Quien controla la muerte controla la vida: la lucha contra la dominación del Rabinato Ortodoxo del negocio de los cementerios en Israel.

por RODRIGO AFRO REMENIK, Sociólogo, U. Católica. MA en Historia de América Latina, U. de Tel Aviv. Sheliaj de la Agencia Judía para Hashomer Hatzair América Latina en Buenos Aires, Argentina.

La frase que da título a este ensayo no tiene un sentido mágico o espiritual, tampoco es una de las Enseñanzas de Don Juan o de alguno de los nuevos místicos que andan dando vuelta, sino que en el Israel de hoy y en muchas comunidades judías del mundo es parte del sistema de dominación imperante. La muerte es el centro de la bio-política judía. La muerte es el centro del sistema de dominación de los judíos sobre otros judíos.

Específicamente en Israel este sistema de dominación está representado por “Jevra Kadisha” (“La sociedad santa” en Idish) una organización no-gubernamental encargada de todos los asuntos relacionados con la muerte y los entierros. Jevra Kadish hubo en todas las comunidades judías en el mundo, pero en la antigüedad era ejercida voluntariamente, sin obtener ningún tipo de recompensa o utilidad por los servicios prestados.

En la actualidad, no es así. Jevra Kadisha en Israel es una empresa como cualquier otra, con miles de empleados en el país, inversiones, terrenos, etc. Controlan los 140 grandes cementerios (de los más de 600 en total), lo que representa cerca de un 95% de los entierros en el país. Cada entierro tiene un valor de 12.000 shekel (4.000 dólares) y si multiplicamos este dato con la cantidad de muertos en el país, unos 38 mil al año (568 cada 100.000 habitantes – la cifra más baja en todo el mundo), obtendremos las proporciones del negocio: 456.000.000 shekel.

A partir de sucesivos reclamos por la forma monopólica del mercado de la muerte, en 1995 se aprueba una ley que obliga a Jevra Kadisha a firmar un acuerdo con el Seguro Social Israelí, para que este se haga cargo de todos los costos funerarios sin poder cobrar directamente a las familias de los difuntos (excepto 4 cementerios especiales y la construcción de mausoleos en altura).

Las obligaciones de Jevra Kadisha (o cualquier organismo que firme con el Seguro Social) son traslado del cuerpo al lugar del entierro, preparación de la tumba, limpieza (tehara) y vestimenta del difunto, y servicios de entierro como Jazan y paleadores.

Si bien con la firma del acuerdo entre Jevra Kadisha y el Seguro Social se regularizó el monopolio del mercado de la muerte y este fue asumido en su mayor parte por el Estado, no se acabó con esto el estado de dominación y control que ejerce Jevra Kadisha (y así la minoría religiosa) sobre toda la sociedad, especialmente con los laicos y judíos que son puestos en cuestión por el rabinato ortodoxo.

Para estos efectos, Jevra Kadisha dispuso de sectores espaciales para los que son considerados por el rabinato ortodoxo no-judíos y por los que son considerados “judíos dudosos”. Estos “sectores especiales” tienen un status intermedio entre la zona “judía pura”, y las tumbas para personas que se suicidan, las que están situadas fuera de las fronteras de los cementerios como forma de simbolizar el rechazo hacia las personas que atentaron contra su vida.

Esta forma de dominación es tan efectiva, que según una encuesta realizada en 2006 por el Centro Gutman y el Instituto Israelí de Democracia, para un 94% de la población judía en el país es importante o muy importante realizar los ritos religiosos de entierro, los que incluyen “shibáa” (7 días de reposo después de la muerte de un familiar directo), rezar el “kadish” cuando muere un padre y realizar los otros ritos religiosos de entierro.

De esta forma, los ritos de entierro se transforman en la ceremonia religiosa con mayor aceptación dentro de los israelíes, lo que le da a la minoría ortodoxa la autoridad para determinar quién es judío y bajo qué criterios alguien puede ser considerado como parte de la “comunidad de extintos”.

A partir de la década del ´80, el abogado Abraham Gal comenzó la lucha contra el monopolio (económico) y la hegemonía (cultural) ortodoxa de la muerte. Gal creó la fundación “Descanso Cierto” que se fijó como objetivos “cambiar la cultura de entierros en Israel”, “dar a cada persona un entierro digno sin coherciones impuestas” y crear cementerios civiles libres e igualitarios, sin diferencias de status.

En la década del ´90, Gal llevó a cabo una serie de ofensivas legales y públicas que dieron lugar a diversas sentencias judiciales y leyes que permiten los entierros igualitarios de acuerdo a la voluntad y la conciencia de cada difunto y sus familias. En una ley histórica aprobada en 1996, se obliga a que en los 21 cementerios más grandes de Israel se reserven terrenos para realizar entierros “civiles” (no religiosos).

Sin embargo, en un relevamiento realizado en 2007, se descubrió que en solo 5 lugares habían sido levantados cementerios civiles. El primero de estos cementerios civiles fue fundado en 1999 por la Fundación “Descanso Cierto”  a sólo 100 metros del límite municipal de Beer Sheva, para así impedir que el gobierno municipal y la comisión religiosa local torpedearan la creación de este nuevo “Beit Almin”. Hasta fines del 2007 habían enterrados en este cementerio cerca de 2000 personas.

En 2005 se fundó el segundo cementerio civil en las proximidades de Haifa donde habían sido enterrados, hasta finales de 2007, 9 personas.

Además “Descanso Cierto” ha instituido 18 fundaciones locales con el fin de crear nuevos cementerios civiles, sin embargo hasta la fecha no se ha logrado crear nuevos “campos santos” y así quebrar la hegemonía ortodoxa sobre la muerte.

Un paso importante en este sentido fue la creación del cementerio civil en Kfar Saba en Mayo del 2009, ya que fue el primero que se fundó en el terreno municipal de una gran ciudad. Hasta fines del año pasado, más de 50 personas habían sido enterradas en el lugar y más de 100 terrenos para tumbas han sido solicitados.

Lo lento de este proceso da cuenta de los grandes intereses económicos, políticos, culturales e identitarios que están en juego, pero también de la enorme necesidad que existe en Israel de romper la hegemonía y el control sobre la vida y la muerte que tienen los religiosos ortodoxos, sobre todo por la gran diversidad y multiculturalidad existente en Israel y en todo el pueblo judío.

Como en otros caso, también en éste la lucha es ardua. Sin embargo, siempre existe la esperanza y la necesidad de continuar perseverantemente este camino de apertura y tolerancia. Lograr que no nos controlen la muerte llevará también a que no nos controlen la vida.

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