Judío, ¿se nace o se hace?

por FERNANDO SHOCRON, Rosh Jinuj Artzi Habonim Dror Argentina. Representante Keren Hayesod en Rosario.

 

En Shavuot es costumbre leer el libro de Meguilat Rut, la historia de la moabita que decidió convertirse al judaísmo. Luego que su suegra Naomi instara a Rut a seguir su camino, ya que ningún compromiso las ataba, pues su esposo, hijo de Naomi, había fallecido, Rut proclama incondicionalidad a su suegra y responde: “¡No me pidas que te deje y me separe de ti! Donde tú vayas, yo iré, donde tu mores, yo viviré. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios.” (Meguilat Rut 1:16).

Solemos decir que este es el primer registro de una conversión al judaísmo. Convertir o convertirse es hacer que una persona o una cosa se transformen en algo distinto de lo que eran en primer lugar. El concepto se utiliza en el ámbito de la religión para nombrar a la práctica que consiste en que una persona adopte como propias las creencias y los rituales de la comunidad de creyentes a la que se suma. La conversión supone un rito de iniciación o de paso a través del cual el converso es reconocido pública y oficialmente como nuevo miembro del grupo.

Pero en el caso del judaísmo, la discusión es de tal magnitud que no podemos lograr una definición tan clara. Para muchos el judaísmo es una religión, para otros, una cultura, una nación, un pueblo… Algunos dirán que el judaísmo se determina por el nacimiento de vientre materno, mientras que otros, siguiendo el razonamiento de A. B. Yehoshua[i], consideran que judío es todo aquel que elige serlo.

Entiendo que no existe un solo judaísmo, existen judíos que eligen cómo vivir su judaísmo. Las maneras de pensar y expresar lo judío no son unívocas, varían de persona en persona. A su vez, los judíos se agrupan con otros judíos con los que comparten una visión similar: tendemos a lo colectivo.

Creo en el judaísmo como una cultura con un bagaje muy rico acumulado en el devenir de su historia, atravesada por la búsqueda constante de justicia social y la preocupación por el desfavorecido, por la idea de kehilá – comunidad, y por el idioma hebreo como idioma nacional. Una cultura de la cual formamos parte activa, que creamos y recreamos en cada apropiación que realizamos: en cada jag, en cada ritual de transición (Brit Milá / Simjat Bat, Bar/Bat Mitzvá, Jupá veKidushín, Levaiá), en cada lectura de algún libro de la biblioteca judía, en cada peulá, en cada majané, en cada shnat hajshará, en cada aliá. Una cultura que está indefectiblemente unida al Estado de Israel.

¿Cómo puedo entonces entender una conversión al judaísmo desde la óptica cultural? No puedo evitar notar las similitudes que tienen los elementos de la conversión con los de la ceremonia de Bar Mitzvá[ii]. ¿No hay acaso en el bar-mitzvá[iii] una transformación en las creencias de la persona, que elige ahora voluntariamente ser parte del pueblo judío? ¿No hay acaso una ceremonia que inicia al bar-mitzvá en el judaísmo, realizada frente a un público que comparte su declaración de pertenencia y la convalida?

Si entendemos que judío es aquel que elige serlo: ¿desde cuándo se es judío? ¿Cuando se nace o recién cuando se transita la experiencia de Bar Mitzvá? El recién nacido no está eligiendo ser parte del pueblo judío. Son sus padres quienes simbólicamente, con la ceremonia del Brit Milá o del Simjat Bat, expresan su deseo de incluirlo en esta cultura. Pero la apropiación final (si es que existe) se produce por primera vez en el Bar Mitzvá.

La única diferencia entre un converso y un judío nacido de familia judía sería que éste último fue introducido en la cultura judía antes de poder expresar si era esa su voluntad. Pero ambos, en sus respectivas ceremonias de iniciación, por voluntad propia toman la elección de unirse al pueblo judío.

En la religión, estas ceremonias tienen una estructura diferente. Pero, si convertirse al judaísmo consiste en elegir asumirse como parte del colectivo judío, y el Bar Mitzvá también, ¿por qué habríamos de diferenciar dos ritos? En definitiva, el proceso que atraviesa una persona que desea ser judía, y un bar-mitzvá que desea construir su propio judaísmo, es el mismo. Convertirse al judaísmo es, ni más ni menos, hacer y ser un Bar Mitzvá.

 

[i] ¿Quién es judío? – Haaretz, 11/09/2013 http://www.habonimdror.com.ar/quien-es-judio/

[ii] Por razones prácticas escribo sólo Bar Mitzvá, pero cabe aclarar que su uso es equivalente a Bat Mitzvá en este contexto.

[iii] Persona que realiza la ceremonia de Bar Mitzvá.

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