La necesaria participación comunitaria y colectiva para despertar el judaísmo en nuestras vidas.

por JONATHAN RAPAPORT, Est. Psicología, U. Del Desarrollo.

El judaísmo y el cuerpo tienen diferentes relaciones. Existen rezos cuya totalidad de palabras se relacionan con el total de huesos que componen el cuerpo humano, existen rezos en donde se agradece el poder abrir los ojos al despertar cada mañana y existen rezos que piden por el bienestar y sanación de enfermedades que afectan nuestro cuerpo.

A lo largo de la historia, el cuerpo ha sido un símbolo importantísimo para nuestra religión. Desde la corriente que menciona que el cuerpo es solo un “préstamo” en donde ingresa nuestra alma y que al partir debemos devolverlo tal cual como lo recibimos (por eso estarían prohibidos los tatuajes y otras marcas), así como también se nos hace imposible olvidar la etapa más crítica y lamentable del pueblo judío, cuando en algunos campos de concentración y exterminio se utilizaba el cuerpo como una tarjeta de identificación en donde no se miraban ni caras ni ojos, si no números.

Sin embargo, hoy en día, ¿cómo podemos relacionar al cuerpo con el judaísmo?, o ¿cómo podemos hablar del cuerpo para entender al judaísmo en nuestra situación actual?

En relación al cuerpo, existe lo que se llama somatización, la queja crónica y persistente de varios síntomas físicos, los cuales no tienen un origen físico identificable, sino mas bien se debe a conflictos psicológicos subyacentes, los cuales son expresados a través del cuerpo, afectando a lo físico a través de diversas dolencias. Es común ver en individuos que tienen mucha sobrecarga en algún área de su vida con dolores en sus piernas o espalda. Podríamos interpretar esto debido a que el cuerpo le grita al sujeto “por favor detente, date un segundo, déjame descansar”.

Pero, ¿cuál será la somatización del judaísmo hoy en día?, ¿será la flojera, la quietud, la falta de pro actividad?, ¿será que estamos esperando que el judaísmo se somatice al igual que el cuerpo y pierda sus piernas?

Insultos, rayados, destrozos a los autos, llamadas con amenazas, libre expresión de los medios de comunicación que destrozan y humillan a nuestra comunidad, y quizás lo más grave de todo, golpizas violentas, inexplicables e injustificables hacia miembros de nuestra colectividad. Todos estos actos agresivos y completamente reales son solo algunas de las somatizaciones que vive la comunidad judía en Chile, y el hecho que esto exista es porque algo no visible, subyacente al judaísmo, lo permite, llegando al punto de ser patético que no seamos capaces de juntar un miniam para denunciarlo y erradicarlo.

Pero entendiendo que cada cuerpo reacciona de manera diferente a diferentes sucesos, hay que entender y aceptar que cada persona vive y tiene pleno derecho a vivir su judaísmo tal y como quiera y sienta vivirlo, pero no olvidemos que somos una comunidad, y una característica intrínseca de las comunidades es que tienen objetivos comunes y se necesita la participación de todos sus miembros para alcanzarlos. El judaísmo como cuerpo tiene la necesidad de encontrar su bienestar, y nosotros como judíos tenemos el deber de entregárselo.

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