La falacia religiosa del conflicto palestino-israelí

por JOAO KOATZ, Historiador, U. Federal Fluminense, Niteroi. Est. MA en Historia General, U. de Tel Aviv.

Esto no es un choque de civilizaciones y culturas, a través del cual sólo uno de los dos va a prevalecer. Las principales motivaciones del conflicto entre Israel y los palestinos no son religiosas. A lo largo de la historia, judíos y musulmanes consolidan una relación mucho más tranquila que la tradición judeo-cristiana.

Los críticos del Islam afirman que el Corán contiene pasajes antisemitas, enmarcando la religión musulmana de judeo-fóbica. Pero hay tanta incitación antisemita como en los Evangelios cristianos. También la Torá presenta frases que podrían categorizarse como incitación al odio. Las obras religiosas están llenas de contradicciones e incoherencias. Los fieles hacen lecturas interpretativas que filtran las partes negativas de su libro sagrado, el común de la gente no practica todas las leyes y recomendaciones de sus profetas. Los fanáticos que eligen seguir el discurso de odio son la minoría.

El conflicto palestino-israelí comienza bajo motivaciones nacionalistas. Originado por árabes cristianos, la primera incitación contra los asentamientos judíos en la Palestina Otomana fue en 1891. El primer periódico árabe que condenaba el sionismo (Al Karmel, Haifa). Ya en 1905, Naguib Azoury, árabe-cristiana, primera en afirmar que la existencia de los árabes en Palestina estaba sujeta al objetivo del movimiento sionista. Pero la conquista británica de la región, recién en la década de 1920, enciende el conflicto. Los árabes ven el imperialismo británico como aliado del nacionalismo judío, luego de la Declaración Balfour (1917), generando animosidad entre las partes y el primer motín de carácter nacionalista árabe contra el sionismo (Jaffa, 1921), organizado por cristianos árabes[1].

Difícil culpar al Islam de lo anterior. Y entre los que culpan al Judaísmo, ignoran que el sionismo tiene raíces seculares. Hasta la década de 1920, absolutamente ningún teórico sionista se basa en las escrituras sagradas para establecer los principios del nacionalismo judío. Pero los que lo disfrazan de un conflicto religioso, ven en una disputa territorial entre dos pueblos reclamando el mismo pedazo de tierra (que Dios les dio a ambos, y que al ser tan pequeño sería muy problemático dividirlo), una lucha cultural-religiosa entre Oriente islámico y Occidente, clave para mantener este conflicto.

Dicen que el mundo árabe e islámico, en el que se insertan los palestinos, ve a Israel como un puesto de avanzada de Occidente en una zona musulmana. Israel y el sionismo serían vistos por el mundo árabe islámico como un movimiento ilegítimo. Si se reconoce la legitimidad del pueblo judío en este territorio, se enfrentaría a un conflicto probable de resolver. Pero dada la mentalidad religiosa extrema expuesta en los discursos y documentos del movimiento nacional palestino, no lo. Generalización absurda, jugando islamofobia.

El “mundo oriental” es una complejidad enorme de relaciones entre “árabes”, “palestinos”, “musulmanes”, y un largo etc. El liderazgo palestino reconoció al Estado de Israel en los Acuerdos de Oslo en 1993, y si no reconocen a Israel como un estado judío, no son una excepción: absolutamente ningún país reconoce a Israel como un estado judío. La ideología islámica que impide cualquier entendimiento es una minoría radical.

Ninguna de las partes tiene líderes religiosos eficaces en señalar cuestiones territoriales y nacionalistas como impasse: las fronteras de un futuro Estado palestino, la división de Jerusalén, la cuestión de los refugiados palestinos y el reconocimiento mutuo son las principales causas. ¿Cuál es la cuestión religiosa aquí? El hecho que los palestinos pasan por puestos de control para ir de sus casas a trabajar todos los días no se debe a una cuestión religiosa.

La influencia de las figuras político-religiosas, como Hamas y el Consejo de Judea y Samaria[2], son insignificantes. No son los actores principales del conflicto. Los palestinos no tienen nacionalidad mientras recuerdan la Nakba como catástrofe nacional. La Autoridad Palestina, dirigida por Fatah, que reconoce y coopera con el Estado de Israel, es considerado un adversario, no un aliado. El conflicto no es entre Israel y Hamas, es entre Israel y el pueblo palestino en su conjunto. Hamas y los colonos son una pequeñez. Con un acuerdo entre Israel y la Autoridad Palestina, fácilmente se podría desarmar al Hamas en Gaza.

Pero los “analistas” quieren convertir este conflicto en uno religioso para culpar a la otra parte. El determinismo de ambos lados de las críticas son tan iguales: el islamófobo piensa que los musulmanes nunca aceptarán la presencia de Israel, comprometidos con Dar-al-Islam: islamizar todos los países que eran ya antiguos califas. El antisemita dice que los judíos se basan en la promesa divina del Gran Israel, del Nilo al Éufrates. Pero alegar que éstas son las causas del conflicto es menospreciar a las mayorías y daría razón a los fundamentalistas. Ni las décadas abogan tales ideas fundamentalistas.

Es cierto que los fundamentalistas obstaculizan el proceso de paz. Hamas controla Gaza y boicotea constantemente la paz, mientras que los colonos israelíes siguen construyendo en Cisjordania, por haciendo cada vez más difícil separar los territorios. El fundamentalismo israelí llegó en 1995 a asesinar al Primer Ministro, y el fundamentalismo palestino en 2007 a aniquilar la disidencia en Gaza. La influencia del extremismo religioso en el conflicto es evidente, pero no podemos aceptar que esta influencia se convierte en regla.

Pero afortunadamente, los gobiernos centrales están controlados por poderes seculares. Es posible que tengamos un conflicto religioso el día en que los líderes moderados de las partes lleguen a un acuerdo y se cree el Estado palestino, donde los radicales trataran de sabotear la convivencia. Mientras tanto, son tangentes, sólo participan marginalmente del proceso, buscando desestabilizar las negociaciones (inexistentes). Lamentablemente, los que les dan fuerza son precisamente los que no están interesados en la paz.

[1] Ver Walter Laqeur: “Una historia del sionismo”. 1972. Holt. Nueva York

[2] Órgano establecido por los colonos judíos, en un principio con el fin de presionar a favor de las colonias, que ahora trabaja casi como un estado dentro del estado

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Una respuesta a “La falacia religiosa del conflicto palestino-israelí

  1. Mas alla de una larga lista de discrepancias con el artículo, quiero centrarme en la frase que presenta la mayor falacia: “Pero alegar que éstas son las causas del conflicto es menospreciar a las mayorías y daría razón a los fundamentalistas.” Los fundamentalistas SON la causa del conflicto. Esto es valido para ambos lados. Hamas es causa central de conflicto, y (al decir de la izquierda israeli), los gobiernos “fundamentalistas” de la derecha israeli prolongan el mismo. Ademas, decir que la religión no influye a la política en el Medio Oriente es como intentar tapar el sol con un dedo. En Iran la destrucción de Israel no es idea de Rouhani, es de Jamenei. Sin embargo, ya es una politica de Estado. Lo mismo ocurre con la ANP. Mientras esta no haga nada para deshacerse de Hamas, Hezbollah, etc, es lo mismo que si los apoyara. Si los palestinos realmente no tienen motivos religiosos para este conflicto, entonces no vel razones para que sigan tolerando a sus lideres predicando con el Coran la aniquilación del único Estado judío del mundo.

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