El Ejército de Israel: una experiencia popular.

por ANDRES ABELIUK, Ingeniero Civil, U. de Chile.

¿Cómo es que Israel, un país de 7,1 millones de personas, sólo 60 años de edad, en un constante estado de guerra desde su fundación, rodeado de enemigos y sin recursos naturales, produce más empresas start-ups que grandes naciones como Japón, China, India, Canadá y el Reino Unido?

La respuesta es abordada en el libro Start-Up Nation”, donde se da a entender que el punto clave y diferenciador de Israel (dejando de lado la cultura y religión), respecto de otros países, es la estructura del ejército que mantienen.

Es de público conocimiento que el ejército israelí es obligatorio para todos, tanto hombres como mujeres, con una muy baja exención, es decir, casi toda la población ha pasado por el ejército. Las consecuencias de este hecho son un ejército totalmente diversificado, donde los soldados conviven con gente de todos los estratos sociales (en general suele ocurrir que al ejército de otros países ingresa mayoritariamente gente de estratos socioeconómicos bajos), de distintos orígenes y contextos culturales, étnicos, etc.

Durante este tiempo, se generan lazos entre las diferentes personas que deben compartir a diario, y que probablemente no se habrían conocido en otras circunstancias, conllevando a una sociedad menos discriminatoria e inclusiva.

Otro papel importante que juega el ejército en relación a la economía y educación radica en la exposición de los jóvenes a la alta tecnología. El ejército tiene un rol significativo en el desarrollo de innovaciones y en el crecimiento del sector de alta tecnología. Es un sistema altamente meritocrático, en el cual cada soldado termina en un puesto acorde a su desempeño y habilidades.

Dentro de esos puestos existen unidades de elite que se dedican a desarrollar e investigar tecnologías. El ejército de USA también cuenta con estas unidades, pero varían en el proceso de selección. Ambos eligen a los o las más destacados para sus respectivas unidades, por eso el concepto de “elite”, pero mientras USA solo puede escoger entre los voluntarios (menor a un 10% de la población), Israel selecciona a los mejores prácticamente a nivel nacional (“la crème de la crème”).

Un tercer punto no menor es que debido al menor tamaño del ejército israelí se crea un ambiente más informal o menos institucional, dando espacio para que un soldado de menor ranking sea “desobediente” y tome iniciativas sin mayores consecuencias, además de ser más flexible jerárquicamente.

¿Cómo poder replicar a nivel nacional este ambiente rico en diversidad e innovación descrito en el ejército israelí? Claramente, no tiene sentido tener un ejército obligatorio, ya que es una necesidad artificial, y en un mundo utópico no deberían ni existir. Sin embargo, la educación debiese y puede potencialmente tener las mismas propiedades descritas, nivelar el campo y potenciar las habilidades individuales de cada uno sin discriminar. Lamentablemente, creo que no estamos para nada cerca.

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