Los judíos que vivimos bajo plaza Italia

por FRANK REYES, Egresado en Ciencias Jurídicas y Sociales, U. Central. Ex Presidente, Juventud Nacional, PRO.

“¿Qué apellido tienes? Reyes. ¿Y Dónde vives? En Maipú. ¿Y… hay judíos en Maipú? Claro, somos muchas familias. ¡Qué pintoresco!”

Cuando Lutero plasmó sus tesis en la catedral de Wittenberg, el contexto era de escases de intercambio de ideas, el debate era estéril en las catedrales clericales. Entre los eruditos de la figura de Martin Lutero, saben bien que su propósito jamás fue fraccionar la iglesia católica, sino más bien, poner ciertos temas en el centro del debate y discutirlos. Poco iba a advertir en aquél simbólico acto de protesta que poco después se fraccionaria el cristianismo, y su acto de protesta reformaría la forma de aproximarse al cristianismo para siempre.

El judaísmo chic en Chile huele a casta egipcia y ofrece al consumidor toda clase de comunidades, menos para los que fueron quedando atrás en el éxodo a Vitacura. El debate sobre “lo Judío” es maquillado- más bien, ser judío es algo accidental en terminología aristotélica- sólo eres judío si tu madre se apellida Levy. La Neshamá y la ética parece ser cosa ancestral, un meta-relato imposible de guiar nuestros pasos en la postmodernidad, no inquieta.

Las lógicas mercantiles han hecho especular a nuestros líderes comunitarios en el modelo rentista, nuestros rabinos han tenido que ceder ante la lógica bursátil y pasar a ser los mozos de directorios conservadores y reaccionarios, realizando encuestas para medir, interpretar y dirigir la Kehila; retirando los centros comunitarios a la zona oriente, ejerciendo una sistemática violencia territorial sobre los judíos que viven bajo plaza Italia.

Y el judaísmo parece cada día más ajeno, cada día más buena onda… Si en algún momento en Chile nos pensaron desde la vereda de la otredad-fue gatillado por una falta de profundización en la relación comunicativa, pero hoy, conocer un judío para la clase obrera parece casi un hito digno de relatar al son de una fogata. Hoy nos contemplan no desde la falta de profundización en la relación social, sino más bien desde la imaginación, desde el mito. Desde la perspectiva del mito, la imaginación es una máquina de construir ficciones. He denominado a este sistema de análisis, la teoría de las distancias, una sencilla tesis para debatir de integración comunitaria.

El centro de la Polis, según Arendt, no es sólo el espacio colectivo donde el ser habita, es el lugar donde se construye la verdad en sentido último, el lugar donde se vuelca lo público y se cultivan los consensos. Si el culto judío se haya a mayor distancia del imaginario colectivo, lejos del centro, mayor es la fascinación por el mito. A menor distancia, las comunidades del imaginario colectivo, aunque parezca de Perogrullo, menor es la técnica y el mito. El personaje judío se construye y se realiza también, en función de la construcción de los otros.

Si aceptamos que el judaísmo chileno se siga cimentando bajo la lógica marginal,  bajo la técnica del aislamiento en Guettos en cerros alejados de la Polis, deberemos hacernos cargo también de la crítica, hacernos cargo de un antisemitismo que fuimos co-constructores de esta fantasía impropia, por doloroso que ello sea.

El desplazamiento no arbitrario de comunidades a sectores de la zona oriente no es producto del azar. En el diccionario del neoliberalismo, jamás se escrituró alguna nomenclatura denominada azar. Este desplazamiento, con gustito de repliegue en guetto, es la antesala de la fabricación de discursos racistas y apologías de odio, aunque concedo también que el odio se capitaliza y muchas veces es transgeneracional.

Se hace imprescindible el retorno comunitario a sectores céntricos de la ciudad, la necesidad de una cirugía  mayor- al repensar la institucionalidad judía chilena. El retorno a un judaísmo donde prevalezca la horizontalidad programática que ofrece la Torah, y no el sistema fálico vertiginoso que ofrecen los mayorazgos comunitarios, donde el liderazgo espiritual fue suprimido para dar lugar a la especulación inmobiliaria y la construcción de un judaísmo chick.

Pienso en un judaísmo chileno donde la literatura rabínica sea más propia que clubes deportivos comunitarios o salones de té, donde la lectura de Arendt, Gershom Scholem y Spinoza sea más próxima que la ebriedad de los bultos literarios que ofrece la secularización. Pienso en un judaísmo no documental, donde la vara que nos mida no sea la noción abstracta sucesoria. Creo escribir desde aquella vena desde donde sangra el judaísmo, hablo desde su vereda más torpe, desde un enamorado que ha perdido la comunicación con aquella reina amada.

10 Respuestas a “Los judíos que vivimos bajo plaza Italia

  1. Tiene gran razon
    El judaismo desde la distancia
    El judaismo que solo se da en chile
    Si eres del santiago de plaza italia abajo y vas de vez en cuando a una sinagoga de las condes eres considerado un extraño que nadie se acerca a ti apenas te ven
    O evaden la mirada para hacerte creer que no te han visto
    Hasta el rabino tiene esa actitud
    Pero la fuerza crece y te das cuenta de lo pequeños que son
    Ya que uno va por ese hermoso shabat que traspasa el egocentrismo de ser visto o considerado manteniendo el silencio y humildad viendo que estas mas cerca de la tora que cualquiera
    Caminas en soledad hacia el templo de hashem solo con el
    Entrando en su casa para cantarle y sentirle y al terminar el servicio sales con la fuerza necesaria para no estar solo o sola vas con la shejina
    Esa que se enciende sin nececidad del ego.
    Sin que sepan tu nombre o donde vives o que sepan como estas
    Solo tu sabes lo feliz de poder estar en shabat y que cuando la distancia no te lo permite por variados motivos deseas tener cerca tu templo pero desde el corazon sabes que tienes el judaismo dentro de ti

  2. los judios que no somos millonarios estamos relegados al olvido, terminamos asimilados por sólo la falta de una vida comunitaria plena que lamentablemente está lejos de nuestros hogares. puesto que aquellos Judíos del sector oriente nos miran con desprecio o lástima (depende de cada cual como mira). yo me siento relegado de las comunidades, no soy millonario, ir a una sinagoga me implica 3 horas en transantiago…. mas encima llego a la entrada y comienza el interrogatorio de bitajon… para después ser parte del olvido colectivo de esa comunidad.

    • Ellos son los judíos que se asimilaron al dinero, en Israel no son nada, no siguen a los tsadikum, se olvidaron de sus raíces.
      Lo que se debe hacer es muy simple unirnos los pobres crear nuestras sinagogas, colegio pagar a un rabino… y seguir el camino que nos señaló Hashem

  3. Maravilloso el artículo… Una perspectiva totalmente certera, frente a una realidad que muchas veces se niega abrir los ojos.

  4. La comunidad lo somos todos, no solo los que viven de Plaza Italia hacia arriba.
    Acaso se les olvidó cómo llegaron nuestros abuelos arrancando lo los nazis y de las guerras.Venian a trabajar y sobrevivir. Y para nada eran lo se dice hoy en día, tirados para arriba.
    Nos falta humildad para con los demás.

  5. me Imagino que si hay interés de más d una familia seria cosa de hablar con algún rabino ,en el Mercaz no se niega la entrada a nadie,si ,ponen ciertas reglas de resguardo es cosa de comprender…

  6. Tanta Razón en su articulo, la primera pregunta es cual es tu apellido d, si no es esquenazi ya te miran con cara larga y si no vives en stgo ya la cosa es peor, Judios clasistas y muy poco solidarios.

  7. Queridos Hermanos,
    Pertenezco al comite gestor de una organizacion llamada Limud la que se caracteriza por su mision y valores que deseo enumerarles:
    Mision:Donde quiera que estes, Limud te llevara un paso mas alla en tu viaje por el judaismo.
    Valores: Aprendizaje,Ampliacion de horizontes Judios, Posibilitar Vinculos, Participacion,Fortalecimiento,Diversidad,Comunidad , responsabilidad mutua,Respeto, entre otras.
    Desde hace tiempo nos hemos estado preguntado , como poder contactar a tantos hermanos que no participan de las actividades de la comunidad por diversas razones, siendo una de las fundamentales el factor geografico.
    Este articulo nos ha dado una gran luz de esperanza .
    Les envio una oferta:
    Queremos acercarlos a Limud sin importar donde vivan para que se empapen de sus valores y vivencias.
    Para no extenderme en este comentario, les ruego enviar a mi mail particular : yudela@gmail.com vuestros nombres y datos de contacto e efecto de darles todos los detalles y decirles una y mil veces que las puertas de Limud estan 100% abiertas para cada uno y que los esperamos con los brazos abiertos al festival de cultura judia transversal que se celebra en Santiago por cuarto año consecutivo y en el mundo desde hace 35 años. Tendremos ademas posibilidad de ofrecer transporte de acercamiento. Esperamos sus correos y coordinemos los detalles.
    El encuentro sera el proximo domingo 27 de Mayo .

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