A merced del servicio social

por BENJAMIN ALVO, Est. Ingeniería Comercial, U. Adolfo Ibáñez.

En los últimos años, Chile se ha visto beneficiado de tener un banco central y gobiernos los cuales han hecho un buen manejo de las medidas macroeconómicas para mantener dentro de todo un país estable y que ha avanzado a un progreso admirable. Nadie puede negar que vivimos en un país donde no tenemos miedo de caer en una crisis ni de vernos obligados a pedir préstamos a países extranjeros, al contrario, Chile es hoy un país que presta plata a terceros.

Aun así, dentro de este país tenemos muchísimas personas que no se benefician de esta situación, y no solamente por la desigual distribución de las riquezas, sino también casos como las personas que viven en campamentos, los que se encuentran en la tercera edad sin nadie que los apoye, los lisiados, o aquellos que simplemente no pueden, por sea cual sea el motivo, levantarse por sí solos.

¿Debiese el estado hacerse completamente cargo de estas personas? Si bien el estado debe cooperar en su mayor capacidad con estas personas pero no puede responsabilizarse de la totalidad de las situaciones (excepto de las situaciones que lo ameriten), somos todos nosotros los responsables directos de participar en construir una mejor sociedad para todos, de dedicarnos profundamente a la acción social. Si el estado si hiciese cargo de la totalidad de estas necesidades, ¿dónde estaría la posibilidad de darnos a nosotros el poder hacer acción social? ¿De dónde, como sociedad, nacería la necesidad de esforzarnos por un tercero sin esperar nada a cambio?

Tenemos al igual que toda sociedad recursos limitados, y uno de estos recursos es el capital humano. Lo increíble del servicio social es que nos permite como sociedad hacernos cargo de aquellos que lo necesitan, haciéndonos partícipes de nuestro entorno, logrando que tengamos conciencia por preocuparnos constantemente por quienes nos rodean, ¿Qué sería del hombre si no tuviese esta posibilidad? ¿Cómo es posible vivir en un país donde no me interesa algo más allá de lo que está frente a mi nariz?

Una de las cosas esenciales en una república es que nosotros mismos podamos participar en favor de ella, y no solo por el hecho de integración que esto conlleva, sino además por los muchos beneficios que cualquier actividad podría entregarnos: generamos conciencia, participación y compromiso, sentido colectivo, conocer mejor a nuestro país, hacer un mejor uso de los recursos, movernos por una causa altruista, movilizarnos como sociedad, etc. ¿Qué mejor el poder trabajar sin estar en una situación de competencia con nadie, solo buscando un fin que es el bien social, y ser capaz de lograrlo?

Espero que como comunidad y sociedad nos motivemos día a día a querer participar más por el área social y pública de nuestro país, tanto sea en términos políticos, o trabajando en algún tipo de ONG, trabajos voluntarios, educación, o lo que usted cree que es en lo mejor que puede hacerse cargo, aportar y mejorar, y lo va a hacer más feliz y llenar más de sentido. La sociedad nos necesita a todos.

Si pocos somos los que nos dedicamos a esto enviaremos al país a un camino indeseable, como alguna vez alguien dijo: “si la mejor de nuestra gente se aleja del servicio público y sólo se dedica a ganar plata, nuestras ideas, nuestros principios ¡nuestros valores! se van a perder y no se quejen después del Chile que van a vivir sus hijos, quizás con los bolsillos llenos, pero con las almas vacías”.

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