Miopía colectiva

por ANDRES ABELIUK, Ingeniero Civil, U. de Chile

 

¿Qué elegiría usted: 100 lucas ahora o 120 en un mes más?
Un análisis racional indicaría que esas 20 lucas extras son una ganancia más que razonable, considerando que una tasa de interés no da más que un 1% mensual. Aún así, numerosos experimentos muestran que la gente toma la opción inmediata. Paradójicamente, si las opciones son 100 lucas en 12 meses más o 120 en 13 meses, los resultados se revierten y la opción popular es esperar un extra mes.

La conclusión que se desprende es que las personas actúan más racionales en la toma de decisiones a largo plazo que en el corto plazo, donde la opción más inmediata pareciera que nubla la mente. Estos resultados incluso tienen reciente evidencia neuronal que corrobora estos resultados. La evolución pareciera que tiene una gran responsabilidad en esto ya que para la sobrevivencia de los animales, las decisiones a corto plazo son preponderantes, de vida o muerte.

En la vida cotidiana, nadie te ofrecerá plata, pero aún así uno se enfrenta diariamente con la dicotomía entre largo y corto plazo. ¿Debiese comprar con tarjeta de crédito o espero hasta tener la plata en efectivo? ¿Compro el alimento más barato o el de mejor calidad? ¿Trabajo horas extras el fin de semana o me relajo y disfruto?

Similarmente, hay decisiones de mucho más alto impacto que enfrentan entre el corto y largo plazo, tomadas por políticos relacionadas a economía, salud, educación, etc. ¿Subir el subsidio a los colegios o hacer una reforma de peso? ¿Subir impuestos o endeudarse como país?
Teniendo como precedente la irracional inclinación de la gente por los beneficios inmediatos, y apelando al doble discurso de muchos políticos, no me sorprendería que sus decisiones sean intencionalmente deficientes. Los políticos lamentablemente sacrifican el objetivo final por una ganancia inmediata, insignificante comparada con buenas políticas a largo plazo, a cambio de ganar o mantener los votos de las personas.

Este actuar del político finalmente es consecuencia de su expectativa de conseguir más votos; como votantes, tenemos la mitad de la culpa. Si comenzáramos a tomar decisiones más conscientes y pensando a largo plazo, también tendríamos, en el largo plazo, políticos íntegros y con metas verdaderamente alineadas a las del país.

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