Buscando la Felicidad

por KAREN LEHMANN, Arquitecta, U. Central.

Todos buscamos ser felices. Esto, ¿significa tener éxito? Pero… ¿qué significa éxito? ¿Y si se ha logrado, garantiza felicidad? ¿Por cuánto tiempo? Podemos tener mucho éxito y ser infelices. Podemos ser muy felices, aunque desde el punto de vista de la mayoría de la gente, no seamos exitosos.

El diccionario nos dice que tener éxito, es lograr el resultado que deseamos. Pero nuestra cultura occidental ha utilizado la palabra éxito casi como sinónimo de poder y de grandes logros económicos y sociales, es decir, de ser alguien que “vale la pena” en esta vida. Y yo agregaría el reconocimiento de los demás, del mundo externo, derivando éxito de exit.

Así, una palabra que se usaba para ver qué tan productivos eran los negocios, se usa actualmente para calificar la calidad de nuestra vida. Se supone que esta sociedad en la que vivimos nos compele a buscar el éxito, a llegar a ser más, ser mejores, a ir en busca de la superación a los ojos de los demás. Sin embargo, hemos constatado ciertas distorsiones que el exitismo produce y, por tanto, nos vemos obligados a rever sus lamentables consecuencias.

Es usual que tanto personas como empresas suelan disfrutar de la brillantez de un éxito que, muchas veces, termina deslustrándose. Es como si la ansiedad fuera connatural al éxito: ¿Será este duradero? ¿Cómo podría ir incrementado? ¿Es acaso un éxito merecido? ¿Qué sucederá conmigo si el éxito se me volatiliza?

El éxito alcanzado sin un justo equilibrio mental emocional puede dar lugar a la arrogancia, la vanidad, la inflación del ego. Podemos vernos arrastrados por los caprichos del ego, dejamos de escucharnos y observarnos, desperdiciando la posibilidad de aprender más profundamente sobre nosotros mismos y distorsionamos, e incluso llegamos a perder, nuestra verdadera identidad. Muchos triunfadores sucumben a la tentación del exitismo y se crean una nueva falsa realidad, dado justamente por esta real relación que tiene que ver con el reconocimiento externo.

Así como sucede con todas las emociones, desde la biología,  la felicidad tiene una explicación fisiológica, resultado de una actividad neural fluida en la cual los factores internos y externos interactúan mutuamente estimulando el sistema límbico. ¿Dónde lo encontramos? ¿Desde el éxito y la recompensa con estímulos y halagos exteriores? ¿Permanece? Aún hoy es difícil responder a esta cuestión. Por esta razón, y desde un punto de vista psicológico, el estudio del bienestar subjetivo parece preferible al abordaje de la felicidad.

Demos un vuelco a la búsqueda de la felicidad logrando el reconocimiento interno, desde el aprendizaje. La pregunta aquí planteada es dónde encontrar la felicidad, si en acontecimientos externos y materiales, o en nuestro interior, en nuestras propias disposiciones internas. Los verdaderos triunfadores son aquellos que saben extraer toda la riqueza potencial de su propia experiencia y utilizarla en provecho de un verdadero desarrollo personal, transformándose en auténticos aprendices de las profundidades de su propia oscuridad.

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