Alquilando vientres

por GUSTAVO MICHANIE, Representante JAG – Judíos Argentinos Gay.

 

Los nuevos modelos de familia, de dos mamás o dos papás, son uno de los centros de las miradas de hoy. El eje de estos nuevos vínculos debe ser parte de los temas que como sociedad debemos trabajar, entendiendo que los caminos para llegar a ser padres pueden ser variados.

En algunos casos es más complejo que en otros. Las mujeres lesbianas que quieran ser madres deberán contactarse con algún centro de fecundación asistida y allí poder encontrar el donante para poder utilizar en el proceso.

En el caso de los hombres gay que quieran ser padres (omitiendo el tema de la adopción), necesitan de la subrogación de vientre, o más fácilmente un alquiler. Si bien en Latinoamérica este tema aún no está legislado, varios países en el resto del mundo ya lo permiten, como Estados Unidos, India, Rusia y Ucrania.

El alquiler de vientre es una realidad cada vez más cercana. En la mayor parte del mundo, las leyes se han adecuado a este proceso, volviéndolo mucho más sencillo.

En la subrogación gestacional, se extraen óvulos de la madre o de un banco de donación de óvulos y se combinan con el esperma del padre en un proceso in vitro. Cuando el óvulo es fecundado, se traslada el embrión a un útero subrogado o de alquiler. La madre que termina el proceso gestacional no tiene ningún vínculo genético con el bebé.

¿Cómo se empieza? Se debe crear un arreglo previo en donde se entiendan y acepten las consecuencias emocionales y financieras de una subrogación. También es necesario entender las leyes estatales en donde se dará a luz y en donde viva la madre de alquiler, y adecuar el tratamiento a éstas.

Tanto los padres que solicitan este proceso, como las madres que alquilan su vientre, son sometidos por las distintas agencias que los interconectan a exámenes emocionales y psicológicos para que estén conscientes, durante todo el embarazo, de los cambios que va a haber en su cuerpo y que, finalmente, el bebé estará con sus padres genéticos. Como cualquier proceso de reproducción asistida, se debe estar preparado emocionalmente para esperar a tener éxito hasta en el segundo o tercer intento.

Cabe destacar que las madres en alquiler están dejando de ser una opción exclusiva de matrimonios heterosexuales, dándose un gran incremento de encargos de parejas gay o de un padre gay, constituyéndose un servicio cada vez más utilizado dentro de la comunidad gay internacional, ayudando a realizar el sueño de ser padres y constituir una familia en igualdad de condiciones a las de una pareja heterosexual.

En Europa, el fenómeno acaba de empezar, y se trata de una práctica cada vez más difundida. Pero a lo largo de Latinoamérica, todavía hay miles de kilómetros de prejuicios que derribar.

Superados todo tipo de exámenes médicos y psicológicos, sólo falta esperar el día que será, sin duda, el más feliz de nuestras vidas.

 

*Datos tomados de VDA Fertility Consulting y Lotus Blossom Consulting

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