Y la pelota se manchó… Argentina no jugará en Israel

El miedo pudo más, y la selección argentina de fútbol no  jugará en Israel, como lo hizo la albiceleste de Maradona. El amedrentamiento desproporcionado hizo cambiar de opinión a los representantes de uno de los países con mayor colonia de judíos en el mundo.

por FRANCISCO SALGADO, Periodista, U. de Concepción. Comunidad Chilena de Israel.

Cuenta la historia que en 1986, días antes del mundial de México, la Argentina de Maradona jugó un partido amistoso en Israel contra el combinado nacional, incluso el propio barrilete cósmico, como sería bautizado en esa cita planetaria, anotaría uno de los goles. ¿Cómo término ese mundial? Argentina campeona y Maradona tocando el cielo cómo una de las grandes estrellas de la historia del fútbol.

32 años después, Lionel Messi, hoy por hoy el llamado a ser el gran acompañante de Maradona, Pelé y otros pocos en el limbo del balompié, necesita aprovechar lo que él admite como su última oportunidad de conseguir el gran título que no ha conseguido con su selección.

Algunos comentan que, a modo de cábala, la Pulga no veía con malos ojos emular el periplo de la albiceleste antes del mundial de México ’86. Israel y sus alrededores no le eran desconocidos, ya en 2013 había visitado estas tierras junto al Barcelona,  claro que en esa ocasión nadie armó alboroto.

El partido estaba agendado desde 2017, y la sede estaba en discusión, podía ser Haifa o Jerúsalém. Finalmente, hace unos meses, se decidió porque los aficionados de Jerusalém y sus alrededores disfrutaran del espectáculo.

Fue en ese momento que entró en acción BDS, institución que pretende boicotear todo lo que tenga “olor” a Israel, y que algunos daban por casi en decadencia. Protestas en Argentina, y en la concentración argentina en Barcelona, contra la visita de la albiceleste, con las típicas tergiversaciones a las que nos tienen acostumbrados los activistas de la causa palestina, fueron in crescendo hasta los lamentables hechos de esta semana.

Jibril Rajoub, también conocido como kunya Abu Rami, ex jefe de las fuerzas de seguridad en la franja de Gaza y miembro activo de Fatah, ahora devenido en presidente de la Federación Palestina de fútbol y del Comité Olímpico palestino, atacó directamente a la figura de Lionel Messi, instándolo a “no hacerse parte de la ocupación israelí”, como si un futbolista tuviera tales intenciones, e incitando a quemar su camiseta si la Pulga participaba del juego.

La desproporción llegó a tal punto que manifestantes quemaron banderas argentinas en Ramallah y hostigaron a los futbolistas en la concentración, mostrando nada menos que camisetas de la selección trasandina manchadas de sangre.

Esto es hostigamiento y terrorismo psicológico, acá no hay matices. Un ser humano sometido a una experiencia de amedrentamiento desproporcionado puede provocar severos daños psicológicos. Pero, para felicidad del BDS y los palestinos todos, los jugadores, con Messi a la cabeza, y amedrentados por lo vivido en los últimos días, decidieron presionar a sus dirigentes para cancelar el partido, paradójicamente denominado amistoso.

Si no les gustaba la sede del partido, por polémica o lo que fuera, podrían haber reclamado y hasta suspendido el partido varias semanas antes, pero hacerlo sólo 4 días antes, no es otra cosa que miedo.

Fue un golpe duro para todo un país, pero en especial para más de 40 mil hinchas del fútbol, muchos de ellos niños que no pensaban en política, sólo en disfrutar del gran espectáculo que significaba ver en acción al 5 veces ganador del Balón de Oro, al mejor jugador del mundo.

El terrorismo psicológico destrozó la ilusión de miles de niños que, seguramente, como mis hijos de 8 y 5 años, lloraron desconsolados al darse cuenta que algo que no entienden completamente, como lo es este odio de generaciones, los privó de algo tan sano como un espectáculo deportivo.

Fue un triunfo para los activistas antiisraelíes, para el BDS, para esa política del miedo, la tergiversación y la mentira, ejemplificado hasta ahora, principalmente en la cancelación de algunos espectáculos artísticos. Pero señores, esto es fútbol, algo tan lindo como el deporte se ensució por el odio de algunos a los que no les importa enlodar lo que sea, pero esta vez fue demasiado.

El 10 de noviembre de 2001, Diego Armando Maradona se despidió del fútbol activo, y dejó para la historia una frase: “El fútbol es el deporte más lindo y más sano del mundo… yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha”, 17 años después, activistas propalestinos y sus propios compatriotas fueron los encargados de terminar con esto, porque señores, el 5 de Junio de 2018, la pelota se manchó. El miedo pudo más, y la selección argentina de fútbol no  jugará en Israel.

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