Cuando comer se torna resistencia: la vida judía en el gueto.

por ARIEL SIGAL, Lic. en Sociología, U. de Buenos Aires. Maestrando Procesos de Integración Regional, U. de Buenos Aires. Maestrando en Ciencias Judías -Schechter Institute Jerusalem. Seminarista Rabínico Latinoamericano. 

Iom Hashoa VeHagbura se conmemora el 27 de Nisan, próximo 8 de abril. La elección de la fecha fue materia de discusión, ya que algunos pretendían que coincida con el 15 de Nisán, aniversario de la revuelta del Gueto de Varsovia -19 Abril 1943-. Finalmente se decidió que sea exactamente 8 días antes de la Declaración del Estado de Israel. Pero, con el intento que no sea sólo un día de recordación de la miseria humana más trágica de la humanidad, sino como un día para recuperar el heroísmo.

Por estas fechas, en 1944, en Cracovia y en pleno ghetto, el Rab. Iehoshúa Moshe Aronson recibía una pregunta simple: Rab, ¿qué bendición debo pronunciar sobre un alimento prohibido? Rab… hace días que no como y lo único que me proporcionan son alimentos prohibidos. ¿Debo bendecirlos? El judaísmo es determinante y lo niega, pero cómo dar respuesta religiosa y espiritual en momento de Pikuaj Nefesh –cuando la vida de una persona corre peligro de muerte-.

El Rab se preguntó en esas horas de angustia si acaso era necesario recordar el nombre de Dios en tiempo de atrocidad. Pronunció sobre el alimento prohibido, “Bendito eres Tú Dios que todo lo creas con tu palabra”. En tremendas horas de debacle pidió flexibilizar por sus acciones y fortalecer su creencia. Aclaró, Dios nos pide “lehajaiot bahem nefesh kol jai” vivir EN los preceptos y no morir POR ellos.

Se acercó Pesaj con su prohibición de jametz –alimentos leudados- a la ya prohibición de alimentos taref –no permitidos-. El Rab insistió: cuando peligra la vida estamos obligados a comer por lo menos por el tamaño de una aceituna -36 gramos-. Incluso, se puede espaciar esta ingesta entre 3 y 10 minutos –ajilat pras- para que no sea considerado como comida.

El primer comando de Dios es vivir y fortalecer las almas. La bendición posterior debemos recitarla, “Bore nefashot rabot” creador de todas las almas. La comida se vuelve una elección de pureza, de identidad. Apto, impuro, taref, kasher, Dios, pikuaj nefesh, miseria humana, pesaj… ¿qué significa cada concepto en hora de apremio? ¿Qué significa kashrut para nosotros como judíos post-shoa? ¿Cómo justificamos nuestra elección al estar en libertad y sin persecución al optar por comer taref? ¿Acaso la identidad sólo aflora en tiempo de antisemitismo? ¿Será que no aprendimos a valorar la libertad que nos remarca Pesaj para reconocernos tal cuál somos?

Esa noche de seder de pesaj en 1944 por supuesto que no hubo matzá, sino sólo una sopa de cerdo para remarcar la astucia y vileza del régimen nazi. El rabino les había permitido excepcionalmente ingerir esa comida, porque Dios no nos comanda a morir por sus mandamientos. Era Pesaj, tiempo de celebración, la ley judía les permitía comer, era una excepción. El testimonio nos dice: absolutamente nadie comió y el ayuno fue generalizado. Ahora… respondamos nuestras preguntas.

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Una respuesta a “Cuando comer se torna resistencia: la vida judía en el gueto.

  1. Qué sucede si un judío ingiere sin darse cuenta comida taref?
    Por ejemplo no lava bien la lechuga y se da cuenta que está llena de insectos. Lo más problable és que haya ingerido alguno.

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