Las millonarias pérdidas de la Concertación

por SAMUEL HUBERMAN, Est. Derecho, U. Adolfo Ibáñez.

 

En un ajetreado escenario de realidades que se contraponen en el día a día, a veces olvidamos los vestigios y cicatrices que el pasado ha dejado en nuestro país, y porque no decirlo, en nosotros mismos. Nos tomen por sorpresa las alzas de los alimentos, los pasajes, las cuentas, como si fuéramos en un barco a la deriva en donde el destino elije nuestra suerte, y nuestra capacidad solo es una herramienta efímera de logros por casualidad.

Así es como vive la mayoría de la gente, “a la suerte de la olla” en el transcurso de sus vidas. Solo quiero hacer mención de algunos hechos para avivar aquellos recuerdos un poco empolvados para que nuestras decisiones puedan tener repercusión.

Nuestro ilustre sistema de transportes que entre junio de 2007 y enero de 2012, sus pérdidas ascienden a más de US$ 3 mil millones, según el Instituto Libertad y Desarrollo. Para los operadores, las pérdidas superaron los US$80 millones. Con las pérdidas, el Fisco podría haber financiado completamente los US$ 2.500 millones que cuesta el plan de reconstrucción de 220.000 viviendas afectadas tras el terremoto de 2010.

La empresa de ferrocarriles del estado EFE tiene una administración evidentemente desastrosa, con pérdidas que ascienden los US$247 millones al 2010 y una deuda de US$2.034 millones. Si bien Chile ya no anda en tren, los ex-administradores de EFE andarán en mercedes-benz, jaguares ¿quién sabe?

“La gallina de los huevos de oro” como le llamaron a las becas Valech, el valor de los aranceles alcanzaba los 9 millones de pesos, más del doble de lo que cuesta una carrera en una universidad tradicional. No obstante, la cifra no llamó la atención ni derivó en una fiscalización a Uniacc por parte del ministerio. Esto fue un desfalco al erario nacional por muchos miles de millones. De acuerdo a las cifras que maneja la agrupación de ex Presos Políticos, hasta diciembre de 2006, el Estado chileno había gastado 4.400 millones de pesos. De esa cifra: “la Uniacc ha recibido 3.300 millones. ¿Donde andarán?, los millones y los estudiantes claro.

Esto se mandó claramente al Parlamento, pero un grupo se opuso. Tras todo este gastadero de millones que están en el zaguán de las causas perdidas, la mitad de Chile podría estar arreglado, y porque no decirlo, hasta se podría bajar el impuesto específico a la bencina en un 50%, pero no,  hemos estado casi 20 años en un barco a la deriva. Los mismos que se abanderan con nuestras necesidades y luchan por superar los problemas de la sociedad chilena, el lucro, la corrupción, etc., han sido sus principales causas. No sigamos cometiendo los mismos errores, porque hay quienes que por estos se mueren de hambre, y otros de la risa.

En estas futuras elecciones, liskor ve lo lishcoaj.

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8 Respuestas a “Las millonarias pérdidas de la Concertación

  1. Que columna más llena de ignorancia, mezcolanza de situaciones y frases cliché.
    Si vamos a generar crítica, hay que estudiar un poco. Falta saber cuál es la justificación del impuesto a los combustibles, estudiar la evolución de los niveles de pobreza en el país en los últimos 25 años, las mejoras en escolaridad, salud pública, alimentación infantil, etc; pues perdónenme, pero hoy en Chile nadie realmente se muere de hambre, como si pasaba hace un par de décadas.
    Sin desconocer el desastre que fue el Transantiago como diseño e implementación de política pública, hoy (tras múltiples cambios realizados, sobre todo por el actual gobierno) existe un sistema de transporte infinitamente mejor que el de las micros amarillas. La idea de que el transporte público debe ser eficiente, de calidad, barato y además autofinanciable, carece de todo sustento. Todos los países que tienen un sistema con dichas características, parte importante de su financiamiento lo aporta el Estado directamente por la vía del presupuesto.
    Lo mismo con EFE. Nadie duda de la existencia de malos manejos, e incluso fraudes por parte de ciertos políticos que administraron dicha institución, pero pretender que esta se autosustente, tanto en cuanto a su operación como a la infraestructura que necesita para funcionar, es ridículo. En ese sentido METRO S.A: es un ejemplo de como deberían funcionar esos sistemas. La operación se autofiancia y la inversión en infrasestructura, sea para su ampliación, renovación o mantención, es costeada directamente por el Estado.

    Lo único que si comparto con el columnista, es que estamos dirigidos por una clase política que se acomodó al sistema, algunos por ideología y otros por conveniencia. Hay muchos más preocupados de llevar agua a su propio molino, que de realizar los grandes cambios que se necesitan.

  2. Yo no inventé las cifras, la mayoría son citas de diarios que podrá usted encontrar.
    La divergencia de opiniones no fundamenta mi ignorancia, pero con humildad sé que estoy lejos de saber todo, sin embargo su comentario no dista de mi opinión exceptuando: “Que columna más llena de ignorancia, mezcolanza de situaciones y frases cliché.” Vaya a decirle eso al Mercurio, a Clarín y La tercera, y si usted no tiene frases cliché, debería.
    No me abandero por ningún partido político, que de basura han llenado los cimientos que alguna vez Chile admiró de sus militantes, pero la Concertación es la viva muestra de la clase política de farandulería, difamación y poco profesionalismo, y si, me sulfura, como a todos debería, cosa que ocurre de igual manera en los partidos de derecha.
    Donde quedaron los políticos como Aguirre Cerda, Alessandri, Jacobo schaulson, Angel Faivovich. En la caja de zapatos de los recuerdos?, porque compararlos a ellos con Goldborne, o Bachellet, Navarrete, ni siquiera se entenderían entre ellos. Esa política es la que un País necesita y sé que usted también está de acuerdo, o por lo menos debería.
    Gracias de todas formas por la crítica, hace que este medio cumpla con su fin, y espero prontamente una columna suya.
    Saludos.

  3. El problema de esta columna radica en su falta de análisis. Se quiere comparar políticas reales (“ser”) con ilusiones (“deber ser”) de un Chile mejor. No me mal entienda, las ilusiones (ideologías, proyectos, sueños, valores) son importantes para hacernos avanzar, pero a la hora de analizar lo que se debe hacer es comparar realidades con realidades, proyectos con proyectos, ilusiones con ilusiones, y no hacer ecuaciones falsas.
    Una posibilidad de análisis es comparar las ideologías o proyectos de la Concertación y de la Alianza. Desde mi punto de vista ambos proyectos no difieren mucho.

    Otra posibilidad de análisis es comparar realidades de Chile y sus vecinos por ejemplo, o de Chile de la dictadura y de la Concertación (que son períodos históricos más o menos de la misma duración). Para hacer esto deberíamos fijar de antemano criterios claros. Seguramente, las personas de derecha elegirán criterios como Estabilidad Macro-económica y Crecimiento, y los de izquierda, Reducción de la pobreza e igualdad. El punto es que de acuerdo a ambas sensibilidades la época de la Concertación supera ampliamente a las dos realidades a comparar ( países vecinos y dictadura) en tres de los cuatro criterios.
    Ahora bien, si lo que quieres es comparar específicamente gobiernos y no épocas, deberías buscar criterios más claros y más específicos, y no las generalizaciones a las que haces mención, que refieren a gobiernos distintos, proyectos distintos, sin un orden y sin una línea.

    Un tercer punto. No creas lo que la prensa dice. Siempre existe una intención detrás. Creo que la idea de “El Diario Judío” es publicar ensayos, con ideas un poco más elaboradas que las que hay en la prensa, en que se analice y discuta, y no un lugar donde se repitan las mentiras que nos cuentan.

    Moadim Le´Simja

  4. Sr Afro, la sociedad se desarrolla siempre desde un principio de políticas normativas del “deber ser” y del como las “mores” sociales van avanzando y cambiando de dirección, no es al revés. Y sí, es bueno de vez en cuando analizar el “esto se podría haber hecho así”, (se llama crítica constructiva).
    Y ya que usted lo pide, me veo en la necesidad de ofrecer al “diario judío” un ensayo, claramente más extenso que UNA página, porque si no me veo expuesto a comentarios de “poco análisis”, ” falta de elaboración, información etc. etc. cosa que me disgusta en demasía, también lo poco concreto de su crítica y la anterior, que van directo a mi postura y no hacia la columna en estricto rigor.
    De todas maneras y fuera del contexto, muchos saludos y gracias por leer!

  5. Samuel
    Si me pides ser mas concreto, te recomendaría centrar tu “crítica constructiva” en un tema específico o en uno general, no mezclando diferentes niveles de análisis, lo que por la lógica es llamado falasia. De este modo, podrás centrar tu argumento de una forma inteligente y en “UNA” página.

    Segundo, no entendí lo “constructivo” de tu crítica. Cuál es tu propuesta concreta? Te parece que frases como “hemos estado casi 20 años en un barco a la deriva” dan cuenta de algo “constructivo”?

    Tercero, “Sr. Afro” suena muy mal, algo así como “Mr. T”, o “Sr. Matanza” o algo así. Me puedes llamar simplemente Afro.
    Modiim leSimja

  6. Estimado Samuel, la crítica fue bastante concreta y directa a la columna. Nunca dije que estuvieras inventando cifras o que estas fueran falsas, dije las utilizas de modo inadecuado, y pretendiendo generar una sensación en el lector que no es tal.
    Lo mismo respecto de las frases cliché, y los diarios que me nombras reafirman lo que digo. Medios de prensa tendenciosos, que tergiversan la información, descontextualizan las declaraciones, etc., sea por ideología o marketing.

    Esto es como aquella prensa que publica fotos de cualquier guerra o abuso de militares contra civiles en algún militar del mundo, y titula “Ejercito de israel……. a los niños palestinos”

    En ningún momento critiqué tu postura de fondo, porque la verdad creo que tampoco la expresaste claramente. Lo único que me quedó claro es que te disgusta la forma en que la Concertación gobernó durante 20 años, y generaste una majamama, juntando una serie de situaciones y cayendo en el mismo vicio de los medios que citaste, frases para el bronce y para generar raiting, desprovistas de sustento.

    Ahora bien, si quieres hablar del desastre de política pública que fue el Transantiago, feliz hablemos, pero en serio. Qué había antes, qué hay ahora, beneficios, pérdidas, financiamiento, y demases.

    Si la idea es poner en evidencia que durante dichos gobiernos hubo quienes aprovecharon sus puestos de poder para sacar ventajas personales, muchas veces a costa del erario fiscal, no hay duda. Pero nuevamente te digo, para que el análisis sea serio, debemos comparar peras con peras y manzanas con manzanas. Así que si el tema es evaluar las pérdidas de una mala política pública, muy bien. Si es evaluar las pérdidas generadas por fraudes al fisco, muy bien también. Lo que no me parece es disparar a la bandada, por si algo cae.

    Creo que la liviandad para informarse y generar una opinión es uno de los grandes males del mundo en que vivimos, y lamentablemente abunda en todos los sectores políticos, socioeconómicos, religiosos u otros.Pecamos de quedarnos con el conocimiento fácil.

    En ese sentido, a modo de ejemplo, decir lo que se podría haber hecho con la plata que el Estado a debido proveer al sistema de transporte de Santiago, me habla de dicha liviandad, pues no existe análisis alguno de cómo se debería haber hecho para generar un mejor sistema, sin subir el costo de los pasajeros y que el Estado no debiese aportar a su financiamiento.

    Más allá de las muchísimas cosas que se dejaron de hacer o que se hicieron mal durante esos 20 años, hablar de “barco a la deriva” me parce simplemente de un desconocimiento de nuestra historia política, social y económica gigantescas. (Prefiero pensar que es desconocimiento antes que tergiversación).

    Lamentablemente en este país, no se como será el resto del mundo, vivimos de los titulares, del populismo y de las encuestas; siendo que en “200 años de historia independiente” todavía no nos sentamos a discutir y decidir que modelo de sociedad es el que queremos construir. Caemos una y otra vez en el cortoplacismo de atacar el problema coyuntural que nos molesta, y no la situación de fondo que lo generó,

    Finalmente, si en algo podemos construir tanto los columnistas como los que te leemos a generar esa discusión, bienvenido sea, ojalá más gente destroce tanto tu columna, como mis opiniones sobre ella. De eso se trata el juego democrático, de participar, ojalá, con el mayor conocimiento posible.

    Si no estamos dispuestos a eso, esto es una pérdida de tiempo sin sentido.

    Saludos.

  7. Me gusta su arrogancia y autosuficiencia, poco contenido y muchas palabras, gran abogado.
    Ambos sabemos que usted no es apto para criticar objetivamente a la concertación, ni yo escribiendo de política, nada malo hay en eso sin caer en patriotismos irreverentes y defensas no fundadas en razones, ya que todos adolecemos de inclinaciones solo por el hecho de nacer en la familia que te trajo al mundo. No es orgullo de lo que puedo argüir que usted ni rozó mi columna con su crítica, sino solamente su divergente posición, que profundamente respeto y difiero, ya que toda la mezcolanza de la que habla usted, sabe perfectamente que tomaron hechos entre periodos de Frei y Lagos.
    Tampoco me venga con que los medios de comunicación son todos unos corruptores de la verdad, acaso usted solo lee la parte de deportes y ve friends?, claramente no lo imagino así, tema que tengo mis grandes dudas con respecto de Mr. afro.

    Pero bueno, las descalificaciones solo desembocan en mas descalificaciones, por lo que me abstengo de comentar nuevamente.

    Sin más, espero haya sido un gran pésaj en familia lleno de alegría etc.

    Mitzvá gdola lihiot ve simjá

  8. Estimado Samuel, lamentablemente parecemos haber caído en un diálogo de sordos que no está llevando esta discusión a ningún lado.
    No se si el problema es mio como emisor que entrega un mensaje en una dirección distinta a la querida o no, pero en fin… Yo seguiré creyendo que mi crítica se dirige a tu columna, la forma en que expresas tu posición y los fundamentos que das para sustentarla, pero nunca al hecho de que opines como lo haces, pero tú no lo sientes así, y estás en todo tu derecho. Lo que si lamento profundamente, es si sentiste que la cuestión era personal, pues nada más lejos de mi intención, por mi parte, la idea aquí es debatir sobre ideas y posturas no sobre personas.

    Concuerdo plenamente contigo en lo de la objetividad de las personas para hablar sobre determinado asunto o criticar alguna situación, pero eso es parte fundamental del debate, nadie llega como un libro en blanco a tomar posición de los diversos temas, sino que todos los hacemos basados en las diferentes experiencias de vida que hemos tenido.

    Respecto a los medios de prensa, por supuesto que si los leo, pero eso no significa que me trague todo lo que dicen, ni menos que me dedique a citar sus frases para el bronce. Y en esto me refiero nuevamente a lo que sucede con el conflicto palestino-israelí, no porque no crea todo lo que dice determinado diario, dejo de leerlo. Es más, hago lo posible por leer prensa con distintas visiones, pues lo que si es en realidad preocupante y peligroso es que busquemos aquellos medios que nos acomodan, y nos remitamos a informarnos a través de ellos (discusión que da para una columna entera).

    Por último me llama mucho la atención que critiques la supuesta arrogancia de mi argumentación, pero que te permitas descalificar personalmente a Afro (a quien no conozco) y que no tomes en parte alguna las críticas que se hacen a tu columna. Creo que como comunidad (y me incluyo) todavía nos falta mucho por aprender, en cuanto a como debe funcionar el debate en una sociedad democrática, y más allá de mis divergencias respecto de tu columna, celebro el que te hayas atrevido a escribirla, a expresar tus puntos de vista y permitirnos a nosotros manifestar los nuestros, sólo así se “crea comunidad”.

    Saludos y jag sameaj para ti también en este último día de la fiesta de la libertad.

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