Judío y socialista, mas ya no sionista

por ALEJANDRO BEREZIN, Egr. Ingeniería Comercial, U. Adolfo Ibáñez. Egr. en Magíster en Economía y Políticas Públicas, U. Adolfo Ibáñez. Ex Pehil, Hashomer Hatzair Chile. Ex Javer Shnat Hajshara Majon Le Madrijim.

Desde muy pequeño, participé en Chile en un movimiento juvenil, educativo e internacional llamado Hashomer Hatzair (Joven guardián), cimentado en los pilares del sionismo, el socialismo y el judaísmo laico. Ahí, se me brindó una importante parte de mi formación y, a decir verdad, constituyó en gran medida la persona que soy el día de hoy. Como parte del proceso que viví en Hashomer, viaje y viví cerca de un año en Israel durante el 2014 como javer shnat hajshara, año en el cual hubo un conflicto armado entre Israel y la Franja de Gaza.

Dada mi historia, y mi compromiso con una nueva izquierda que se pueda responsabilizar de las derrotas del siglo XX a través de la articulación de una fuerza socialista del s. XXI, me he cuestionado en infinitas oportunidades mi formación y mis definiciones. Hoy, militante de una organización política y miembro del Frente Amplio, me continúo cuestionando quién soy diariamente para construirme constantemente, y la claridad central que tengo es la de ceder mi individualidad para ponerla al servicio de un proyecto realmente colectivo. En esa tarea de repensar mis definiciones, tuve inevitablemente que entrar a cuestionar si en el proyecto de sociedad por el que trabajo, ya definido socialista, tenían cabida los otros dos pilares de la organización que me marcó: el judaísmo laico y el sionismo socialista. 



En el marco del judaísmo, no veo contradicción. Mi mayor conexión con el judaísmo proviene desde una perspectiva cultural y de pueblo, mas no religiosa, por lo cual, no transgrede ninguna de mis convicciones. Creo que existen valores en las fuentes judaicas que son dignos de rescatar y de reflexionar a lo largo de mi vida, y que quisiera transmitir hacia los diversos entornos con los que me relacione. La noción de “Tzedaka” como justicia social, en desmedro de la concepción católica de caridad, es una de las tantas cualidades que creo relevantes destacar de la tradición judía. En definitiva, no existe ningún factor por el cual sienta que ser una persona judía, desde una óptica cultural, contravenga el proyecto de una sociedad sin clases y a través de la cual todos y todas podamos materializar nuestras aspiraciones, sin generar relaciones de dominación. 



Por otra parte, cuestionar el sionismo es algo mucho más complejo, quitándome el sueño en múltiples jornadas a las que dediqué a lo largo de mi formación educativa shomrica, como janij, tzofer, boguer, madrij, rosh, javer shnat hajshara y pehil. Un análisis serio del sionismo, desde su bagaje político, ideológico e histórico, debe pretender quedar al margen de cualquier declaración más de tipo panfleto. Como punto de partida, entenderé el sionismo como lo que inicialmente se propuso ser: el movimiento político de liberación nacional del pueblo judío, es decir, el movimiento de autodeterminación del pueblo judío. Lo anterior aún ni siquiera integra el conflicto sobre dónde o cómo se daría dicha autodeterminación.

Como joven shomer, me críe formado bajo la idea que el sionismo y el socialismo no podían estar separados, contrario a lo que la mayoría de los judíos en Chile pensarían. Me formé estudiando a Dov Ver-Borojov y a Nachman Syrkin, con teorías de perspectiva de clase y con un objetivo final tan revolucionario como el que podría proponer cualquier fuerza de izquierda revolucionaria en la actualidad, pero claro, con un escenario geopolítico global muy diferente al actual. Borojov –marxista- establecía que el “Estado judío” –desde ahora, Israel- debería existir para invertir las anomalías sociales del judaísmo, el cual esparcido por el mundo poseía una mayor cantidad de burgueses que de proletarios y que además, separaba las clases por un factor cultural: el antisemitismo generaba que ni los burgueses “nacionales” quisieran compartir clase con la burguesía judía, ni que los proletarios “nacionales” quisieran organizarse con la minoritaria porción proletaria judía, lo que dificultaba la organización revolucionaria proletaria. Israel es entonces donde se normalizaría esta relación, ya que bajo las lógicas de la producción capitalistas, sería natural la necesidad de una mayor proporción proletaria para que funcionase el Estado. Organización proletaria, revolución socialista en Israel y, finalmente, la Internacional. Syrkin, por su parte, planteaba que el Estado de Israel debía ser fundado desde un inicio como un país socialista, sin embargo, desde una óptica que no se definía a sí misma marxista.

Entendido desde la perspectiva de la interseccionalidad, habría que pensar que el sionismo y el socialismo se podrían complementar, siempre y cuando ambos dos situaran un enemigo común, y lo combatieran tanto paralelamente como en conjunto. Podríamos pensar que ambas fueran luchas permanentemente centradas en la dignidad de las personas, de los pueblos, y que su objetivo último sea la emancipación de las relaciones de dominación y no la reproducción de las mismas dirigidas hacia otro foco. Pero aquí llega mi conflicto final: el sionismo hoy como bandera levantada por la mayoría de las comunidades judías del mundo –y, de nadie más- se ha tornado el reflejo de una política individualista, una forma en la que el pueblo judío pueda mirarse el ombligo permanentemente y una herramienta que cumple la función de venda para cubrir los ojos de quienes no quieren observar los múltiples horrores en los que se ha visto Israel en su historia reciente.

El sionismo, después de la fundación del Estado de Israel en 1948, comienza paulatinamente a perder su sentido emancipatorio y, con una velocidad fugaz desde 1967, se torna mas bien en un escudo para la dominación por perpetuar lógicas capitalistas de desarrollo nacionalista. Por otro lado, es innegable el trabajo de los movimientos sociales y políticos que durante los primeros años de la fundación de Israel fortalecieron los kibutzim, sociedades de propiedad colectiva, la cual ha sido la experiencia material concreta más cercana al ideal socialista en toda la historia de la humanidad. Sin embargo, esos movimientos políticos que fueron revolucionarios en su momento, se transformaron en una maquinaria política engullida por el “progresismo” y la convicción que el tener discursos de paz es suficiente para ser una alternativa política real y de izquierda.



El sionismo no representa actualmente una salida real a los conflictos geopolíticos de Oriente Medio, ni tampoco un combate real contra el capitalismo. El sionismo socialista se transformó en un recurso romántico y retórico de cientos de jóvenes judíos que, esperanzados con cambiar el mundo, se movilizaron hasta Israel para terminar calmando sus convicciones revolucionarias, con el consuelo de seguir educando a nuevas generaciones de jóvenes para que tengan una pequeña conciencia, pero que no cuestionen sus privilegios ni, mucho menos, que superen sus contradicciones.



Por mucho tiempo, dije que era sionista, y que eso no implicaba que defendiera todas las acciones del Estado de Israel ni mucho menos, las de sus gobiernos. Pero ahora, el escenario es diferente y me lleva a decir que no soy sionista: estoy a favor de la autodeterminación de los pueblos, pero no avalaré ni me plegaré a lineamientos políticos nacionalistas que no propongan una verdadera alternativa a la construcción socio-política y económica del capitalismo. Hoy no soy sionista por las guerras, por el atropello a los Derechos Humanos, porque el conflicto palestino israelí no terminará, ya que quienes están en la dirigencia de ambas partes están favorecidas con el statu quo. No soy sionista porque en Israel –país de inmigrantes- se segrega a los refugiados políticos de África. No soy sionista, porque la promesa del Estado de la “luz de las naciones” es precisamente el reflejo de lo que no aspiramos desde el socialismo. 



Recibí una educación integral en un entorno judío y, por lo mismo, hoy con sencillez hago esta reflexión y doy un paso atrás en la defensa de lo indefendible. Estoy con el derecho a vivir en paz, condeno el terrorismo y no avalaré fundamentalismos religiosos, pero además, dejaré de ser oxígeno para una ideología tergiversada que dejó atrás lo que pretendió ser.



La paz, la justicia, los derechos y más igualdad son los desafíos. Y por más que duela admitir el haber estado equivocado tanto tiempo, por más resistencia que le genere a mucha gente que estimo y que tuvo algún vínculo con mi formación, el sionismo ya no es para mí la respuesta para estos desafíos.

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5 Respuestas a “Judío y socialista, mas ya no sionista

  1. Es interesante, incluso considerando que el autor vivió en Israel, de qué forma NO funcionan las lógicas occidentales para tratar de definir el bien y el mal en ese escenario. Y pareciera ser que la NO aplicación de sus criterios, sean por las causas que sean, a lo largo de la historia de ese país y sus conflictos, son los motivos que lo hacen definirse de una forma u otra.

    Por otra parte, decir que 50 años de un movimiento que otorga el sentido de supervivencia, en sus horas más oscuras, a un pueblo específico, devinieron en un “escudo para la dominación por perpetuar lógicas capitalistas” parece minimizar las múltiples causas, motivos y contextos que se entrelazan a lo largo de todos estos años, incluyendo a todos los actores de este conflicto, desde el Salón Oval a un obrero en Ramallah, por decir algo.

    A próposito de su idea de que todos podamos materializar nuestras aspiraciones, sin generar relaciones de dominación: buena suerte en esa espera. La historia de las naciones dice lo contrario.

  2. Jano querido
    Como sionista y socialista, desde mi punto de vista nunca el socialismo y el sionismo han sido ni seran coherentes. Esta incoherencia entre las dos idelogias es lo que me permite la libertad de intentar elegir la opcion moral segun las complejas situaciones de la vida. Tambien mi judaismo y mi humanismo son incoherentes… Por suerte.
    Intentar subeditar todas nuestras decisiones a una sola ideologia conlleva simplifica demasiado la dialectica de la existencia.
    Un abrazo

  3. Resulta al menos curioso leer las razones de alguien que se formo en un ambiente sionista de izquierda reniegue de las ideologias sionistas. La pregunta es si fue primero el huevo o la gallina. A mi entender no es el sionismo que se alejo y dejo de ser compatible con ideologias socialistas, es mas bien la izquierda mundial, y muy particularmente la izquierda latinoamericana quienes perdieron el rumbo. Y es asi que surjen quienes quieren ser mas papistas que el papa y adhieren a movimientos antisionistas que se dicen de izquierda, pero se abanderizan con regimenes teocraticos extremistas, se dicen entender el sufrimiento del pueblo palestino, mientras lideres de esta nueva izquierda se pasean con pancartas antiisraelies o se refieren al pais en un lenguaje ayatolesco llamandolo ” la entidad sionista” . Desde mi vision occidentalista sionista de izquierda soy partidario de la creacion de un estado palestino que viva libre y soberano en limites claros y reconocidos en paz con sus vecinos. Desgraciadamente no es la vision de la contraparte, y esto respaldado por cuanto grupo pseudo izquierdista, como el frente amplio chileno. Para nosotros sionistas israelies el conflicto es una cuestion territorial. Para el mundo musulman desgraciadamente es otra cosa, se trata de un conflicto religioso, ellos se ven a si mismos como dueños de la verdad absoluta y estan decididos a imponer por la fuerza el islamismo a nivel mundial, para ellos judios y cristianos son solo infieles que se deben apartar del camino. Es dolo cuestion de acceder a las traducciones de sus discursos en lengua arabe que son muy distintos a lo que dicen en ingles por ejemplo. Es realmente una pena enirme ver que hay quienes en un acto de ingenuidad increible dicen renegar del sionismo, y se abanderizan con los enemigos de su pueblo. Ellos quieren la paz, si, la paz de los cementerios para nosotros.

  4. Creo que lo que planteas de” puro romanticismo ” en relación al sionismo actual es exactamente al revés de lo que dices tu .
    Lo que si es romanticismo ( y a veces muy peligroso agresivo y contrario a los más elementales DDHH ) es ese pretendido paraíso socialista sin clases ( y por cierto donde deja por lo mismo de haber lucha de clases)
    Ha quedado claro con los ejemplos de la historia que el socialismo entendido desde la perspectiva Marxista provocó tragedias casi tan monstruosas con la el Nazismo alemán .
    Es cierto qué hay desigualdades intolerables en muchas sociedades capitalistas, como también es cierto que el Estado como administrador , de las fuentes productivas es no solo desastrosa sino que conducente a los abusos y atropelles más espantosos ¿ porque ? Porque fatalmente el Estado no es una cosa abstracta, es una estructura manejada por SERES HUMANOS con toda la bondad y la maldad que intrínsecamente viene con el ADN del ser humano. Basta que las condiciones se den para que ese ser humano se transforme en una bestia . Una de ellas (y tal vez la más importante ) es EL PODER .
    ¿Se puede concebir un Estado ”bondadoso, ecuánime y democrático ” manejado por un aparataje que termina siendo siempre una horrible maquinaria burocrática?
    NO
    ¿Es posible eliminar la estructura ”empresarios , trabajadores ” que se define según los románticos socialistas como una ” lucha de clases ” NO
    Fatalmente en toda sociedad habrá dirigentes y dirigidos , emprendedores y trabajadores . Todo lo demás es una retórica conducente a enfrentamientos , luchas , violencia y sufrimientos .
    Centrándome en el concepto Sionista , yo al contrario tuyo , de joven era cero sionista y ahora más viejo SOY SIONISTA
    El derecho del pueblo judío a un estado propio está avalado “ no por ser el pueblo elegido “ concepto con el cual por cierto no estoy para nada de acuerdo, sino por el innegable curso de la historia . Allí estuvimos hace 3000 , 2000 , 1000 años y nos asiste el derecho de seguir estando ahí
    El conflicto con “ los palestinos “ es una creación muy reciente generada por el inteligente manejo de Yasser Arafat que terminó efectivamente creando una identidad nacional que hoy no se puede negar, pero entendiendo que su derecho no puede ser a costa del Estado de Israel .
    Por cierto que uno puede estar absolutamente en contra de los gobiernos de Israel , pero una cosa es estar en contra de los gobiernos y otra muy diferente es estar CONTRA EL ESTADO DE ISRAEL .
    Amigo ; jamás desaparecerán las diferencias entre los que tienen más y los que tienen menos . Por lo que si hay que luchar es porque las diferencias sean lo suficientemente tenues para eliminar la lucha de clases ( ya no como concepto sino como hecho )
    ¿Tú crees qué hay lucha de clases en Suecia o Noruega ?
    Incluso me atrevo a decir que en el “ Monstruo Capitalista de Estados Unidos no la hay .
    Yo siempre me hago la siguiente reflexión :
    Cuantos muertos hubo por el Marxismo : cerca de 200 millones si juntamos China , Unión Soviética y Cambodia . Cuantos muertos por él nazismo ? Cerca de 80 millones
    ¿Y cuantos muertos por los sátrapas capitalistas ? Ni cerca de la centésima parte
    Terminemos con los paradigmas ya muy añejos , dejemos esos romanticismos socialistas que son demostrada mente utópicos . Soy un convencido qué hay fórmulas ni socialistas ni capitalistas ni fascistas para encontrar fórmulas que garanticen igualdad de oportunidades y vidas dignas con derecho a salud vivienda y educación ( pero nov igualdad en niveles de vida )
    Tal vez un ejemplo interesante es el de la China de hoy
    El Estado tiene la propiedad del 51 % de las fuentes productivas , pero el capitalista tiene con el 49 % la posibilidad de ejercer su talento emprendedor para producir con eficiencia. Cuál es el pecado de esa sociedad : que el Estado hace “ la vista gorda” a los miserables sueldos de ese proletariado ( y eso que los comunista son los que gobiernan)
    Tal vez un esquema como ese pero en democracia ( lo que entendemos en occidente como democracia ; vale decir LA TRADICIONAL ) podría ser un esquema que podría conformar un partido político como esquema de sociedad donde se aproveche las parciales verdades de Marx ( la plusvalía) y las parciales verdades de la economía social de mercado ( el emprendimiento y los empresarios generan riqueza)
    Esa es la opinión que me he formado a través de los muchos años que tengo y en que observado los fenómenos y tragedias de la historia
    Leopoldo Drexler

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