El show de las guaguas muertas de la Iglesia

por PASCALE FARCAS, Est. 4to Medio, Instituto Hebreo. Presidenta CAIH, Centro de Alumnos Instituto Hebreo.

 

Hace algunos meses, se destapó un gran escándalo por la investigación y artículo publicado por un diario electrónico en que se informa sobre supuestas adopciones ilícitas de muchos recién nacidos ocurridas en las décadas del 70’ y del 80’.

Con estupor, leí como fueron apareciendo cada vez más casos de hijos que curiosamente nacían “muertos”. El factor común de todos ellos era que se trataba de madres jóvenes y solteras, cuyas familias -en la mayoría de los casos- estaban vinculadas a la Iglesia católica y en especial al cura Gerardo Joannon.

Los antecedentes han dejado claro que no se trata ni de hechos aislados ni ocurridos al azar, sino de una fórmula que fue utilizada sistemáticamente por un grupo de personas con un fin preciso: que esas jóvenes embarazadas no “mancharan” la honra de sus familias con un embarazo fuera del matrimonio.

El modus operandi es macabro y sistemático. Se repiten los médicos, las clínicas y el cura, que hacía los contactos entre todos ellos como el orquestador del modelo. El día del parto, en la mayoría de los casos, la madre adolescente daba a luz y luego era informada que su hijo o hija había nacido muerto o había fallecido al poco tiempo de nacer. En otros casos, la madre sabía lo que ocurriría y simplemente aceptaba que su hijo o hija fuese dado por muerto.

¿Qué pasó con estas guaguas? Con lo poco que ya se ha logrado investigar, se ha podido determinar que eran dadas en adopción de forma totalmente irregular, ya que no se realizaba un proceso de adopción legal sino que eran entregadas a otras mujeres que se hacían pasar por las madres biológicas.

Todo esto ya es de por si suficientemente sombrío, pero la historia se pone más oscura aún. El cura Joannon en la mayoría de los casos era el líder espiritual de las familias involucradas y de las jóvenes, y seguramente confiaban en él y esperaban encontrar a un hombre de Dios, lleno de fe, esperanza y caridad. Su rol como pastor es creer con pasión en lo que predica para poder transmitirlo a su congregación y buscar el bienestar espiritual de estas familias, especialmente, de las adolescentes que pasaban por un momento difícil.

Pero lo más increíble y sórdido de todo esto, es que en muchos casos, eran los propios padres de las jóvenes embarazadas quienes se coludieron con los médicos y el cura para mentirles a sus hijas y decirles que sus hijos habían muerto. Estos padres, hoy en día abuelos si es que no volvieron a cometer semejante atrocidad, han vivido treinta o cuarenta años mintiendo a sus hijas, generando un daño irreparable.

¿En qué minuto pasó a ser más importante la supuesta honra de la familia que la vida de un nieto, o la salud emocional e integridad de los hijos? ¿Cómo se puede ejecutar un plan como éste y seguir viviendo con esta mentira, junto a tu hija, por 30 ó 40 años? ¿Cómo pueden estos padres seguir aún hoy manteniendo la mentira, sin ayudar a sus hijas a encontrar a sus respectivos hijos?

Estos casos no pasan por casualidad, pasan en sociedades donde el poder político se corrompe y mezcla con grupos religiosos que buscan dominar y controlar a la gente a través de falsas y ridículas morales que, con la excusa de cuidar el bien y el mal, terminan dañando a seres inocentes oprimidos y condenándolos a vivir vidas llenas de sufrimiento y dolor. Pasan cuando nuestros líderes son impuestos por la fuerza, sin expresar la voluntad de la ciudadanía, apoyados por supuestos guías espirituales para perpetuar su poder y dominación.

La ambición por el poder termina desvirtuando cualquier sistema social, donde en vez de garantizarnos nuestros derechos y libertades, termina silenciándonos a cuatro paredes. El estado, el ejército, la religión, incluso en cierta medida la medicina, son todos inventos del hombre, inventos que tienen por objetivo ordenar las relaciones entre los seres humanos y repartir el poder. Pero mientras estas instituciones dependan de la voluntad de ciertas personas, sus intenciones siempre buscarán resguardar los intereses de alguien en particular.

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