Si no puedes contra el mal, únete.

por JONATHAN RAPAPORT, Lic. en Psicología, U. del Desarrollo.

 

Somos muchos los que en estas elecciones votamos por algún candidato que no pasó a segunda vuelta, pero probablemente lo veíamos venir. Aun así, nos levantamos y fuimos a cumplir con nuestro deber cívico. Nos levantamos e hicimos lo que solo aquellos que viven en democracia pueden hacer, sin embargo, solo un 49% de quienes podían votar y estaban consientes de que hacerlo es un privilegio lo hicieron. Para el 51% restante, mis más grandes repudios e insultos cual hincha de la gloriosa garra blanca le dedica al hincha de la fiel garra de los de abajo por ser “cómplices pasivos” y perpetuar un sistema rancio.

¿Qué hacemos ahora? ¿Qué hacemos los que perdimos nuestra lucha política? No sé quien dijo lo siguiente, y mis posibilidades van desde Adolf Hitler hasta  Darth Vader, pero cuando no se puede contra el mal, hay que unírsele. Ahora, ¿a qué mal me uno? El debate se centra solo en dos personas, y me enorgullece que sean dos mujeres, pues habla muy bien de nuestro país y del sexo “débil”, que en lo personal creo que lo único débil que tienen son las uñas. Una habla de seguir avanzando, seguir con este crecimiento que a muchos nos tiene contentos, seguir creando nuevos tratados con países súper macanudos, seguir creando empleo buscando alcanzar cifras históricas e insuperables de desempleo, convirtiéndonos en la envidia de Latinoamérica y así una serie de propuestas que miran “hacia adelante”. Por la otra parte, nos proponen transformaciones, nuevas leyes, nuevas reglas de juego y nuevas exigencias para los jugadores, lo cual para muchos es mirar “hacia atrás”.

Ambas apuntan a públicos distintos y a necesidades distintas, y es en este punto, el de las necesidades, donde me concentré para hacer mi balance y decidirme a qué mal unirme. La pirámide de las necesidades de Maslow identifica una serie de etapas en las cuales los sujetos son motivados por las necesidades que van teniendo a lo largo de su vida, y son éstas las que los mueven a actuar en cierta dirección. Cuenta con 5 escalones, los cuales son jerarquizados y cada uno pre-requisito del otro, es decir, cumpliendo un escalón se puede pasar al otro.

Mientras algunos ciudadanos basan su elección en la motivación por el crecimiento, la expansión y la autorrealización (el empleo, los recursos, la propiedad privada) hay otros ciudadanos que creen que faltan muchos chilenos que aún no “nacen”, y por ende ni siquiera pueden llegar a pensar en crecer. Chilenos que ni siquiera pueden satisfacer sus necesidades más básicas (alimentación, salud, educación) y es por esto que debemos plantearnos desde otro punto de vista el dilema de quién queremos que nos gobierne.

Por un par de minutos, no pensemos solo en nosotros, no pensemos en el sueldo de nuestros papás, en nuestra posición socio-económica (que divide descaradamente nuestra sociedad) y que no va a cambiar en 4 años por culpa del próximo presidente, ni en necesidades que no se encuentran en el primer peldaño. Por un par de minutos, pensemos en los que sí se encuentran en ese peldaño, en quienes están agobiados por deudas, en quienes no tienen acceso a la educación, en quienes ven en la delincuencia una especie de emprendimiento o PYME que les da los ingresos necesarios como para tener una antena de Tv Cable en sus casas y una pantalla LED, y que por esto mismo prefieren el sistema de la delincuencia por sobre el sistema educacional. Por un par de minutos, pensemos en esas personas que llevan años haciendo una fila invisible para que un doctor las atienda, esas personas que pueden acceder a un empleo pero que las condiciones socio familiares no se lo permiten, porque viven en un sistema enviciado en donde la respuesta de esas personas es siempre la misma “¿con quién dejo mis hijos?”.

Les pido que no se confundan y que no malinterpreten. Yo al igual que ustedes no perdono los errores del gobierno pasado, no perdono las promesas incumplidas, no perdono los “paso” y no me olvido de la desastrosa performance del 27F, pero si se trata de guardar rencores y sacar cosas en cara, tampoco podemos olvidar el votar por el “SI”, por la perpetuidad de un gobierno asqueroso y descaradamente lejano e insensible al dolor ajeno, descaradamente intolerante con quienes pensaban distintos, y por favor omitan contrarrestar este pensamiento (no argumento) con “¿y los terroristas del MIR?”, porque si eligieron una posición política por el rechazo a la otra, deberían plantearse mejor sus elecciones, ya que eso es tan ridículo como decir “Soy del Colo porque no me gusta la U”.

Ambas mujeres tienen sus “yayitas”. Ambas tienen tejado de vidrio, tal vez una más que otra, pero por favor, ¿de verdad queremos seguir subiendo peldaños mientras otros aún no pasan el primero? Yo puedo vivir los próximos 4 años viendo bajar las cifras de empleo. Yo puedo vivir los próximos 4 años viendo surgir menos emprendedores, pero no puedo vivir 4 años viendo a tantas personas sin educación, sin salud, sin acceso a derechos universales y pagando por sus derechos y deberes.

Como no estudié en vano y sé que las personas recuerdan lo más reciente, les vuelvo a recordar. No tengo tintes políticos comunes, no me representa ningún partido que esté en juego, rechazo a ambas candidatas por igual y al igual que la gran mayoría, estoy descontento con muchas cosas, pero organizados podemos cambiarlas. Ahora es cuando.

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