El uso político del fútbol

por RENATO HUARTE, BA en Pedagogía y Filosofía, UNAM. Esp en políticas culturales y gestión cultural – UAM, INBA y OEI. MA en Filosofía de la Ciencia UNAM, y Est. PhD en Filosofía UNAM. Profesor de Filosofía judía en la Universidad Hebraica en México y UNAM.

 

Hasta este año, los mundiales de fútbol llevados a cabo en el continente americano no habían sido nunca ganados por equipos europeos.  El fútbol en el formato mundialista no sólo está basado en un modelo de Estado-nación, en donde los mejores futbolistas salen a la cancha representando a la “nación” incluida en el territorio, las leyes y el gobierno.  Pareciera que se desdibujaran las diferencias étnicas, sociales, económicas y, sobre todo, las políticas.

Ya Francisco Franco decidió incidir en el fútbol español, provocando la hasta hoy rivalidad entre el Real Madrid y el Barcelona, entre el bastión de la identidad franquista y el legado del republicanismo.  Y como muestra, el botón de los “trámites burocráticos”  para que de Di Stefano, “la saeta rubia”, fuera al Real Madrid y no al Barcelona. (http://youtu.be/HYECZv8CSec) por decreto del gobierno. ¿Qué implicaciones políticas tuvo esto?

Se han hecho estudios sobre el tema en distintos espacios latinoamericanos, como puede ser la tesis de Marcelo Schejtman en torno al uso político del mundial del ‘78 por la dictadura argentina, señalando que resultaba no sólo tolerable, sino necesario tener y ganar un mundial en Argentina como forma de mantener a los argentinos creyendo en una causa común.  La Junta Militar tramó el mundial como un acto de propaganda, dejando a Argentina como un lugar de respeto de los Derechos Humanos frente a la comunidad internacional, coronándose ese año como campeón.  En el partido definitorio entre Perú y Argentina, visitaron los vestidores, antes y después del partido, no sólo Videla sino el propio Henry Kissinger (http://youtu.be/tTyMCif-dT0).

En Brasil, no sólo recordamos el histórico 7-1 que le propició Alemania en cuartos de final, sino las protestas callejeras por la inversión de miles de millones de reales en estadios y no en otro tipo de infraestructura más necesaria para los brasileños.  Sobre todo a partir del mundial de 1970, en el que Brasil gana en México, se usa el fútbol para crear el “Campeonato Nacional”, también para encaminar los ánimos sociales.  El acompañamiento de la dictadura a la selección fue importante.  La renuncia de directores técnicos, la selección de la “mejor selección” que jamás tuviera Brasil, nada era coincidencia. Pelé reaparece en este momento.  (http://youtu.be/U5_6BapNcco) “Pra frente Brasil” se convirtió no sólo en la canción donde todo Brasil estaba bien con el fútbol y la playa, sino en  un “himno” de la dictadura.  ¿Cómo se va a enfrentar el Pentacampeón ahora con los problemas cotidianos de la sociedad brasileña?

El caso mexicano da cuenta del uso político del fútbol en épocas democráticas. El gobierno actual del PRI de Peña Nieto procuró incorporar en la Cámara de Diputados una serie de reformas constitucionales, levantando sospechas no sólo por el contenido de las mismas (energéticos, reformas políticas y telecomunicaciones) sino especialmente por el momento propuesto para (no) ser discutidas: durante los partidos de México en la copa del mundo.

¿Qué nos da el fútbol como sociedades latinoamericanas? ¿Es acaso una válvula de escape para no ver la realidad? ¿Un mal necesario para mostrarle al mundo que en algo “somos buenos”?

¿Dónde está el límite de un espacio deportivo cada vez más fuertemente mediatizado?  ¿Cuál es el rol de los Estados nacionales latinoamericanos frente a la necesidad de darle sentido a tantos años de frustración en distintos espacios de nuestras sociedades?  Ahora, sin mundial, ¿qué vamos a hacer?

“…desde hace tiempo —exactamente desde que no tenemos a quien vender el voto—, este pueblo ha perdido su interés por la política, y si antes concedía mandos, haces, legiones, en fin todo, ahora deja hacer y sólo desea con avidez dos cosas: pan y juegos en el circo.”

No sólo en tiempos de dictadura, sino también dentro de regímenes democráticos sigue existiendo un uso del fútbol como elemento político.

… iam pridem, ex quo suffragia nulli uendimus, effudit curas; nam qui dabat olim imperium, fasces, legiones, omnia, nunc se continet atque duas tantum res anxius optat, panem et circenses. (Juvenal, Persio. Sátiras X, 77–81 en Gredos, Madrid, 1991, p. 334. Traducción de  Manuel Balasch)

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