Nuestro animal político en las redes sociales

por TOMAS FRENCK, Est. Derecho, U. de Chile. Presidente del Consejo Juvenil Sionista.

Fue Aristóteles en Ética Nicómaco, quizás el libro más importante de la literatura clásica, quien definió al hombre como un “Zoon politikon” por excelencia, expresión griega que significa “Animal Político”. Para él, la esencia del ser humano era la vida en comunidad, por lo tanto, donde más fácil se busca la “virtud” es en el espacio público, en el cual los hombres practicamos el “logos” (racionalidad), lo que nos diferencia de otros animales. Lo privado en cambio es lo mundano, un espacio que se utiliza para satisfacer los placeres primitivos del hombre, y para la reproducción.

Por lo tanto, lo público vendría siendo la libertad y lo privado la necesidad. En el intenso debate que podemos apreciar en la filosofía con el correr de los años, Habbermas contradice a Aristóteles, sosteniendo que lo público es todo aquello que no sea el Estado, y el Mercado es donde los ciudadanos reflexionan autónomamente sobre lo que es privado. Hannah Arendt resume lo público como el lugar en donde uno puede ser visto y oído por todos, y lo privado como el lugar en donde yacemos ocultos, donde nadie nos puede ver ni escuchar.

¿Qué lugar ocupa este debate en el mundo de hoy, dominado por la masificación de las redes sociales y la globalización? Pareciera ser que, gracias a las redes sociales (como Facebook y Twitter) que a simple vista son espacios en donde se muestra parte de la vida privada de cada uno, son a la vez espacios públicos, puesto que pueden ser vistos y oídos por todos. En contraposición a lo que pareciera ser la esencia de lo público, como lo es la política de gobierno, las deliberaciones del congreso y las elecciones son cada vez más privadas o acotadas, puesto que a cada vez menos personas les interesa.

En este mundo contemporáneo, basta con hacer un clic para generar debate y controversia. El verdadero espacio público de hoy paradójicamente nace del espacio privado de cada uno. Se puede hacer más política en Twitter que en el propio congreso, y alrededor del mundo se están produciendo verdaderos “golpes de estado” a través de la masificación de campañas por estos medios, como la emblemática revolución en Egipto el 2011, el segundo hito de la ola de movimientos sociales de los “indignados” en todo el planeta.

En la actualidad, pareciera ser que lo público y lo privado no están tan separados como dijo Aristóteles hace más de 1700 años. En la antigüedad, para poder participar en política había que ser un ciudadano libre, de sexo masculino, haber terminado el ejército, ser parte del demos, levantarse e ir a la asamblea o Ekklesia  a opinar.  Si Aristóteles viviera en el siglo XXI, diría que nos encontramos en un escenario ideal para poder convertirnos en unos verdaderos” Zoon Politikon”, basta con hacer un clic, se ingresa al espacio público y ya estamos participando en política.

Sin embargo, paulatinamente la política está dejando de ser parte del debate de lo público. Vemos una gran cantidad de personas, en especial gran parte de la juventud, en la cual los temas que realmente son relevantes, como el futuro de nuestra comunidad o país, se toman con indiferencia. Pareciera ser que esta comodidad para participar en lo público, que subyace en nuestras sociedades contemporáneas, ha ido exterminando el interés por la política, acotándolo cada vez a un número más reducidos de personas, lo que me parece hasta peligroso. Si es tan fácil hacer política, ¿qué espera por participar?

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