La memoria de en nuestra Educación para definir nuestro Futuro como Sociedad.

por GABRIEL ICEKSON, Est. Biología, U. de Chile.

Desde un punto de vista estructural, nuestros recuerdos son la huella que han dejado eventos captados por nuestros sentidos y en cierta manera cómo hemos procesado dicho evento en ese preciso instante, a través del establecimiento de circuitos neuronales reverberantes cuya estabilización puede durar desde unos pocos segundos a decenas de años.

Esta simplificada aproximación estructural al problema de la memoria nos muestra una de sus propiedades fundamentales, la plasticidad, dado que se caracteriza por su constante susceptibilidad a la desaparición, y no menos interesantemente, a su modificación a través del tiempo.

Por otra parte, la memoria, como todo sistema que se autogenera, posee la característica de tener un devenir impredecible en tanto su estado próximo es determinado por su forma actual de relacionarse con el entorno, siendo esta relación un proceso dinámico en la cual tanto el sistema como el entorno se encuentran en constante ejercicio de cambio recíproco.

Análogamente, llama la atención encontrarse con procesos de similar naturaleza en la memoria colectiva, sobre todo en torno a su carácter plástico y cómo esto nos muestra en el presente vetas posibles de modificación de la memoria a futuro que no pueden dejar de alarmarnos en tanto apreciamos cómo se intenta activamente (y me permito decir también se logra) eliminar y modificar el recuerdo, lo cual por supuesto constituye una poderosa arma de legitimación de las formas del ejercicio del poder ante la masa, en tanto permite consolidar posturas hegemónicas en torno a los hechos, diezmando así  profundamente la capacidad crítica de ésta.

Ejemplos de esto los hay por montones, y no es requerimiento indagar en demasía para encontrarlos, uno de los cuales puede verse claramente y sin necesidad de cruzar la cordillera al analizar cómo se ha empobrecido la formación en ciencias sociales e historia a nivel escolar en tanto se han disminuido las horas semanales de la asignatura, se han eliminado contenidos y objetivos, estos últimos bajo el argumento de la transversalización, lo cual ha culminado en la evaporación de discusiones de suma importancia en la construcción del pensamiento crítico y activo, a todo lo cual se suma el tremendo empobrecimiento en cuanto a la diversidad de miradas que se muestran sobre los fenómenos, lo que incurre inevitablemente en la simplificación de los problemas en torno a la historia y a los procesos de nuestra sociedad, produciendo sinérgicamente desinterés masivo en éstos.

Es innegable finalmente que la memoria constituye un pilar fundamental en la construcción del pensamiento y la acción, haciéndose urgente a raíz de esto la lucha por aunar y estabilizar en el tiempo la mayor diversidad posible de subjetividades en torno a los sucesos históricos en la búsqueda de preservar su exquisita complejidad dinámica a través del tiempo en desmedro de la destrucción de nuestro pasado por medio del establecimiento de posturas hegemónicas que no aportan en más que nublar el horizonte de los infinitos futuros posibles que construimos en cada momento a través de nuestra historia.

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