Quien vivirá y quien morirá

por LEANDRO GALANTERNIK, Lic. en Administración, U. de Buenos Aires. Posgrado en Juventud, Educación y Trabajo de FLACSO. MA en Organizaciones sin fines de lucro, U. Hebrea de Jerusalem. Representante judío en la Red Juvenil Interreligiosa de Religiones por la Paz para América Latina y el Caribe.

מִי יִחְיֶה וּמִי יָמוּת “Quién vivirá y quién morirá”, así canta una de las poesías más profundas de la liturgia de los Iamim Noraim, Rosh Hashana e Iom Kipur. El servicio religioso de musaf se compone de piutim (poesías) que intentan condensar la solemnidad de estos días. Sea uno religioso o no, creyente o no, estas palabras no pueden pasar desapercibidas.
Según nuestra tradición, el mundo es juzgado en estos días: Tres libros son abiertos en Rosh Hashana: uno por los completamente malvados, uno por aquellos completamente justos, y uno para aquellos entre ambos. Los completamente justos son inmediatamente inscriptos en el Libro de la Vida. Los completamente malvados son inmediatamente inscriptos en el Libro de la Muerte. El futuro de aquellos que quedan entre ambos queda en suspenso desde Rosh Hashana hasta Iom Kipur, es en este momento que quienes así lo merecen son inscriptos en el Libro de la Vida, y quienes no lo merecen son inscriptos en el Libro de la Muerte. (Talmud Babli Rosh Hashana 16b)
La pregunta “Quién vivirá y quién morirá” expone esa solemnidad e introduce una parte de Unetane Tokef donde frase a frase se reflejan las dificultades de la vida, situando a cada uno de nosotros en el umbral entre la vida y la muerte. Como cualquier poesía, Unetane Tokef puede ser leída, interpretada y sentida de infinitas maneras, ¿la lectura será antropocéntrica o teocéntrica? Si el poder de decisión lo dejamos en manos de Dios o lo hacemos propio. Este año, con bastante jutzpá (algo así como falta de respeto), ante Él, elijo la primera lectura para compartir algunos pensamientos:
מִי בְקִצּוֹ וּמִי לא בְקִצּוֹ Quién a su tiempo y quién antes de él. El tiempo es igual para todos, lo tornamos relativo según el uso que hagamos. Cómo nos comportamos con nosotros mismos y con los demás cada día, cada hora, cada minuto de nuestra existencia. Todo tiene un tiempo, seamos nosotros quienes decidamos cuándo es nuestro tiempo para cada cosa.
מִי בַמַּיִם. וּמִי בָאֵשׁ Quién por fuego y quién por agua. Si el fuego de la ira nos consumirá o podremos sacar provecho de situaciones complicadas. Si nos ahogaremos en un vaso de agua o encontraremos siempre el vaso medio lleno, saliendo adelante con optimismo de cada situación.
מִי בַחֶרֶב. וּמִי בַחַיָּה Quién por la espada y quién por bestias. Accidentes suceden y resultados no deseados pasan. Tomemos consciencia para no ser nosotros los que cometemos esas imprudencias a las que disfrazamos de accidentes para liberarnos de la culpa. Usemos la espada para el arado y la cosecha para no convertirnos en bestias.
מִי בָרָעָב. וּמִי בַצָּמָא Quién por hambre y quién por sed. Decidamos convertir la sensación de hambre en acciones concretas para que menos personas sufran. Que la sed de poder que ciega la bondad de las otras personas y la empatía propia, importando solamente el yo, sea relegada por el respeto al otro y el trabajo conjunto.
מִי בָרַעַשׁ. וּמִי בַמַּגֵּפָה Quién con estruendo y quién por una plaga. Algunas personas generan conmoción generalizada, a veces por sus acciones positivas, pero otras veces por las negativas. Este año que comienza, generemos estruendos de bondad y compañerismo, de buenas acciones y amor, contrarrestando la plaga actual de la competitividad, el individualismo y el éxito inalcanzable.
מִי בַחֲנִיקָה וּמִי בַסְּקִילָה Quién estrangulado y quién apedreado. Las nociones bíblicas de la pena de muerte son gráficamente poderosas. Aunque la propia tradición haya anulado su viabilidad hace tanto tiempo, resuena en nuestros días la fuerza que uno puede ejercer sobre otro. El estrangulamiento suele ser uno contra otro, pero el apedreamiento, muchos contra uno. Sepamos medir nuestras fuerzas en los conflictos personales para no dañar y no sumarnos al colectivo cuando lo que se está haciendo es denigrando a una persona.
מִי יָנוּחַ וּמִי יָנוּעַ Quién descansará y quién errará. El juego de palabras en hebreo es brillante. Un leve cambio transforma la realidad del ser. Errar, no es el antónimo del descanso sino una de las tantas posibilidades. Depende de cada uno saber cómo hacer que cada jornada y camino nos eleve a la tranquilidad y la plenitud en lugar de hacernos vagar.
מִי יִשָּׁקֵט וּמִי יִטָּרֵף Quién vivirá en armonía y quién apresurado. Antes que los celulares se apoderen de nuestro entorno completamente y que las relaciones pasen a ser meros “me gusta”, aprendamos que la armonía no es sólo tranquilidad, que no siempre rápido es bueno y que viviremos mejor en sintonía con el mundo que nos rodea.
מִי יִשָּׁלֵו. וּמִי יִתְיַסָּר Quién disfrutará de la tranquilidad y quién sufrirá. Obviamente conectado con la frase anterior, la tranquilidad o el sufrimiento son muchas veces consecuencia de nuestras propias acciones. Hacer sufrir no puede dejarnos tranquilos, como tampoco podemos estar plenamente en paz mientras haya alguien sufriendo.
מִי יֵעָנִי. וּמִי יֵעָשֵׁר Quién empobrecerá y quién enriquecerá. Pirkei Avot pregunta: ¿Quién es rico? y responde: quien se contenta con su parte. Que este año traiga bendición y abundancia, pero más que nada, que nos permita reflexionar sobre la maravillosa vida que cada uno tiene, cada uno con su parte. Enriquezcamos nuestros corazones, nuestras amistades y nuestros lazos familiares. Hagamos justicia, acompañando a quien le toca empobrecer en lo material o en lo espiritual.
מִי יִשָּׁפֵל. וּמִי יָרוּם Quién será degradado y quién exaltado. Hagamos el esfuerzo para exaltar lo mejor de cada persona y tengamos mucho cuidado al marcar errores y diferencias para no degradar.
מִי יִחְיֶה וּמִי יָמוּת “Quién vivirá y quién morirá”, Depende de cada uno si este año viviremos o será solamente la mera transición del tiempo. Cada elección que hagamos modifica nuestro presente, marcando con fuego el futuro tanto nuestro como de quienes nos rodean. Sepamos hacer las elecciones que nos lleven a inscribirnos en el Libro de la Vida.

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