La Esclavitud de lo material y nuestra estrechez mental: saliendo hoy de Egipto.

por JEREMY LEVY, Est. Derecho, U. de Chile.

 

Como pueblo, acabamos hace un par de días de celebrar una de las noches más elevadas del calendario judío; la noche del Seder. Es curioso el hecho de que relatamos detalladamente la esclavitud de nuestro pueblo en Egipto y su posterior Éxodo, pero obviamos un detalle oculto, de real importancia en todo este relato. Nuestros sabios comentan que solo el 20% del pueblo salió de Egipto hacia la libertad espiritual y física, el resto de nuestros compatriotas decidieron no salir y quedarse en la estrechez mental de mitzraim, muriendo en ese lugar. El lector atento a estas alturas debería tener una pregunta en su mente. Si estamos hablando de una esclavitud extremadamente horrorosa y cruel, ¿cómo es posible que hayan existido personas que decidieran quedarse, y más aún que hayan sido la gran mayoría del pueblo?

La respuesta nos entrega varios mensajes importantes. Di´s ejecuto las 10 plagas durante un período que se extendió por un año completo. Durante ese año, los israelitas tuvieron descanso de su extenuante labor como esclavos y tuvieron tiempo para maravillarse con los milagros abiertos que Di´s realizaba mostrando su omnipotencia sobre toda la creación. Fue justamente durante ese año entero de descanso que la gran mayoría de los israelitas optó por quedarse en Egipto, viendo que la situación para ellos ya había mejorado con el término de la esclavitud. Pero las razones para quedarse son más profundas que eso. El éxodo es más que la liberación de un pueblo oprimido, es la creación, el parto de un nuevo pueblo, un pueblo elegido para propugnar el monoteísmo como principio fundante de la espiritualidad del hombre, y los que se quedaron no estaban dispuestos a dejar la idolatría imperante en Egipto ni su posición social o sus riquezas.

Di´s realizó las plagas en un año entero para clarificar quienes eran los que estaban verdaderamente dispuestos a entregar todo de ellos, salir a la incertidumbre del desierto para nacer nuevamente en un pacto eterno, que perdura hasta hoy, después de siglos de persecución, en contra de todas las estadísticas históricas.

La decisión a la que se vieron enfrentados los israelitas, es la misma decisión a la que nos vemos enfrentados nosotros cada día. ¿Cuánto estamos dispuestos a dejar de lado por hacer lo correcto? ¿Con cuánta fuerza los falsos valores nos esclavizan y nos ciegan, encerrándonos en un mitzraim del que no queremos salir? ¿Somos capaces de dejar de lado nuestras riquezas y comodidades aquí en Chile para hacer Alia y concretizar el sueño sionista? ¿Vamos a tener la fortaleza para mantener viva nuestra alma judía en una sociedad que es ajena a nuestra tradición?

El desafío es grande, sin embargo contamos con la mejor razón para estar seguros de que podemos superar todas estas pruebas: Somos descendientes directos de los que decidieron salir, dejar atrás la esclavitud mental, la idolatría y todo por un ideal mayor, lograr la trascendencia de la cercanía con nuestro Creador.

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