¿Ser gay es anormal?

por RAIMUNDO HINZPETER, Est. 4to Medio, Maimónides School.

¿Existe la normalidad? ¿O es lo que se impone como ideal? En una sociedad regida por conceptos y consensos, se califica a las personas asignándoles términos acordados, discriminando todo lo que se concibe como anormal o distinto. Pero, ¿basta lo que prefiere la mayoría para hablar de lo “normal”?

Al ser la población mayormente heterosexual, los homosexuales somos categorizados como anormales, por la única e inválida razón del gusto por nuestros iguales. Pero, ¿no sería más “normal” ser atraídos por lo más parecido que por lo total y completamente distinto? Hay tantas formas distintas de ver las cosas como personas en el mundo.

Al igual que le pasa a los heterosexuales con nosotros, me llama profundamente la atención que a la mayoría de los hombres le gusten las mujeres. Me sorprende que sean atraídos por lo que parecería incluso contrario. ¿No será la heterosexualidad sólo una convención social más, y el amor homosexual tan natural como el otro?

La historia nos enseña que la sexualidad es un constructo social más. Los guerreros de Esparta vivían en campamentos entre hombres, su universo eran los hombres y la dirección sexual era única. Las mujeres, consideradas débiles y menos inteligentes, resultaban poco atractivas y no eran nada más que un objeto para reproducirse. Lo normal entonces para los hombres era sentirse atraído por otros hombres.

¿Cómo podemos desarrollarnos como sociedad si nuestros adjetivos más comunes son groseros improperios que denostan a una minoría? “Maraco” y “maricón” son palabras que, errónea y vergonzosamente, todos relacionamos, querámoslo o no, con homosexual de manera ya mecánica. Pero maricón es quien le pega a una mujer y maraco es a quien no le importa el sufrimiento del otro. ¿De dónde viene entonces la relación entre estos términos con la identidad sexual?

Un gay nunca le pegaría a una mujer, muy por el contrario, estamos acostumbrados a cuidarlas ya que nos sentimos muy relacionados y queridos por ellas, al ser las que más tienen la capacidad de abrir su mente y entendernos, además de la notoria delicadeza homosexual y el amor por lo femenino, tan patente que molesta a los tristes homofóbicos. Al ser una minoría, y poder desarrollar mayores grados de empatía, los gays somos personas más sensibles hacia nuestro entorno.

Pero la gente tiene un miedo de usar la palabra gay, como si estuvieran invocando al diablo, tratan de usar eufemismos. Muchas veces me han tratado de preguntar si soy gay y no saben cómo. Empiezan: “¿bueno, y tú eres, eres…?”, y tengo que responderles “¿gay?”, y como con un suspiro entre dientes, me contestan “sí, eso”. Curiosamente, cuando me preguntan si soy judío, la situación es la misma. También he tenido la mala suerte que cuando me preguntan si estoy mal por el tema gay, dicen gay en silencio y mirando al suelo, como si dijeran Voldemort con miedo de invocarlo. Pero para mí no es raro ser gay, mucho menos usar la palabra correcta que nosotros los homosexuales elegimos para autodefinirnos, pero que la sociedad transformó en un insulto innombrable, casi sucio.

Cuando voy de la mano con otro hombre, las mujeres tienden a mirarnos con ternura, pero como si fuéramos dos animalitos, dos anormalitos. Los hombres prefieren no mirar, y los que miran, evidencian su incomodidad. Para muchos, seguimos siendo los raros, como si no fuéramos naturales.

Es en esto donde realmente siento dolor, al ver que nuestra sociedad continúa siendo tan retrógrada. Pero mi molestia no limita con el sufrimiento, está aún bastante lejos de él. Si tuvieran una razón justa, objetiva y razonable para desconfiar de nosotros, o en el caso extremo de odiarnos, sentiría ese sufrimiento como desgano de vivir, pero como no la hay simplemente hago un esfuerzo y trato de dejar a un lado lo que podría herirme.

Lo que sea que siento adentro de mí, en mi corazón o alma o qué se yo, ese algo que vibra se va poniendo viscoso, y las acciones, opiniones y gestos contrarios a mi naturaleza, venidos de los demás, empiezan a resbalar y ya no se adhieren. Es cuando la palabra normalidad se destruye porque simplemente no tiene un asidero real en el perturbado espejo de la sociedad.

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9 Respuestas a “¿Ser gay es anormal?

  1. Buena pregunta. Me da la impresión que confundes “normal” con “bueno” y “anormal” con “malo”. El concepto de normalidad se refiere a caer dentro de una norma, hay un montón de definiciones de norma pero creo que son dos la que se ajustarían a este caso.

    La primera es “normal” en el sentido de “lo más común” o mayoritario, en ese sentido los gay no son normales, por su condición de minoritarios que tu mismo señalas.

    También se puede entender norma como “normas de conducta” o construcciones socialmente aceptadas. Esto, como todos los asuntos de moral, está sujeto a las costumbres (“moral” viene de “costumbres”). En este sentido ser gay puede ser normal o anormal, depende del contexto.

    Cuando yo era chico (en los sesentas) era normal que personas con gran diferencia de edad tuviesen relaciones sexuales, muchas conductas que hoy se ven como pedofilia eran perfectamente normales, mientras que la homosexualidad era considerada inmoral por prácticamente todo el mundo. Ahora es al revés, cambian los tiempos, las costumbres y la moral.

    Creo que puede ser bueno o malo, normal o anormal dependiendo del contexto social.

  2. Bueno, son comprensibles todas esas dudas cuando uno no ha podido discernir ni aprender cosas del mundo que a uno lo rodea. *******Lo normal es todo aquello que es funcional según la naturaleza de su diseño original******* (esto es aplicable a cualquier contexto). La “normalidad” estadística es otra cosa que se interpreta con la campana de Gauss, y eso es nada que ver con la normalidad esencial, osea, con lo que es por naturaleza. Y bueno, debido a eso la homosexualidad solo es un fenómeno que es consecuencia que tiene que ver con un contexto emocional. Nada mas. No es nada del otro mundo, pero tampoco es algo como para crear un guión de cine relativista, y normalizarlo, porque no sería normal según la anturaleza humana.

    Lo que mencionas acerca de los “constructos sociales”, solo son constructos ideológicos, para tratar de acomodar la realidad relativistamente a lo que conviene, y en este caso, lo que ahora mismo está en boga es la ideología de género, que pretende normalizar una conductas sexuales como si fueran solo “orientaciones”, y eso solo es una eufemización, y en un pueblo ignorante, obviamente, todo ese argumento retórico eufemizador de la realidad, mas la ideología propagandeada agresivamente, solo fomentan el relativismo racional y la egosintonía en las personas con un tema personal que solucionar porque las limita en su vida.

    Nada mas.

  3. La normalidad es un criterio estadístico. Y ahí entra la campana de Gauss, etc.
    Por otro lado, “lo natural” no está del todo claro, ¿es natural la energía nuclear?
    Nietzsche cierra el debate con “Lo único anti natural es el acto de proferir que algo es anti natural”, en mi opinión, la mejor definición.

  4. Estimado Raimundo, vive tu identidad sexual como te plazca y evita tratar de cambiar el mundo, estoy seguro que te preocupas más que los que somos heterosexuales con respecto a los homosexuales, no trates de romper paradigmas no estás en Esparta, vive tranquilo y feliz y háblanos del tema como una aporte de felicidad y no con una tristeza soterrada, con intensiones quijoteanas de cambiar lo incambiable, pues no lo lograras.

  5. Si bien, los demás te critican algunos bien otros mal, yo estoy contigo y entiendo tu percepción de ser gay junto a tus ideales. Eres un hombre muy guapo e inteligente con mucho potencial.
    Suerte…

  6. Raimundo, eres un héroe de tu generación, y digo héroe pues ellos son ejemplos reales de los poderes que tienen y que otros los quisieran. Ellos, los héroes, están ahí para hablar por los que no pueden, luchar por lo que creen cuando otros ya han declinado, en sus dones está lo que admiramos y no tenemos. Suerte en este largo viaje…pues serás un lider de opinión. Te dejo un bello libro que espero puedas encontrar: Corydon de André Gide. ❤

  7. Quizás el problema es que se usa la palabra incorrecta para designar lo que la homosexualidad es. La palabra correcta no es ANORMAL sino ANOMALIA. A simple vista estas palabras podrían significar lo mismo, pero lo anormal es algo que como sabemos se sale de las reglas (no me extiendo mucho, ya que todos sabemos muy bien lo que significa la palabra anormal) mientras que podemos pensar en la anomalía más como un error: una serie de resultados atípicos que se dan por una serie de procesos que no llegaron a cuajar bien. Esa sería la palabra clave del concepto de anomalía, EL ERROR, no la VIOLACIÓN DE REGLAS ESTABLECIDAS como sería el caso del concepto de anormal. Ahora bien, pasando al tema que nos compete, paso a mencionar que, en el estudio teórico de lo que es la homosexualidad en específico y las orientaciones sexuales en general, se puede encontrar que tenemos tres ramas, las cuales son: TEORÍAS PSICOLÓGICAS, TEORÍAS SOCIO-CULTURALES Y TEORÍAS BIOLÓGICAS. Todas estas hablan de distintas hipótesis que explican el origen de la homosexualidad y las causas de porque se da desde sus campos de estudio respectivos. Todas estas teorías son distintas en sí mismas pero todas llegan a un mismo punto: La homosexualidad no es antinatural, ya que es una manifestación de la naturaleza, quizás en este punto tampoco deba considerarse como anormal, pero si es una ANOMALIA de la naturaleza. Para no extenderme paso a parafrasear dos de estas teorías. Primero, inicio con la biológica: Se sabe que los homosexuales tienen ciertas estructuras cerebrales distintas a las de hombres heterosexuales. Una de estas estructuras es la asignada con las siglas de INAH3 y cuyo nombre es tercer núcleo intersticial o intertejido del hipotálamo anterior. (La función del hipotálamo es la de regulares conductas esenciales, vinculadas al mantenimiento de la especie. Regula la liberación de hormonas de la hipófisis, mantiene la temperatura corporal, y organiza conductas, como la alimentación, ingesta de líquidos, apareamiento y agresión. Como regula las conductas de apareamiento es una estructura importante dentro de la maquinaria de la sexualidad y sus conductas asociadas). En Homosexuales este INHA3 es más pequeño que en el caso de los heterosexuales, característica que comparten con mujeres heterosexuales, quienes también poseen un INAH3 más pequeño que el de hombres heterosexuales. Esta característica cerebral se ha asociado a personas que experimentan atracciones por los varones (mujeres heterosexuales y hombres homosexuales). Por lógica, un INHA3 grande genera atracción por las mujeres (hombres heterosexuales y lesbianas).
    Ahora, ¿Cómo es que se da esto? Se sabe que todos los fetos, durante el embarazo, son femeninos. En el caso de los varones el primer órgano sexual que se forma son los testículos. La función de estos es irrigar todo el feto de testosterona (hormona masculina) con el fin de “masculinizar” el cuerpo. Como se espera, el cerebro también recibe una dosis de testosterona. Se dice que en el caso de los homosexuales, no se recibe una cantidad adecuada de testosterona en el cerebro, posiblemente esto se deba a un gen que no permite la recepción correcta de esta hormona o puede ser que sea la carencia de alguno que permita su recepción (Sin embargo los científicos dicen que jamás se ha hallado algo que pueda considerarse como un “gen gay”). Por esto, el cerebro de estos fetos no se masculiniza por lo que queda en un estado femenino. Esta es una explicación biológica de la existencia de la homosexualidad. ¿Qué vemos aquí? Una serie de procesos que no cuajaron bien, se dieron de una manera atípica y como es de esperar dio como resultado manifestaciones anómalas. Esto puede sonar algo duro pero, ¿No es algo anómalo un hombre que tiene “cerebro de mujer”?. Sin embargo, existen dos vertientes de esta teoría:
    Una sigue todo este proceso del ambiente hormonal prenatal que ya he explicado y la otra se basa en una característica que posee el cerebro que es la plasticidad. El cerebro no es una estructura estática, de hecho se ha encontrado que el cerebro está sujeto a cambios y estos cambios se pueden dar por las conductas de vida que lleven los individuos. Bajo esta premisa, puede ser que el cerebro de los homosexuales es distinto no por acciones de las hormonas antes del nacimiento sino por la repetición constante de conductas homosexuales, ya en etapas adolescentes y adultas (quizás también en etapas infantiles o tal vez en etapas infantiles se inicie la introducción de los sujetos a realizar estas conductas homosexuales por distintas situaciones dependiendo del historial de la persona). Posiblemente esta repetición modifique el cerebro y algunas de sus estructuras (como el INAH3) y nada tenga que ver con las etapas prenatales. Uno podría tolerar que un niño nazca con “cerebro de niña” ya que nadie es capaz de controlar lo que pasa con las hormonas en etapas prenatales y no sería culpa del infante, pero sería aún más anómalo que alguien elija repetir constantemente conductas homosexuales, así que en este punto la anomalía surge de nuevo como principio y fin.
    Complejo de Edipo positivo: odio o rivalidad hacia el progenitor del mismo sexo y atracción sexual hacia el progenitor del sexo opuesto.
    Complejo de Edipo negativo: amor hacia el progenitor del mismo sexo, así como rivalidad y rechazo hacia el progenitor del sexo opuesto.

    El complejo negativo origina homosexualidad. Por varios motivos el niño no se identifica con su padre, se apega más a su madre por que su padre puede ser una figura débil que no le representa ninguna rivalidad y de esta manera él se identifica es con su madre. Esto genera homosexualidad. ¿Qué vemos aquí? Nuevamente un Una serie de procesos que no cuajaron bien, se dieron de una manera atípica y como es de esperar dio como resultado manifestaciones anómalas (en este caso bajo la lupa de la psicología y el psicoanálisis específicamente). Vemos pues que estas tres corrientes teóricas (psicológicas, socio-cultural y biológicas) dicen cosas distintas desde sus campos de estudio, pero todas llegan al mismo punto: La homosexualidad es una anomalía de la naturaleza.

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