El desprestigiado hábito lector

por RONNY VAISMAN, Est. 4to Medio, Instituto Hebreo.

 

Lo que define nuestra inserción en la sociedad es nuestro pensamiento y reflexión crítica, la capacidad de influencia en un marco sociopolítico a través de herramientas básicas que puede desarrollar el hombre. Sin esta visión crítica, no seremos capaces de crear cambios en la realidad que afrontamos.

La problemática más importante de las últimas décadas es el paupérrimo hábito lector en nuestra sociedad, abarcando el poco interés, placer, necesidad, noción o el prejuicio (lo que ha sido propiciado por la tecnología) de lo anómalo, estrambótico e innecesario que resulta el acto de leer, limitando nuestro proceso de crecimiento cultural y determinando nuestro futuro.

Esto se liga profundamente con el frívolo cariz que ha asimilado nuestra sociedad, dejando a la lectura como un nimio y baladí pasatiempo, y con el desatino e indiferencia con el que hemos abordado el desarrollo de este hábito, desde la familia, el colegio y hasta las macro estructuras sociales.

La decisión correcta no es la de implantar el hábito en adultos, sino en niños, con el propósito de formar mejores jóvenes ya preparados intelectualmente para desenvolverse en un ámbito de construcción cultural. Pero debemos también fomentar el hábito entre adultos, que luego traspasen la práctica a sus hijos y tener a ambos sectores etarios cargados de ideologías críticas y reflexivas.

Nuestras reflexiones adquiridas en el proceso de crecimiento cultural construyen una sociedad menos superficial, con mayor capacidad crítica, indispensable para el crecimiento histórico. Pero para leer, hay que querer hacerlo, la lectura no puede ser solo un deber, no puede ser solo obligatoria. ¿Cómo incentivar a leer por gusto, por pasión, y no por ser una responsabilidad obligada? Si lo estamos presentando como tal, esperando que la gente lea y escriba, se está cometiendo una contradicción inconmensurable. No enterremos la lectura por iniciativa propia con obligar a leer.

¿Qué tal si buscamos una manera de promover la afición a leer como lo hace la publicidad actual en torno a computadoras, videojuegos y películas? Un método modernizado de atrapar al público con el mundo que constituye los pilares del pensamiento. Lo que hacemos, en cambio, es quitarle todo lo entretenido y mágico a la experiencia de leer, y peor todavía, presionamos para leer, amenazando que al no hacerlo seremos seres menos inteligentes. Esta técnica intimida en vez de incentivar. El hábito lector no se puede presionar, se debe incentivar sin obligar.

Siguiendo un sistema lógico en vez de uno capitalista, expresado en los irrisorios precios de los libros en este país, conseguiremos una sociedad con menor superficialidad y a la vez con personas más críticas y pensantes. Al igual que promovemos la última película de taquilla, incentivemos la lectura. Gratis, sin cargo de ningún tipo, sólo ven y tómalo. La lectura es un ambiente personal y al mismo tiempo social, donde un individuo se desenvuelve en contextos diferentes, con personajes desconocidos y experiencias extrañas e incómodas, pudiendo manifestar luego sus conocimientos adquiridos, enseñanzas, y mejorar la sociedad.

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