Nuevas viejas estrategias de dominación Imperial

por DANIEL TOPAZ, Psicólogo, U. Diego Portales.

 

El devenir político de nuestra América implica considerar al menos dos ejes: por un lado, los procesos de construcción de sujetos sociales y políticos, la acumulación de fuerza o poder popular y la memoria social. Por otro lado, es imperativo reconocernos en un cuadro de centenario colonialismo militar, económico, político, científico y tecnológico.

Cuando echamos luces sobre las tensiones, contradicciones y conflictos en la Patria Grande que soñaba Bolívar, no podemos pecar de ingenuidad, omitiendo la agresiva arremetida del Imperialismo Yankee. En el período 2000-2014, hemos sido testigos de asonadas golpistas, intentos de putsch, golpes de estado exitosos y a la vez un gobierno en Washington reconociendo a los usurpadores cómo legítimos gobiernos.

Todo esto, curiosamente cuando quien caía era un “enemigo” de la política de la cúpula de 7 instituciones que encabezan el “Complejo Militar Industrial” que ya denunciaba John F. Kennedy antes de ser ejecutado en plena calle. Y es que el “patio trasero” de los Estados Unidos representa un puzzle complejo para la Doctrina de seguridad “hemisférica” que contempla la “defensa” de EEUU.

Latinoámerica de la mano de Chávez y otros líderes de izquierda consiguieron revertir el cuadro de disciplinamiento al que venía acostumbrado el Norte. Además, la estrategia de aislamiento de Irán (aniquilamiento y ocupación de sus vecinos Iraq y Afgánistan) no ha resultado cómo se esperaba, y sumado al desacato israelí de alinearse sumisamente (sino todo lo contrario), se configura un difícil panorama en la geopolítica del Imperio.

Washington acepta de facto la actual situación de Crimea que queda en manos rusas, aunque está decidido a no replegarse más, continuando el financiamiento de grupos nazis y nacionalistas ucranianos y de otras regiones de la ex- URSS, tal como lo hizo para deponer al anterior gobierno ucraniano.

La debilitada posición de EEUU en el concierto global impone en la agenda geopolítica del Imperio volver a su situación previa a la revolución cubana; un cuadro de América Latina domesticada para, desde esa plataforma y trinchera, arremeter contra objetivos a más largo plazo.

En el corto y mediano plazo, Venezuela es el enemigo número 1 de la región y se elige contra su gobierno la estrategia de golpe blando. Sin embargo, un objetivo de más largo plazo es un gigante que despierta con fuerza. El hecho que alrededor de las fronteras del territorio brasileño se han instalado cerca de 23 bases militares yankees, da evidencia que estamos solo en ciernes de la agresividad de la nueva arremetida del Imperio.

Aunque vemos para el corto plazo intervención directa en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Cuba, éstos son solo cabezas de playa para iniciar una intervención cada vez más directa contra objetivos mucho más complejos.

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