Surfeando con Street Artists

por NOAJ SAUER, Artista Autodidacta.

 

Voy a contar las cosas como las recuerdo, no necesariamente como ocurrieron. Había pasado unas horas desde que había llegado de Milán, y otras de haber estado pintando en las calles de Jerusalem (básicamente pintando un ángel caído en frente de la ciudad vieja sobre una madera encontrada en la calle, por favor escribid en un papel si os place el simbolismo) y entonces Eliott Tucker, un british artist, me propuso salir a hacer un poco de street art en plan nocturno. Hum… pues que todavía no se me iba el olorcillo a la vida de la noche de Francia (sí, un poco antes de Milán) y estaba listo para experimentar más cosas a la luz de luna.

Recuerdo que propuse antes tomarnos unas birras en el Abraham Hostel, clásico hostal de la zona de la Davidka, de cervezas a precio moderado, mesas de billar gratis y de cuanto joven perdido por el mundo se le ocurra parar en Jerusalem. De paso, llamé a una amiga argentina, ex novia, bien chula, para presentársela al inglés. Y ahí estábamos los tres con Jazz de fondo, dándole a las cervezas cuando unos alemanes nos desafiaron a lo que en Argentina se llama metegol. El resultado fue el británico pateándole los tujes a los alemanes y los argentinos tomando cerveza y hablando de tiempos mejores. Algo así como ocurre desde hace unos años en cada mundial.

Lo del hostel terminó por la llegada de Soli (Sunny Souza, otro artista británico, una especie de Jim Morrison adolescente con acné y sprays de pintura), quien vino con una mochila llena de colores, mucha paranoia y algo de hash. Nos fuimos los 4 a buscar a otro artista, Inspired (Yehoshua), un mítico street artist que tiene más de 20 años de paredes encima. Esa caminata con Soli no la voy a olvidar jamás, cada pared de Jerusalem tenía una historia que me contaba a medida que caminábamos las calles, “en esa pinté un dibujo enorme, uno de los mejores y la pintaron de blanco luego… en esa otra me agarró la policía y me asustaron muchísimo… ahí ese dibujo lo hice hace 2 años…  esos son de Inspired…” y así, y luego ver a los británicos buscando nuevas paredes, me recordaba muchísimo a cuando recorríamos las playas en mi adolescencia buscando olas para surfear…”esa pared no resiste… esa no, pues deberíamos pisar ese otro dibujo… esa tiene a los polis encima siempre…”. Joder! La noche pintaba una maravilla!

Finalmente, nos cruzamos a Inspired después de buscarlo por diferentes barcillos, estaba acompañado por 2 americanas que corren un programa llamado Art for Life, donde generan eventos sociales a veces a beneficio y a veces solo por placer (la razón por la que nos juntamos los 4 artistas y ellas esa noche también era por un inminente evento en el cual íbamos todos a participar, y eso ameritaba una reunión de negocios). Fuimos a un antro en el cual respirabas cigarrillo y veías oscuridad mientras que las conversaciones eran tus gritos para solo recibir el alto sonido de la música ambiente y bueno, la cerveza estaba genial y nadie se quejaba aunque no entendíamos realmente lo que el otro decía. Cuando todos los sentidos se acostumbraron a esa cueva, Inspired, los británicos y yo nos pusimos a diseñar lo que íbamos a dibujar en unas horas. Lo crudo era que la noche hace largo había empezado y que pisábamos las 3 de la mañana y estaba esa sensación de que esto recién empieza.

Pues cuando ya íbamos por el tercer bar y haciendo tiempo para que la gente de las calles se fuera a sus casas, decidimos borrachos irnos con la Ale, Soli no paraba de encontrar viejos amigos en la calle, Elliot e Inspired buscaban spots e interactuaban de vez en cuando con las americanas. Yo estaba muy feliz ya a esa altura, la noche había sido maravillosa y si bien no había podido pintar nada, pues para mí estaba bien, y conocí gente fabulosa esa noche, gente de la buena, de los que corren la vida para que no se les escape.

Elliot volvió a mi cuarto cerca de las 6 y me mostró un video que hizo de las paredes que llegaron a pintar esa noche. Yo lo miraba fascinado y feliz.

Si quieres surfear y estás en una jodida ciudad, donde la playa es como un mito, búscate un grupo de buenos street artists y deja que te guíen, que te lleven a las paredes y que las recorras con spray, pasando por el vértigo de la cana detrás tuyo y probando las birras, de lo más baratas mejor, que te den esa sensación que lo único que importa es esa noche. Espero encontrarte en algún lugar del mundo, la próxima vez que salgas a verlo.

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