Los 3 Osos de Milán

por NOAJ SAUER, Artista El Diario Judío.

 

El cuento Ricitos de Oro relata la historia sobre una niña que entra a investigar una casa en medio del bosque. Se siente cómoda probando la comida y las camas de los dueños, pero al ver que eran osos huye espantada tras consumir sus cosas sin permiso. Sin embargo, de los tres osos que yo quiero hablar es de un amigo gay artista y… sus 2 maridos.

Las experiencias más salvajes y exóticas se presentan en Europa. Desde hace unos años, conozco a un gran artista español de Cartagena que dejó las paredes y el street art por el canvas y las galerías, se hizo italiano y vive en Milán. Él continúa siendo mi mentor hasta el día de hoy, nos conocimos por internet a través de los trabajos artísticos de cada uno y finalmente se me presentó la oportunidad de ir a Italia a verlo personalmente.

Algo así como un año antes del viaje, me reveló que era gay y, hasta donde sabía, vivía con un señor italiano mayor a él, como unos 20 años. Pero cercana la fecha de hacer honor a la invitación, me advirtió que había un tercer sujeto más en su nidillo de amor, y era un griego que pasaba los cuarenta. Yo creía que mi conocimiento del mundo gay había crecido mucho en los últimos tiempos (claro, era de los que decía “tengo un amigo gay”), y más desde que clichémente empecé a meterme en el mundo del arte. Pero esta experiencia era como pasar de la niñez a la madurez; entender un trío no me lo imaginaba tan fácil, y si sumamos que era un trío gay, ¡què complicación!

Desde que fue a buscarme al bus stop, empecé una serie de extensas conversaciones y caminatas con mi amigo. Los temas casi siempre giraban alrededor del arte, la homosexualidad y Dios. Me sorprendió mucho conocer más a este hombre tan talentoso, tan seguro de su sexualidad y a la vez, tan preocupado por su relación con Dios. A veces se enervaba cuando me contaba lo que le llegaba sobre los sermones de los pastores y el “infierno asegurado para los gays”. Yo le contaba lo que había aprendido en el judaísmo sobre ese tema, tratando de ser simpático y evitar mencionar que a veces se escuchaba lo mismo del otro lado del Mediterráneo.

Me hizo pensar mucho. Me di cuenta que la intimidad cotidiana de mi amigo no era diferente en nada a la de una pareja heterosexual. Las decepciones, las sorpresas, el esfuerzo, lo bello, lo feo, lo bueno y lo malo. Y a la vez, vivir en un mundo donde eres una minoría, la gente se burla de ti o te ataca, y la fortaleza que se debe conseguir cada día para vivir según la naturaleza que Dios mismo le dio a uno. Ser gay no suena muy distinto a ser judío.

Luego llegó la convivencia con estos 3 tíos maduros, muy divertidos, cada uno con una personalidad muy particular se iban complementando una y otra vez. Les dejo algunas Polaroids que se me vienen a la mente.

Colaborando con el griego en la cocina, que resultó ser chef, y ayudarlo a cocinar una lasagna kosher. Era el más extranjero en esa casa, prácticamente sin idioma, la comunicación era entre un mal inglés y señas. Igual se podía reconocer en él una persona muy suave y sensible en un cuerpo de 130 kg. El problema era que, al no poder comunicarse en las calles de Milán, pasaba la mayor parte del tiempo en la casa frente al ordenador. Me propuse activarlo de alguna forma, y así probé tal vez la mejor lasagna kosher que comí en mi vida.

Hablando con el mayor, mientras me mostraba fotos de él de joven y de sus ex amantes, contándome los cambios del ambiente y todo eso. Fue particularmente hermoso, recordaba a todos sus ex lovers, casi sabía cómo había continuado la vida de cada uno. Había mucha nostalgia en sus palabras, los recuerdos del pelo en la cabeza, de un cuerpo más bello, uno de los estereotipos del mundo oso hace 20 años (me contó que aún siguen dando vueltas sus fotos en internet para los entendidos del porno gay osuno), y a la vez, los recuerdos con mucho afecto por todos esos sujetos con los que compartió su vida.

Moviéndonos en un pequeño auto con los tres adentro, donde sumando que el más flaco pesaba 110kg lo hacía aún más gracioso, yendo veloces por las vías italianas, genial. Conocimos restaurantes judíos y bares que ninguno de los 4 habíamos pisado. La apertura mental que demostraron estos sujetos por mi cumplimiento del kosher no tiene nombre, se desvivían por lograr que pudiera cumplir mis ritos y se imponían a pagarlos encima.

También fueron días de un fumar constante. No me quedó otra que pedir casi implorando que en su casa utilizaran cigarrillos eléctricos después de medianoche; temía por mi vida por estar encerrado en la casa de ellos donde se consumían cigarrillos 24/7.

Como todo en la vida, esta increíble experiencia también llegó a su fin. Me he quedado con ganas de volver a ese hogar de osos, porque lo sentí un hogar, y me ha abierto mucho la cabeza. No solo en que puedes tener un hogar de hombres, sino además en que se puede tener uno de tres también. Finalmente, los consejos son los mismos: aprender a apreciar al otro, a tenerle paciencia y a darle un lugar, como hicieron este chef, este artista y este contador.

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Una respuesta a “Los 3 Osos de Milán

  1. soy gay y judio defiendo mis derechos ,fui a la marcha,y busco algun macho dotado ,me gustan los osos,130 kg y peludos!!!!buena morcilla tambien …………….shalom vet el

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