Ciencia ficción judía feminista – III° Parte

por JORGE ZEBALLOS, Periodista, U. Santiago. Ex Pahil Hashomer Hatzair Chile.

 

Un cometa desde los márgenes del sistema solar judío directo a su centro. La prolífica Pamela Sargent es otra de estas feministas de la segunda ola. Como miles de judíos que crecieron en los 50s, era nieta de judíos asimilacionistas, y apenas pudo, se radicó en San Francisco New Left para explorarla fantasía de una identidad en tensión.

Sargent escribe tanto sobre utopías feministas como sobre raíces judías. A diferencia de Piercy, Sargent fue criada como una judía no practicante. Como buena parte de su generación, sentía una “no definida y vaga identidad”, es decir, se concebía “como destinada a ser una outsider”.

En su ensayo autobiográfico “Jewish Enough” (2004), también publicado en Femspec, ella cuenta cómo muchos de sus amigos de la generación New Left, activistas contra la Guerra de Vietnam y el militarismo, pasaron luego a ser defensores ciegos de Israel tras la Guerra de los Seis Días. Incluso uno de ellos la enfrentó, cuestionándole “¿Por qué estás aprendiendo acerca de nuestros enemigos?” cuando ella tomó una clase de historia islámica.

Sargent explica que se pueden reconocer muchos paralelos entre la ciencia ficción y las comunidades judías. Para empezar, ambas fueron percibidas y/o autodefinidas a menudo como guetos. Sargent ve que ambas comunidades tienen personas que han abandonado sus raíces dentro del enclave que les apoyó y les definió en un comienzo. También que ambas comunidades tienen “comentarios talmúdicos” sobre lo que consideran textos claves.

Otro destacado ejemplo es Cynthia Ozick, donde encontramos golems, dibbuks y patriarcas mujeres para invocar traumas. La fantasía permitió un espacio para que las mujeres judías norteamericanas pudiesen explorar el trauma colectivo y memoria más allá del paper académico o de la novela autobiográfica. Autora de The Pagan Rabbi and Other Stories (1971), Art & Ardor: Essays (1983) y The Messiah of Stockholm (1987), Ozick utiliza la ciencia ficción y la fantasía en su cuento “El Chal”. Allí, Cynthia Ozick crea un personaje que imagina como su chal se convierte en un bebé que debe amamantar en un delirante lager durante el Holocausto. Ozick también explora modalidades de la ciencia ficción en The Cannibal Galaxy (1983), que se ocupa de los inmigrantes supervivientes del Holocausto en los Estados Unidos.

En la novela de The Puttermesser Papers(1997),Cynthia Ozick crea un personaje sólido. Se trata de Ruth Puttermesser, una moderna mujer judía, muy educada y con mala suerte en el amor, que trabaja como abogada en un bufete aristocratizante. Puttermesser crea un golem femenino de la tierra de unos maceteros para que le sirva como la hija que nunca tuvo. La golem ayuda a Puttermesser a ser electa alcaldesa de New York, pero la golem empieza a perder el control y ella deberá combatir intelectualmente con la criatura.

Como Ozick, muchas otras escritoras judías no exclusivamente de ciencia ficción han utilizado la fantasía como recurso. Por ejemplo, la cuentista Julia Ecklar para su cuento “Ice Nights” (1992) creó un personaje judío llamado Rachel Tovin, una inspectora conservacionista interplanetaria.

Las escritoras israelíes han intentado hacer ciencia ficción feminista también. Viene a mi cabeza “And She Is Joseph” de Nurit Zarchi. En esta historia, el José bíblico es reinventado como mujer, y Zarchi sacude al lector cuando examina sus supuestos. La autoridad “del macho” del discurso bíblico y religioso es inmediatamente deconstruido. Zarchi analiza los problemas morales pero desde el punto de vista de la mujer inteligente. No es sólo un cambio en el tono de voz, es mucho más. Te hace recordar a Golda Meir, celebrando las reuniones de gabinete informales en su cocina mientras hacía la sopa de pollo.

La ciencia ficción también fue usada para mostrar cómo los matrimonios mixtos entre los judíos y cristianos les pareció tan poco naturales a la generación de sus padres como un matrimonio entre un judío y un extraterrestre, como se puede leer en “Look, You Think You’ve Got Troubles” (1969), la historia de Carol Carr sobre una linda chica judía que se casa con un alienígena. El diálogo clásico es tanto válido para la ciencia ficción como para el judaísmo: “And the baby, whatever it turns out to be – will it be a Choptapi or a Jew? ‘Jew, shmoo,’ Saidi says with a wave of dismissal.”[1]

 

[1] Carr, Carol. “Look, You Think You’ve Got Troubles”. En, A Pocketful of Stars (Damon Knight, ed.) Garden City, NY: Doubleday (1971; c. 1969); página 207.

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