Ciencia ficción judía feminista: II Parte – Marge Piercy

por JORGE ZEBALLOS, Periodista, U. de Santiago. Ex Pahil Hashomer Hatzair.

 

Luego de las pioneras, viene una “segunda ola” de CF femenina. No es de extrañar que las escritoras judías tomasen protagonismo. Ellas son portadoras de una larga tradición de creación fantasiosa de formas de vida artificial por reproducción no heterosexual. El caso típico  es la leyenda judía del Golem de Praga, muy explorada por Marge Piercy en “Él, ella y ello” (1991).

Poeta, novelista y activista política, Piercy es una prestidigitadora con mucha tznius secular. Lleva el pelo estilo Cleopatra y tiene 60 y pico años. Piercy nació en una familia interreligiosa pobre en Cleveland y se crió en la obrera Detroit. El yiddishkeith le viene por su madre, y su contacto con la Shoá por su primer marido, Marci Schiff, un judío francés. Por lo general, la acompaña Ira Wood, su tercer marido activista radial y escritor también. “Somos un equipo”, explica Piercy en cada oportunidad. Siempre responde con precisión, en especial cuando hay tensión entre la vida cotidiana y su espiritualidad: “Presta aguda atención a ese problema que se avecina, pero no dejes que ensucie tu celebración del shabbes”.[1]

Escribe Marge Piercy “las palabras son la magia para abrir el cielo y la tierra”. Me gusta su frase porque ella misma es una especie de Loeb de Praga o Merlín. En efecto, ha utilizado su talento para crear 15 novelas sobre política, erotismo, feminismo, judaísmo y mucho más en el amplio arco del universo CF.

Como poetisa, uno de sus más exquisitas colecciones es “The Art of Blessing the Day: Poems With a Jewish Theme” (2000). [2] En Femspec, ella ha declarado que su poesía le permite “exorcizar sus impulsos autobiográficos”. Y leerla permite conocer confidencias simpáticas, como su aprendizaje del hebreo hace sólo pocos años atrás, o la nostalgia y alegría en “The rabbi’s granddaughter and the Christmas tree”. Pero también, aspectos más íntimos como las rimas sobre su bubbe, Hannah, la hija de un rabino lituano, su zeyde, un sindicalista asesinado mientras organizaba un sindicato de panaderos, o su madre, Bert, con quien tuvo una relación agridulce.

En otra entrevista para Femspec, Piercy narra como las fantasías desafiaron los tópicos de género, tanto como las obras de la imaginación, que afrontaron el Holocausto y el antisemitismo en los Estados Unidos, son responsables por influir en su trabajo. Ella siempre recuerda su infancia en una sociedad emponzoñada por el odio hacia los movimientos sociales que se desenvolvían a su alrededor. Cómo ocurre muchas veces en sociedades autoritarias o fanáticas, el desasosiego provocó en Marge hacer lo que la CF hace: imaginar cómo sería la vida si las cosas fuesen diferentes en la historia.

Por ejemplo, “Él, ella y ello” es una embriagadora novela ciberpunk, una historia de amor en el año 2059, entre Shira, una mujer del mundo moderno, y Yod, un cyborg ilegal. Desde un punto de vista tecnológico, sus vidas son retratadas desde el regreso de Shira desde Yakamura-Stichen, una ciudad multinacional, hasta su shtetl natal de Tikva, una ciudad libre judía. Todo bajo el contexto de una guerra del año 2017, que lo cambió todo cuando un terrorista lanzó un artefacto nuclear que destruyó el mundo tal como lo conocemos.

En la novela, hábilmente Piercy pone en paralelo la historia de Shira y Yod con la de Java y José, donde José es el golem del gueto judío de Praga del siglo XV. Yod el cyborg, aunque se parece a un ser humano, tiene el poder de una gran bomba en su interior. Lo que es aún más sorprendente es que Yod tiene sentimientos y la capacidad de aprender de las interacciones sociales. En otras palabras, Yod puede aprender por sí mismo al experimentar el medio ambiente.

Piercy menciona también muchas otras nuevas tecnologías que surgen después que enclaves de las grandes corporaciones sustituyen a los gobiernos. También hay una nueva disciplina, la psicoingeniería, que ha creado una interfaz entre las personas y grandes inteligencias artificiales. Por ejemplo, Shira es capaz de decir la hora, simplemente al pensar que tenía que saber qué hora era y luego de leer el reloj interno que tiene en la comisura de la córnea de un ojo que tiene implantes de retina, que se utiliza para corregir su miopía hereditaria.

Sin embargo, Piercy describe más, mucho más. Mientras las personas montan Horsicles (caballos robots), transitan por veredas móviles y utilizan autos flotantes, la tarea principal de ese mundo es proteger sus datos contra piratas informáticos. En conclusión, “Él, ella y ello” tiene la capacidad de echar un vistazo a lo que estamos creando en comparación con lo que realmente queremos crear.

 

[1] Horowitz, Sarah. “Marge Piercy”. En, Jewish Women’s Archive (JWA). http://jwa.org/encyclopedia/article/piercy-marge

[2] http://margepiercy.com/portfolio-items/the-art-of-blessing-the-day-poems-with-a-jewish-theme/

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