El escupitajo de la sociedad a las grandes coaliciones

por SEBASTIAN MORALES, Est. Ingeniería Civil, U. de Chile

 

Podemos condenarlo, podemos criticarlo, podemos buscar al responsable. Pero el escupitajo que recibió Michelle Bachelet en Arica este 28 de Mayo muestra más que mero desprecio por la ex Presidenta.

Justamente un día en el que había en la capital una marcha estudiantil que, aunque con menos adeptos a los que estamos acostumbrados, no deja de ser una instancia de reclamo ciudadano, un joven estudiante de Antropología hizo notar su increíble descontento con la ahora también precandidata presidencial del PC, lanzándole un escupitajo en la cara en la mitad de la Plaza 1 de Mayo de Arica. Un descontento que cada vez es hace más notorio dentro de la sociedad chilena para toda la clase política nacional. En distintas dimensiones, todas las formas de la política de este país han ido poco a poco perdiendo el apoyo popular del que otrora gozaban.

En primer lugar, una Alianza que, aparte de estar bastante fragmentada desde ya por sus dos partidos, ha visto como sus máximos exponentes han tenido que afrontar más que difíciles situaciones.

Primero fue Golborne, quien debió hacer frente tanto a la resolución del juicio contra Cencosud por malos tratos en épocas en que el militante de la UDI era gerente, como luego a la polémica de Islas Vírgenes y las evasiones fiscales del ex biministro. Luego fue Pablo Longueira, quien estando en el programa Tolerancia Cero, de CHV, tuvo que responder a Fernando Poulsen, quien, carta del Servel de por medio, le enrostró al precandidato que su afirmación de haber votado en el plebiscito sería de hecho una mentira. Si bien luego el Servel saldría a corregir su supuesto error, no deja de ser curiosa la situación, más aún viendo la cara de desconcierto de Longueira cuando se le hace notar su ‘falta a la verdad’ (palabras usadas por el propio Poulsen).

Y para terminar con la Alianza, están las bajas aprobaciones que el actual gobierno ha alcanzado.  Promediando alrededor del 30-35% de aprobación durante el mandato. A pesar de esto, un argumento que normalmente alaba la actual gestión son las cifras económicas que han sido publicadas en los últimos años. Sin embargo, luego del escándalo del INE con el Censo, así como la poca rigurosidad del Servel, por ejemplo con la situación de Longueira (o incluso, notando que Salvador Allende sigue inscrito en el registro electoral), es al menos para dudar las cifras que se nos revelan por las grandes instituciones del país. ¿Nos habrán engañado con alguno de estos números?

La Concertación tampoco ha estado exenta de polémicas. Viendo en retrospectivas, cada vez son más quienes se convencen que la idea de traer de vuelta a Michelle Bachelet, sobre todo tras escuchar su nula opinión sobre temas tan contingentes como la legalización del cannabis, una reforma constitucional o tantos otros temas. Viendo que ella misma llamaba a los candidatos a hablar sobre sus ideas cuando tenía la banda presidencial, es al menos curioso que sea ella quien se niega a opinar en este actual nuevo escenario. Y luego de ver a un Partido Comunista que, contra todo pronóstico, adhiere a la campaña de la ex Mandataria, la credibilidad del partido liderado por Teillier parece también haberse visto afectada. ¿Qué esconde ese respaldo? ¿O los adherentes del PC realmente se alinean con las propuestas de Bachelet?

En medio de esta crisis de imagen de las dos más grandes Coaliciones políticas de nuestro país, son los abanderados independientes quienes más beneficiados se han visto. Con propuestas que no parecen responder a los intereses de terceros, pueden ser una interesante carta de competencia a la hora de las elecciones presidenciales.

Como sea, hay una sola consigna para las elecciones de este año. Debemos, como ciudadanos responsables, votar de manera consciente. No sólo votar, sino que votar de forma informada. Es la única manera de validar un reclamo posterior. Sólo quien participó de la elección de sus líderes puede reclamarles luego por su cometido. Aunque puede que estemos de acuerdo que no sea escupiéndoles la mejor manera de hacerlo.

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5 Respuestas a “El escupitajo de la sociedad a las grandes coaliciones

  1. Sebastian

    Desconozco si eres judío, ni que clase de ingeniero se puede esperar de una persona que escribe de manera tan prejuiciosa.

    Pero usar una tribuna llamada “El Diario Judío” para despotricar tan livianamente me parece de muy mal gusto y mal agradecido con este país que nos acogió en momentos tan duros para la humanidad, y donde hemos podido desarrollarnos libremente. Expresiones de esta naturaleza deben ser hechas a título personal en espacios públicos, y no bajo el alero de la comunidad, cuyo norte en estos momentos debiera ser la promulgación de una ley que condene la incitación al odio y fomente la educación en materias como el holocausto.

    Acerca del artículo:

    Entiendo que Golborne no es militante UDI.

    Haces eco de la “cara de desconcierto” que puso una persona al ser erróneamente increpada. Esto muestra una animosidad de tu parte, la cual es negativa a la hora de debatir ideas.

    Lo que me parece más grave, por lo que lo dejé para el final, es la liviandad con que calificas y de alguna manera indirecta justificas, que una mujer escupida en la cara por un hombre. Eso no tiene justificación ni admite juegos de palabras. Frases como “no deja de ser una instancia de reclamo ciudadano” muestran una relativización inaceptable de un hecho para el que no cabe más que a condena y el llamado a recuperar la cordura.

  2. Estimado: Primero, el ensayo es completamente a titulo personal. Me hago cargo completamente de todo lo que aquí dice.
    Debo aclararte que la clasificacion de “instancia de reclamo ciudadano” iba dirigida para la marcha que hubo en Santiago, no para la situación de Arica. Y sobre el escupitajo, el ensayo parte diciendo que podemos condenarlo, pero lo interesante (a lo que esta dirigido todo el texto de hecho) es analizar las causa de esto. Repito, no justifico la situacion (es mas, el ensayo tambien termina aclarando lo en desacuerdo que estoy con esa forma de expresarse).
    Saludos.

  3. Además, agregar que si, error mio haber escrito que Golborne es militante UDI, asi mismo como que Golborne no evadió, si no que eludió.

  4. Sebastián, comparto muchísimo la lectura que haces frente a la situación politica actual. Comprendiendo que ninguna de las dos grandes coaliciones se han hecho cargo de los problemas reales que enfrenta la sociedad chilena. Tampoco han tomado postura frente a los posibles cambios sistémicos y de fondo al modelo actual, que dadas las evidencias patentes, desde mi punto de vista son necesarios.
    Si bien nunca se justifica la agresión directa a personajes públicos, y es completamente repudiable. El hecho no es más que una analogía del descontento frente a la clase política, que día a día demuestra la falta de compromiso social, cayendo a niveles bajísimos a lo que se espera de cualquier representante político. Repito, el hecho concreto es asqueroso.

    En cuanto al comentario de Natalio Schonhaut, en primer lugar desvalorizas esta columna catalogando al autor como prejuicioso, lo cual considero completamente errado, ya que su articulo esta basado en hechos concretos y lecturas personales, lo cual cabe dentro de este marco, tampoco me parece correcto cuestionar su “clase de ingeniero”. En segundo lugar cito: “despotricar tan livianamente me parece de muy mal gusto y mal agradecido con este país que nos acogió en momentos tan duros para la humanidad”. De ninguna manera parece liviano el contenido y los argumentos que utiliza Sebastián, si me parece superflua tu actitud pasiva frente a los problemas que aquejan a nuestro país. Creo que la mejor manera de agradecer la integración es manifestarse constructivamente para lograr una mejor sociedad, tanto personal como comunitariamente.
    Y por último, si bien algo que nos interpela evidentemente como judíos es la falta de educación y resguardo legal frente a la discriminación, tambien el compromiso con chile y con nuestros hermanos judíos que sufren las consecuencias de la mala labor politica, debiera ser un fin comunitario. Perfectamente podemos dividir fuerzas y atacar distintas problemáticas.

  5. Sebastian Cid, estoy de acuerdo con lo último que mecionas: “falta de educación y resguardo legal frente a la discriminación”, pero nada de eso se menciona en este artículo, sino muy por el contrario, al festinar con un acto de tan mala educación apunta en la dirección contraria.

    Las fuerzas obviamente se pueden dividir y poner varios temas a la vez, pero una comunidad que juzga livianamente los hechos que se observan a nivel nacional, mal puede exigir que actos que nos agreden no sean juzgados con igual liviandad.

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