhéroes con todas estas medidas, pero que necesitan de esta diferencia abismal para tener a alguien que realice las obras que requieren, y que por supuesto no los haga abrir la billetera como el país lo hace con ellos.

Sigo tratando de encontrar una explicación al por qué un parlamentario gana mínimo 3.000.000 de pesos cuando se les pide un 70% de asistencia, mientras un trabajador sin títulos universitarios generalmente no gana más de 500.000 como máximo, trabajando todos los días e incluso muchas veces sin tener los feriados correspondientes. Son estos mismos hombres y mujeres de esfuerzo y lucha los que realmente constituyen el sustento de nuestro país, el verdadero trabajo detrás de nuestro desarrollo y de toda infraestructura existente.

Esto no proviene solamente de nuestros políticos, sino que también de nosotros mismos, de los privados, y de la sociedad estamental que existe en Chile hoy en día, una realidad digna de la Edad Media que se disfraza de neo liberalismo.

Vivimos en una sociedad sumamente enferma y radicalizada ante un sistema que mediante la globalización nos ha llevado a perder lo que posee el ser humano por esencia: solidarizar con el otro, respetarnos y vivir en armonía. Es tan simple como apreciar el hecho de cómo un gerente, dueño o incluso inversionista de una empresa busca el aumento de su capital mediante ésta, tomando medidas que tal vez a nuestros ojos no parezcan tan extremas por la misma venda que la globalización nos coloca.

A nadie le mueve el hecho de todos los abusos a nivel social y la explotación natural que ha hecho Estados Unidos a lo largo de la época contemporánea (141 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono entre marzo del 2003 y diciembre de 2007 por contaminación armamentista en Iraq), con un sentido imperialista el cual nadie crítica. Sin embargo, a todo el mundo le mueve el problema ambiental y los abusos de los Derechos Humanos, especialmente en determinados países, y para eso se generan campañas, ya sea de reciclaje o de prevención social pero nadie ve el real factor de por qué estos actos, ni los grupos de interés político económicos que están detrás. Nosotros como una sociedad sometida los permitimos.

Lo mismo sucede con los trabajadores, que son sometidos toda su vida a una injusticia “sin precedentes”, y que para ayudarlos o evitar estos abusos, creamos organizaciones en vez de cuestionarnos realmente por esta injusticia que nos corrompe como parte de nuestra naturaleza y nos priva de las acciones más puras por el hecho que existe un capital de por medio que me entregará bienes materiales.

Vivimos en un mundo en el que, a pesar que existen ciertas medidas, no existe ningún verdadero derecho laboral, y menos aún una meritocracia de la que habla la elite hoy en día. El sistema actual supone que yo necesite de algún “desafortunado” como una consecuencia de mi búsqueda material.

 

http://www.surysur.net/2012/09/estados-unidos-las-armas-y-la-contaminacion-planetaria/

“La Globalización; consecuencias humanas” Zygmunt Bauman http://www.bcn.cl/ecivica/congreso

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