Corte Suprema de Israel se Pronuncia a Favor de las Conversiones Reformistas y Conservadoras

por IMPJ – Movimiento Israelí para el Judaísmo Reformista y Progresista, y IRAC – Israel Religious Action Center. Traducido por UJR Amlat – Unión de Judaísmo Reformista para América Latina.

En una resolución de la Suprema Corte, promulgada este lunes, la Corte Suprema decidió reconocer las conversiones de los Movimientos Reformista y Conservador, realizadas en Israel sobre la base de la Ley del Retorno. Los conversos recibirán el estatus de olé (inmigrante) y la ciudadanía israelí. La decisión fue tomada por los votos de ocho jueces contra uno.

Se trata de una importante victoria para el Movimiento Reformista y Progresista de Israel tras una batalla de 15 años y 10 peticiones. La jueza Esther Hayut, presidenta de la Suprema Corte, dijo que “el objetivo de la Ley del Retorno es alentar a cualquier judío -ya sea que haya nacido como tal o que haya elegido formar parte del pueblo judío a través de la conversión- a hacer aliá (emigrar) a Israel”.

¿Qué significa esto? La Suprema Corte de Israel reconoce las conversiones oficiadas y certificadas por los movimientos reformista y conservador en Israel sobre la base de la Ley del Retorno.  Estos conversos recibirán la ciudadanía israelí cuando hasta ahora no podían hacerlo.  Anat Hoffman, Directora Ejecutiva del Israel Religious Action Center (IRAC): “La Suprema Corte se solidarizó con estos hombres y mujeres que eligieron ser judíos, y dictaminó una vez más que el Estado de Israel es una patria para todos los judíos, y que el monopolio ultraortodoxo no puede controlar la conversión en Israel”.

El Movimiento Reformista y Progresista de Israel considera la conversión como un acto nacional y religioso básico. Celebramos la decisión de la Suprema Corte. Esta resolución no sólo protege los derechos de quienes realmente deciden unirse al pueblo judío, sino también el estatus constitucional de la Ley del Retorno y los valores fundamentales del Estado de Israel como patria para todo el pueblo judío.

La sentencia de hoy es el paso más reciente en nuestra lucha en nombre de decenas de conversos que llevan más de 15 años esperando que el Estado de Israel reconozca su judaísmo.

Esta sentencia no cambia el statu quo de Israel en cuestiones que involucran religión y Estado, sino que protege la conversión del control del establishment rabínico ortodoxo. Los esfuerzos de cambiar el statu quo provienen del Gran Rabinato de Israel y de sus representantes en la Knesset, que han redactado y están intentando aprobar una nueva ley: la “Ley de Conversión”. De ser aprobada, esta ley permitirá políticas de inmigración racistas, listas negras, intromisión en la vida privada de las personas y un sistema de valores que no es relevante para la mayoría de los ciudadanos israelíes.

La demora en dictar una sentencia por parte del sistema judicial israelí puso de relieve la creciente brecha que hay entre los judíos israelíes y los de la diáspora. Los líderes reformistas y conservadores siempre han estado abiertos al diálogo y el entendimiento, mientras que el Estado de Israel sigue ignorando al movimiento reformista. Este trato no ha pasado desapercibido para la judería de la diáspora: estrechos intereses políticos llevaron al gobierno israelí a impedir el rezo igualitario en el Muro de las Lamentaciones (Kotel) y a institucionalizar la discriminación contra las sinagogas reformistas y conservadoras en Israel. Esta sentencia ofrece la oportunidad de reducir la brecha.

Antecedentes de la Conversión Reformista:

El Movimiento Reformista de Israel cuenta con un tribunal rabínico igualitario, acogedor y pluralista para la conversión. Para evitar el uso indebido de la conversión con el fin de obtener la residencia legal en Israel, el Movimiento Reformista no promueve la conversión de turistas, trabajadores migrantes, residentes ilegales o a quienes carecen de estatus legal en Israel.

El Movimiento Reformista de Israel exige que los conversos se sometan a un año intensivo de estudios antes de acudir al tribunal rabínico. Los conversos se comprometen a llevar un estilo de vida judío, a hacer la circuncisión (hombres) y a sumergirse en la mikve. Los movimientos reformista y conservador convierten a unas 300 personas cada año en Israel.

Anat Hoffman, Directora Ejecutiva del IRAC comenta: “Esta es una victoria histórica y un motivo de celebración. El pueblo judío ha ganado y ahora incluye en sus filas a un número de conversos comprometidos. La Suprema Corte se solidarizó con los hombres y mujeres que eligieron ser judíos, y reiteró la afirmación de que el Estado de Israel es una patria para todos los judíos, y que el monopolio ultraortodoxo no puede controlar la conversión. Estamos muy esperanzados de que esta sentencia ponga fin a las luchas de poder sobre lo que significa ser judío y promueva libertad e igualdad en el proceso de conversión, que cumpla con la Declaración de Independencia y los valores de Israel”.

La World Union for Progressive Judaism (WUPJ) felicitó a sus socios, el Israel Movement for Reform and Progressive Judaism (IMPJ), que, junto con su centro de asistencia judicial, el Israel Religious Action Center (IRAC), han conquistado esta decisión histórica de la Suprema Corte de Israel donde se reconocen las conversiones no ortodoxas llevadas a cabo en Israel a efectos de la ciudadanía israelí, en virtud de la Ley del Retorno. Esta decisión, que ha tardado 15 años en concretarse, representa un hito histórico para el IMPJ y un logro notable para nuestro movimiento.

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