La semana de la vergüenza

por NICO RIETHMÜLLER, Director y Editor, El Diario Judío.

 

Qué semanas más tristes y violentas se están viviendo. Pueblos que deberían vivir como hermanos, matándonos los unos a los otros en nombre de D-s, de nuestros antepasados, de nuestra historia y por nuestra tierra. Nosotros hoy, llenos de pasión, difícilmente podemos distinguir lo correcto de lo injusto, en una herencia de narrativas cargadas por décadas de prejuicios y sentimientos.

Todo lo que pasó en estos últimos días me dio vergüenza, en todo ámbito, desde todas mis identidades, simplemente porque soy humano, y los asesinatos, el terrorismo, el odio, la venganza y la violencia siempre me van a doler. Y si bien voy a sentir con mayor dolor la muerte de mis hermanos, nunca podré ser indiferente ante la muerte y el dolor ajeno, ante el sufrimiento de los inocentes ni ante el olvido de la vida como lo más importante y valioso.

Inexplicable el dolor que se puede llegar a sentir al enterarte del asesinato de los tres adolescentes judíos israelíes secuestrados. Explicarle al ser humano promedio cómo se puede llorar amargamente la muerte de un desconocido. Un crimen que nos une a todos los judíos del mundo, sabiendo que podría haber sido cualquiera de nosotros. Vergüenza de los que celebran este horror como símbolo del avance en su lucha, ¿qué acaso la lucha de uno es el exterminio del otro?

Vergüenza también la venganza. ¿Cómo no conmoverme por el horrible asesinato a un adolescente palestino quemado vivo? ¿Cómo no repudiarlo y condenarlo de manera pública, buscando enérgicamente mostrar un lado más humano ante tal salvajismo? ¿Cómo dedicar mis energías en deslegitimar a quienes buscan construir reflexiones que promuevan paz, convivencia y perdón? ¿Cuánta intolerancia encontramos en nuestras propias palabras?

Pero también, qué vergüenza todo el mal uso y la tergiversación que han hecho tantos medios chilenos y blogs internacionales, ciegamente ideologizados, para brotar el antisemitismo y el odio hacia Israel y el pueblo judío, partiendo una vez más por El Ciudadano, incrementando vergonzosamente el conflicto. ¿Cómo los supuestos “defensores de los DD.HH” sólo terminan en fomentar el odio entre los pueblos, en difamar palabras pacíficas por propaganda política, en desmedro del diálogo y el futuro entendimiento? ¿Cómo puedo querer ser el espacio de discusiones que lo único que promueven es que uno de los dos pueblos sea arrojado al mar?

Vergüenza la ignorancia de tantos chilenos que sólo son capaces de escribir “muerte a los judíos”, o señalar que a Hitler le faltó “completar su trabajo”. Que horrible y frustrante leer tanto antisemitismo en personas tan lejanas al conflicto en Medio Oriente, adoctrinadas por una ideología anti imperialista que idealiza al sionista como los nuevos nazis del siglo XXI. Vergüenza el nivel de mentiras y difamación que repiten. No somos nazis. En Israel, no existe ningún plan deliberado de exterminio al pueblo palestino como solución final al conflicto, ni campos de concentración o de torturas. No banalicemos a las víctimas del Holocausto con propaganda barata, no caigamos en las malas intenciones de sus autores, que sólo buscan la demonización de Israel, el sionismo y los judíos.

Todo este odio hacia lo judío se levanta oportunamente mientras se vive un vergonzoso espiral de violencia en Medio Oriente. Israel es sometido a una lluvia de cientos de cohetes del Hamas arrojados a diario, mientras que el Ejército de Israel, obligado a defender a sus ciudadanos, cae en la trampa del Hamas para bombardear Gaza con el iluso objetivo de debilitar el terrorismo, ganándose todo el repudio de la comunidad internacional embobada y alineada con la propaganda anti sionista. Sabemos que es una trampa, porque tenemos claro que invadir Gaza no debilitará al Hamas. Y el mundo también lo sabe, pero prefiere condenar al único estado judío del mundo, que contribuir en una real solución pacífica al conflicto, gozando los grupos terroristas y fundamentalistas islámicos de total impunidad.

Vergüenza que los chilenos desde tan lejos sólo sepamos arrojar cohetes, intensificando el odio y prendiendo aún más el conflicto. Tantos llaman a la destrucción, y tan pocos llaman a la paz y el entendimiento. Los jóvenes judíos en Chile llaman enérgicamente a exportar la paz, a apoyarse mutuamente ante la pérdida de vidas humanas, a comprendernos entre colonias hijas de la inmigración y la persecución, y a exportar una solución definitiva, haciendo mea culpas oponiéndonos a la venganza y el fanatismo, construyendo en conjunto un nuevo futuro para nuestra juventud, dejando de lado nuestros orgullos patrióticos y poniéndonos en el lugar del otro. Pero la dirigencia juvenil palestina en Chile sólo responde con una abierta invitación politizada a condenar las violaciones a los DD.HH, omitiendo completamente el actuar del Hamas y culpando de todo a Israel. Pero si los jóvenes palestinos fueran capaces de también realizar un mea culpa y condenar el actuar terrorista del Hamas, este grupo podría por fin perder el apoyo que lo soporta y se vería obligado a dejar de usar cobardemente a la población civil como escudos humanos.

¿Están siendo ciegos los jóvenes palestinos ante la propaganda anti sionista internacional que sólo busca deslegitimar el derecho a la existencia del único estado judío del mundo? ¿Estamos siendo ciegos los judíos frente a criticar las decisiones tomadas por el gobierno de Netanyahu y vernos obligados a justificar la invasión? ¿Están siendo ciegos todos los chilenos y ciudadanos del mundo ante el surgimiento de grupos fundamentalistas islámicos radicales y extremadamente violentos, en toda la región del Medio Oriente, disfrazando de voluntades populares y de alzamientos anti imperialistas hacia gobiernos autoritarios lo que en verdad son fanáticos religiosos armados que buscan perseguir, esclavizar y asesinar a cualquier ser humano que no pertenezca a su “Guerra Santa”?

No caigamos nunca en el error de pedir censura, de exigir debates a puertas cerradas, de optar por el silencio, limitar las posturas y eliminar el encuentro. Somos cientos de jóvenes judíos opinando activamente para construir una sociedad y un mundo más justos, convencidos que la diversidad sólo nos enriquece y fortalece. Las opiniones de nuestros columnistas sólo buscan representarse a sí mismos, como judíos, como jóvenes, como activistas y como humanos. No descansaremos hasta encontrar jóvenes palestinos que no tengan miedo a condenar el terrorismo del Hamas y que quieran acercarse verdaderamente hacia la paz, encontrándonos judíos y palestinos en un ambiente de convivencia y demostrándole a Chile y al mundo que juntos podemos construir otra realidad.

El Diario Judío es un espacio que tiene como objetivo precisamente el encuentro de narrativas entre los pueblos. Porque somos símbolo de una juventud judía pluralista, diversa y crítica, que creemos en el diálogo y la discusión como la única forma de generación de empatía entre las partes, la única forma en que los odios de siempre queden atrás y se produzca algún cambio al final. Las intenciones de paz están claras, y avanzaremos hacia el entendimiento sólo en la medida en que fomentemos más diálogo y más discusión.

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13 Respuestas a “La semana de la vergüenza

  1. Interesantes y nobles palabras pero con palabras no se evitan las muertes, de uno u otro lado. Nadie en su sano juicio apoya a terroristas como Hamas, todo el mundo quiere la paz para que no hayan más muertes de gente inocente y eso solo se logra deteniendo los bombardeos y el ejército israelí tiene mucho poder para destruir. Las cosas no están para nada equilibradas. Los civiles (judíos y palestinos) sólo tienen como opción escapar de los ataques o tener la “suerte” de que no los alcance una bomba. He visto imágenes de niños destrozados y no creo que una nación vaya a provocarle eso a su gente para “manipular” la información. Eso fue producto del bombardeo israelí y eso es un hecho! Los motivos no importan, lo que importa es que hay niños inocentes muriendo de uno y otro lado y todo el mundo quiere que eso pare. Si los jóvenes judíos de verdad se avergüenzan de que eso ocurra en su país, entonces presionen a sus líderes para que eso se detenga, no hay otra solución. Las palabras lindas no sirven. En Chile no queremos judíos asesinos, así como tampoco hemos querido alemanes nazis, militares fascistas, izquierdistas que fomentaron el terrorismo ni nada que vaya en contra de la paz. Hemos perdido territorio en pos de la paz en Chile, eso habla de que el Chile moderno es un país pacífico. Si no para la masacre de niños y civiles inocentes en Gaza, los culpables (judíos y palestinos) no serán bienvenidos en este país, un país que vive y quiere la paz. Queremos ver en sus blogs, páginas, en la prensa y en todas partes más apoyo a la paz y menos justificación a la violencia.

    • Estimado Leonel, lamentablemente la propaganda palestina hace uso de imágenes de niños destrozados en forma sucia para despertar compasión. En Israel también mueren niños y por respeto a su familia y dignidad, no se exponen. Además, revisa bien lo que dice la BBC sobre el uso de imágenes por parte del Hamás que no son actuales, sacando algunas de Siria e Irak para abusar de la opinión pública. http://www.bbc.co.uk/news/blogs-trending-28198622

  2. Leí esto como otras veces he leído El Diario Judío. Aprovecho de felicitarlos por este medio, ya que a pesar de no ser judío ni mucho menos, considero un aporte lo que publican, que trasciende más allá de vuestra comunidad. Así también, explico por qué me interesa contestarlo. Creo que son un medio serio, que promueve el debate. Si pensaran que extremistas o totalmente parciales tal vez ni lo habría leído, y ni mucho menos me daría el tiempo de contestar esto.
    Dicho esto, voy a decir que estoy profundamente molesto con el tono de la columna. Lo considero artificioso y ofensivo. Hace que alguien como yo quede como un antisemita al que la propaganda antisionista ha lavado el cerebro. Y nada más lejos de la verdad.
    Tengo mucho aprecio por Israel. Además de la increíble familia que tengo viviendo en Jerusalén y en Tel Aviv, muchos amigos viven en esas ciudades, y también en Bersheva y en Haifa. Yo mismo hice dedo en distintas carreteras por el sur y el centro, y aproveché de conocer de esa forma desde ateos del norte de Tel Aviv a ortodoxos de suburbios de Jerusalén. Acampé en la playa de Ein Bokek, y una familia me terminó invitando a cenar. El mejor humus de mi vida lo comí en Abu Hassan en Tel Aviv, y el mejor Jerusalem Mix en Stekiat Chatzot. En fin, lo que quiero decir que es recorrí y disfruté de Israel sin prejuicios, sin agenda. ¡Qué bien que lo pasé!
    Con el mismo ánimo fui a Ramala, a Yericó, a Belén, a Beit Jala, a Beit Zahur, a Hebrón. Tengo interés en el conflicto. Claramente no el mismo que tiene un judío o un descendiente de palestinos, claramente. Pero no me es totalmente ajeno. Como ser humano puedo empatizar con lo que ocurre allá, y como chileno no me cuesta comprender el dolor que provoca a tan buenos amigos que tengo en ambas comunidades, como la mayoría de los chilenos. Por eso quise ir, porque lo quería ver in situ. Porque no quería quedarme con lo que la propaganda antiosionista, ni la propaganda anti palestina, me contaba.
    Las cosas no son blanco y negro, son muy grises. Los palestinos son víctimas de sus propias autoridades, es claro. Pero vamos..no podemos comparar. Lo que yo vi, uff….no me lo esperaba. Vi el trato de los soldados de las IDF a los palestinos. Sufrí como me trató uno al pensar que yo era palestino (pude ser un héroe y dejarme martirizar, pero no soy tan bacán. Mostré mi pasaporte y rápidamente libré del trato que sufrieron los otros varones jóvenes de la micro en que iba). ¿Sabes a que me recordó el check point de Kalandia? A Stgo 1, a la carcel que está al lado del Centro de la Justicia. Y la única cárcel que conozco, por lo demás. El calor abrazante, el exceso de asfalto, los montones de palestinos y palestinas parados detrás de una malla de gallinero, esperanza que un soldado de 19 años le revisara sus documentos. Un soldado de un país extranjero, de una lengua extranjera. ¿Cómo lo aguantan? Es lo único que podía pensar. Pensaba que si fuera yo, si yo tuviera que mostrar mis documentos para poder ir a ver a mi familia a la comuna del lado, a un soldado invasor, yo armaría la casa de putas, haría un escándalo, me encadenaría, iría a la corte interamericana de justicia. No podría vivir conmigo mismo por no hacerlo. Y sin embargo ahí estaban, callados, teniendo que soportar el peor crimen que puede cometer un pueblo contra otro pueblo: robarle la dignidad. Esa fue mi entrada a los territorios. Luego fue todo de mal en peor. Vi Five Broken Cameras en Ramala. De inmediato quise ir a ver el viernes de Bil In, pero el palestino dueño del hostal me lo impidió. Que no me expusiera me pidió, que no valía la pena. No te voy a latear con todo lo que vi, sólo te contaré que lo peor lo vi en Hebrón. Crucé al asentamiento judío, pasé por el check point. No pude ir al mercado porque era un feriado musulmán. Los palestinos estaban en la calle, todos los jóvenes, estrenando ropa nueva (el feriado consistía en la entrega de regalos, era como el natalicio de Mahoma o algo así). De repente, a unos 15 metros, unos niños judíos (digo judíos porque al estar en un asentamiento no sé si corresponde el calificativo de israelí) comenzaron a apedrear a una familia palestina. Las IDF miraban. Yo rogaba porque por favor los palestinos no respondieran de vuelta, ya que era claro que ahí las IDF terminarían su pasividad. Por suerte un órgano internacional de voluntarios fue a hacer un escudo humano. ¿Cómo va a haber paz así?
    Te cuento todo esto porque me ofendí con tu columna. Porque no siento que ninguna propaganda de ningún tipo me haya lavado ningún cerebro. Yo lo fui a ver. De hecho la “propaganda” con que me informo es Haaretz. (y que lástima que se hayan pasado hace unos a años de pago) ¿Es eso anti sionista?
    Y después de todo esto volví a Israel. Me junté con mis amigos en el depto de uno de ellos en Yaffa St, y conversamos de esto. Porque una de las grandezas de Israel es que está permitido pensar diferente. Que hay gente que considera a Netanyahu un cerdo, que cree que lo que están haciendo las IDF en Gaza es un crimen de guerra. Por eso me gusta Israel. Y porque si la persona que está al frente tuyo no piensa eso, igualmente va a respetar tu derecho a disentir. Por eso es que creo que el verdadero riesgo de Israel no es Hamas ni los palestinos. Son la extrema derecha. Esa que tiene estómago suficiente quemar vivo a un adolescente inocente. Esa es la que pone en riesgo a la democracia liberal que es Israel.
    ¿Considerar que lo que hace Israel con los palestinos es equivalente a lo que hacía Sudáfrica con los bantustanes es ser antisemita? ¿Creer que el bombardeo de Israel en Gaza, en que se asesinó a más de 100 civiles inocentes, y se dejó sin hogar a 10 mil personas, es un crimen de guerra, me hace un partidario de Hamas?
    Claro que Hamas está mal, pero Hamas no comete crímenes de guerra ya que estos sólo los ejecutan los estados, los países. ¿Qué país es Hamas, si Israel le ha negado ese derecho a Palestina? ¿Cómo quieres que crea que Israel busca la paz si no cesa de construir asentamientos en territorios palestinos?
    Desprecio y detesto el terrorismo y la dictadura religiosa que impone Hamas. Si tuviera a alguien de Hamas al frente le escupiría. Pero no es tema. No tiene comparación. No hay análisis de empate que resista.
    Apelo a los ciudadanos de Israel y a la comunidad judía en general a que pongan fin a esta tragedia. Son los únicos que tienen la llave para hacerlo. Me da miedo que en Israel cada vez crece más la extrema derecha. Espero que las conciencias del resto, que aún creo que son la mayoría, despierten y le pongan freno. ¿Para qué vale la pena tener un estado nacional judío, si se va a portar igual o peor que aquellos que motivaron en primer lugar la necesidad de contar con un hogar nacional?

  3. Nada ni nadie puede justificar el terrorismo ciego e inútil. Nada ni nadie puede justificar el antisemitismo! No estoy de acuerdo con la política de Israel (Netanyahu). En Francia tuve la oportunidad de seguir de cerca la historia de la exterminación de los judíos por los Nazis y en otros países como Ucrania (la Shoah a balazos). También por trabajar en la UNESCO conocí a miembros de la delegación de Palestina ante la organización. Espacio para el diálogo hay pero con intransigencias de ambos lados no avanzaremos! Trabajé en el sector de Cultura y viví varias conferencias generales donde se discute hasta hoy el “estatuto de Jerusalem”… Hay que terminar con el fanatismo religioso de ambos lados! Creo que la solución es la existencia de dos estados autónomos respetando al pueblo palestino que también necesita vivir en paz sobre todo en Gaza. He participado en varios coloquios organizados por el JCall europeo y La Paix Maintenant donde sus miembros fomentan la paz y la existencia pacífica de estos dos pueblos! Netanyahu tampoco debe seguir fomentando la colonización por israelíes de los territorios ocupados. Porque bien se trata de una ocupación… Y el Hamas debe abandonar la lucha armada y reiniciar el diálogo! Difícil pero no imposible. La Unión Europea y la comunidad internacional no se pronuncian… Pienso que la solución vendrá si todos los hombres y mujeres de buena voluntad de ambos pueblos se rebelan contra esta guerra. La respuesta vendrá de ambos pueblos. Será civil. No del Hamas ni del gobierno de Netanyahu. Muchos militares israelíes también están cansados. Toda persona quiere vivir en paz y en armonía con sus semejantes! Ultimamente en París se han vivido momentos muy violentos, simpatizantes del Hamas (jóvenes irresponsables manipulados por los fanáticos religiosos) atacando sinagogas, violentando a las personas e insultando! Gritando Allah Akbar, etc. Esto es inaceptable! No sé hasta donde llegará la violencia!… Estoy muy abatida. Gracias.

  4. Felicitaciones Pedro por tu franca y fundamentada respuesta a la columna de Nico . Creo que representas a muchos, chilenos como yo, que sin ser judíos o palestinos, somos buscadores y promotores de la paz, en palabra y en acción desde el sentimiento, para todos.
    Creo que la paz no se expresa sólo en palabras, también es bueno reconocer en el otro, en los otros, la igualdad, el otro yo, para así actuar conforme nuestros dichos y nuestra forma de espiritualidad, cualquier nombre que ella tenga.

  5. Mis respetos absolutos a la opinión y postura de Pedro Pablo, mi apoyo a quienes sufren, mi desconsuelo por quienes sienten odio por un semejante……..mi corazón, mi espacio y mi familia a quien quiera….del color, credo y postura que sea, pues si sin los otros, nada sería de mi……Bishmilah !

  6. Como palestina, no comparto el actuar de HAMAS. Y somos muchos.
    Y lo manifestamos públicamente.
    Sin embargo bien vale la pena preguntarse, tal como usted lo plantea: si Israel tiene su ejército para defender a sus ciudadanos. ¿Quién defiende al pueblo palestino?

    Empatizo con su vergüenza, no por ser palestina. Por que la vida humana sola la da y la quita una persona.
    Sin embargo bien vale la pena que usted, algún día, pueda sacarse la venda de los ojos, sin perder su identidad, el amor hacia su cultura, su historia, y empatizar por lo que ha tenido que atravezar el pueblo palestino desde su propia historia. Pues esa es la pregunta que todos nos hacemos:
    Qué están esperando para salir a la calle a decir: NO EN MI NOMBRE.

    Que tenga buen viaje en esta y en todas las vidas que le toque vivir.

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